vuelos parabólicos, drones y todos los guiños tecnológicos de sus espectacular

Todo mago tiene sus trucos y los de éstos cuatro no salen de una chistera, sino de chips, sensores y muchos otros componentes electrónicos. El camarilla OK Go nos ha “malacostumbrado” a videoclips llenos de colorido y con un toque geek tremendo, y hemos decidido dar un repaso parándonos en los aspectos técnicos que han poliedro a conocer (o deducimos).

En su canal de YouTube podemos ver la mayoría de ellos, aunque su carrera se remonta a 2002 y en ese momento la plataforma ni existía. Eso no frenó ni mucho menos su éxito, el cual se fundamenta tanto en sus melodías como en estas creaciones que ahora veremos, seleccionando aquéllos en los que la tecnología pasa a ser una protagonista más.

Las señas de identidad (y las reglas inamovibles): color, sincronización y una sola secuencia

Aunque no empezaron ni con el estilo musical ni de vídeos que hemos gastado en los últimos primaveras, el camarilla se ha ido valiendo de medios (y de fondos y patrocinios) para obtener producciones que sorprenden tanto a nivel de visualización como de realización. En la hogaño es habitual tirar de CGI y el resultado que se obtiene con este trabajo es impresionante, pero OK Go búsqueda el “uau” con el oposición de enganchar al espectador con una secuencia íntegra, es asegurar, sin cortes.

Esto no quita, como veremos, que se enlacen tomas realizadas con distintas cámaras, cosa que implica una sincronización extremadamente estudiada de los nociones. Y lo que además es necesario dadas las velocidades de los eventos (o los bailes con la seriedad, porque con eso además experimentan) es pugnar con las velocidades de montaje y impresión.

Pese a esta exigencia, que Aaron Duffy especificaba a Shutterstock (co-director del vídeo “The writing’s on the wall”), y a una clara inclinación a apelar a la tecnología para cautivarnos con sus clips, Tim Nordwind (el bajista) describía a Billboard) que lo que buscan con ésta es precisamente transmitir una relación cercana con ella.

Muchas veces en nuestros vídeos jugamos con el uso de tecnología de modo que la podemos notar “cálida” y humana.

La obsesión por la tinta, 567 veces

Sin que sirva de precedente, empezaremos en esta ocasión por el final. Concretamente por el postrero videoclip de este camarilla del que hablamos hace poco, que una vez más no ha pasado inadvertido y ya acumula más de 7 millones de visualizaciones: “Obsession”.

En esta ocasión las explosiones de color marca de la casa vienen de un total de 567 impresoras, las cuales se convierten en unas protagonistas secundarias que crean el fondo del decorado a medida que imprimen folios y folios. Hojas recicladas y cuyo beneficio fue entregado a Greenpeace, como recalcan a principio del vídeo.

Para la creación del videoclip contaron con la colaboración del comediante Daito Manabe, quien explicaba a Creative Review que oportuno a la envergadura de ese tándem de impresoras sólo había una oportunidad para la toma. De ahí que hubiese tanto entrenamiento para obtener la sincronización perfecta, no en vano han sido dos primaveras de trabajo, según explicaba Double A, la empresa que colaboró en el vídeo aportando los kilos de papel.

Eso sí, no sabemos los detalles del costado técnico de la realización, como qué sistema han usado para programar las impresiones. De hecho, lo vistoso es que lo hayan rematado sin que se dé uno de los problemas más habituales en este tipo de impresoras: los atascos. Incluso la conversación del hilo en Reddit sobre el videoclip giró en torno a las experiencias de los usuarios con dichos atascos.

Lo único que detallan es que el vídeo ha de encontrarse a una resolución mínima de 1.140 x 2.160 píxeles para que no haya distorsión, poliedro que como ya comentamos hay tanta información de colores en la pantalla que YouTube no es capaz de procesarlo de modo correcta. De ahí el comentario en el texto de YouTube de que “han roto el Matrix”.

Echándole sal a los vídeos, fielmente

Cuando te planteas reproducir una idea como “los momentos de la vida en los que estamos más vivos”, dejas a un costado la filosofía y la advertencia para la ejecución si lo que buscas es un videoclip. Y esto al final depende mucho de la ingeniería, de la capacidad de las cámaras y equipos de impresión… Y de la sal.

Esos momentos buscó plasmar el camarilla según explicaron textualmente, intentando materializar esta idea construyendo fielmente “un momento de caos y confusión total”. Y en sorpresa lo consiguen, tirando de explosiones de color y sincronización reafirmando su tónica habitual en el vídeo “The one moment”, del año pasado y con más de 21 millones de visualizaciones.

¿Cómo lo hicieron? Confiando en brazos robóticos imponente para las cámaras, los cuales tenían que ser lo suficiente rápidos como para seguir la secuencia, sincronizándose con los distintos gatillos (para las sales, los instrumentos, etc.). De hecho, para seguir su férrea condición de “una sola toma”, tuvieron que combinar las de siete cámaras al no existir ningún sistema de control tan rápido como para captarlo todo o rodar a esa velocidad.

Tuvieron que combinar las de siete cámaras al no existir ningún sistema de control tan rápido como para captarlo todo o rodar a esa velocidad

El vídeo alterna momentos a velocidad auténtico y cámara lenta, combinando distintas frecuencias según de qué se trate (por ejemplo, las guitarras explotan a 6.000 frames por segundo pero los momentos en los que vocalizan son a 90 frames por segundo). Muestran un total de 318 eventos: 54 explosiones de sal de colores, 23 de cubos de pintura y 128 globos de agua entre otros.

La idea de la maraña de cálculos matemáticos que supone la sincronización de todo la transmite a la perfección el fragmento de hoja de cálculo que el camarilla comparte. 25 columnas y 400 filas de datos para crear la perfecta sincronización y que todo punto tenga su segundo secreto en el que proceder.

La motivación de invertir sal se debe a una campaña de Morton, la empresa colaboradora, en torno a la crisis mundial del agua, cuyo mensaje encajaba en el de ese “momento único”, según explican. Por otra parte y a modo de curiosidad, las guitarras empleadas son parte de las que el fabricante Fender rechaza por tener defectos, por lo que ninguna guitarra “tocable” sufrió en la impresión de este vídeo.

Cantando hasta la ingravidez

No es raro que uno de sus vídeos más populares principio advirtiendo de que todo lo que se va a mostrar es auténtico, matizando que se refieren a que no hay croma o cables de por medio. “Upside down & inside out” roza los 11 millones de visualizaciones tras tres primaveras desde su propagación y el punto secreto, por otra parte de los colores, es rozar la seriedad cero.

No se desplazaron al espacio foráneo, pero no es necesario hacerlo para probar la sensación de ingravidez existiendo los vuelos parabólicos. Aquí hablamos de ellos al tratar el tema del entrenamiento al que se somete un astronauta, comentando que se realizan en cortos periodos (20-25 segundos de seriedad cero) con aviones que se conocían de modo popular con nombres como “Cometa Vómito” (Vomit Comet), por razones más adecuadamente obvias.

Estos periodos eran de 27 segundos y la duración del estribillo de la canción es de 21 segundos. De ahí que para poder encajarlos tuvieron que rodar disminuyendo levemente la velocidad de la canción, de 92,4 a 72 beats por minuto (bpm), acelerando luego la toma ese 28,5% que bajaba la velocidad al final, como detallaron en Magnet al hablar en profundidad de las particularidades de este vídeo.

Contaba el grupo que tuvieron que usar ocho de estos periodos, resultando en un total de 45 minutos al necesitarse unos cinco minutos de recuperación y preparación para cada parábola. Y lo que además se experimenta aquí (y se ven en el vídeo) son los periodos de doble seriedad, en presencia de y a posteriori de cada ingravidez. Lo vemos al principio del vídeo, cuando juegan con las tapas de los portátiles, y en el final del vídeo, cuando cae la pintura cae con el doble de fuerza.

Caleidoscopio humano sobre ruedas a aspecto de dron

Una de las canciones más pegadizas y exitosas del camarilla tiene además uno de los videoclips más populares (y, como no, vistosos). “I won’t let you down” (además de 2014) es un espectacular pernio de colores, paraguas y figuras formadas por un enjambre humano que va desde pie de pista a aspecto de pájaro acumulando más de 35 millones de visitas.

O mejor dicho a aspecto de dron, poliedro que fue uno de estos dispositivos el que se encargó de filmar dicho vídeo, que empieza con los miembros del camarilla montados en un Honda Uni Club (marca que corrió con los gastos del videoclip, según el artículo de Billboard que citábamos en la ingreso.

Al dron lo podemos ver en el vídeo del making of, un Octocopter con dos cámaras que se eleva hasta aparecer a las nubes, a una mérito aproximada de 700 metros. El sistema era controlado por GPS y por Morihiro Harano, director del vídeo.

El vídeo se rodó a una velocidad beocio para luego acelerarlo (a la centro, concretamente), según explicaban en Billboard para rememorar el estilo del coreógrafo Busby Berkeley. El final tiene otro visaje tecnológico aunque ejecutado de modo analógica, en el que el ballet emula un panel de LEDs reproduciendo texto, las caras de los miembros del camarilla y otros nociones.

Porque no todo el 3D van a ser cosas lanzadas a nuestra cara

En el vídeo de “All is not lost” no vemos brazos robóticos, explosiones de color sincronizadas o drones, pero la modo en la que se rodó (en 2010) siquiera fue muy convencional.

Todos esos movimientos de pies y de cuerpos en común se capturaron por otra parte en 3D con una cámara Panasonic (la 3SA1). Todo ello unificando hasta 48 tomas, jugando a crear ese punto de aspecto siempre caleidoscópico, recurriendo a la informática como muestran en uno de los varios “detrás de las escenas” que tiene este vídeo.

Informática que se usó además para crear una web propia (no activa ya, www.allisnotlo.st) del vídeo (de ahí lo del HTML5). Y la colofón techie fue que la traducción 3D se disfrutaba sin antiparras, en una Nintendo 3DS, como explica su responsable, Eric Kurland. Para ello necesitaron colocar un espejo que reflejase la parte a filmar (es asegurar, el decorado de polimetacrilato sobre el que bailan), poliedro que la cámara necesitaba una distancia mínima maduro que la que había hasta el suelo.

El momento geek de “All is not lost” estuvo además en la visualización, creándose una traducción 3D para Nintendo 3DS

Tostadas y láser: ¿qué puede salir mal?

Pocas cosas si logras que tu vídeo sobrepase los cuatro millones de visitas. En “Last leaf” (2010) siquiera tenemos robots o drones, pero sí más de 3.000 tostadas de pan y poco más que tostadoras para dorarlas.

El vídeo es una sucesión al más puro estilo dibujo animado puro, sólo que en vez de papel tenemos tostadas. Éstas son el paramento sobre el que un láser dibuja los nociones protagonistas haciendo del tueste lo que sería la tinta, como explicaron en Fox News. Todo capturado con una Samsung NX100 (con su patrocinio), a 15 frames por segundo.

Otro vídeo que capturaron enteramente con otra cámara de las que no estamos habituados a ver en sets de rodaje (aunque avanzadilla para el momento) es “The writing’s on the wall”, además de los más populares (con más de 23 millones de visitas). En el vídeo podemos ver en algunos momentos la Panasonic GH4 montada en un estabilizador que usan (a partir del minuto 3, más o menos), como recogían en el artículo de Shutterstock que enlazábamos en la ingreso.

Aunque son más física y matemáticas y menos electrónica, comentar que el montaje de esa tremenda máquina de Rube Goldberg fue a cargo de Syyn Labs, como explicaron detalladamente en Wired.

What the (old) effect?

Contando con más de merienda primaveras de carrera, éste es uno de los que podríamos asegurar los primeros vídeos, aunque en ese momento ya llevaban unos primaveras actuando. Con el elocuente título “WTF?”, la propuesta era en esta ocasión satisfacer la pantalla de colores recurriendo a ciertos artículos y a un croma.

Explicaron Damian y Tim (el bajista) que fue una propuesta de otro Tim (Nackashi), amigo y director de vídeo, inspirado por la obra del pintor y fotógrafo Thomas Eakins. Concretamente por un montaje fotográfico que aunaba varias instantáneas en una capturando una secuencia de movimientos, es asegurar, lo que vemos continuamente en el videoclip (aunque ahí se juega con los distintos planos de los nociones).

La cambio de OK Go, de la técnica a la tecnología

Puede que los tonteos con la tecnología no se aprecien a primera aspecto en en su primer single, pero en los planos del videoclip ya se juega un poco con los ritmos y los tiempos. Aún sin equipos avanzados para filmar ni atisbarse esos sellos de la casa que se han conformado con el tiempo, en “Get over it” (2002) lo que vemos es un pernio con ralentizaciones y zooms acelerados.

En 2002 además lanzaron “Don’t ask me”, que aún no se caracteriza por ausencia tecnológico pero que además recurre a una técnica de publicación antigua como veíamos en “WTF?”, concretamente el twinning (multiplicar a un mismo actor o actriz para que aparezca simultáneamente en la suceso).

También jugando con los planos se montó “What do you want”, canción que se daba a conocer en 2005 y que cuenta con tres versiones de videoclip: “Party version”, “Tour version” y “Wallpeper version”. La primera resulta muy llamativa además por los artículos y los planos, y aunque no recurren a poco renovador ni aún han empezado con los colores y el estilo que ahora les caracteriza, para este vídeo se usaron un total de 35 cámaras.

Con la poca tecnología (o poco llamativa) que aportan unas cintas de valer lograban, no obstante, un pelotazo con el vídeo de “Here does again”, atrevido en 2006 y que en estos momentos roza los 40 millones de visitas. Y no son pocas las más de 13 millones que lleva “End love”, en el cual combinan otras técnicas que ya son habituales, alguna de ellas incluso en smartphones como el timelapse.

Veremos con qué nos sorprenden en el próximo vídeo. Lo que está claro es que ideas no les faltan, y parece que logran todo aquello que se proponen (o imaginan) cuando la tecnología (y los cables que tienen de vez en cuando en forma de patrocinios) lo permiten.

En Xataka | 567 impresoras se transforman en una asombrosa pantalla en uno de los videoclips más alucinantes de este año


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