Un festival de influencers que cobraba $13.000 por entrada termina convirtiéndose en Los juegos del hambre caribeños

El primer año nunca es sencillo para un festival de música, pero esto es otro nivel. El Fyre Festival se vendió como un evento por todo lo parada en una isla privada de las Bahamas, y ha gastado convirtiéndose en una interpretación para niños ricos de Instagram de Los juegos del penuria o El señor de las moscas.

El lujoso festival estaba organizado por el rapero Ja Rule y contaba con la promoción de influencers de la talla de Kendall Jenner y Emily Ratajkowski. El cartel lo encabezaban grupos como Rae Sremmurd, Major Lazer y Blink-182 (que cancelaron en el último momento). ¿Su precio? Entre 1200 y 13.000 dólares por entrada, con packs para grupos de hasta 250.000 dólares.

“Un festival de música inmersivo, en una isla remota y privada que fue propiedad de Pablo Escobar”, prometía este anuncio entre imágenes de yates, playas paradisíacas y mujeres atractivas. “Un momento cultural creado a partir de una mezcla alquímica de música, arte y comida”, decía otra promoción. Iba a despuntar hoy. Iba a durar dos fines de semana.

Pero ha sido cancelado tan pronto como unas horas a posteriori de que los asistentes empezaran a montar al Caribe. En área de la experiencia más glamurosa del año, lo que se encontraron fueron tiendas de campaña para refugiados, escasez de comida y agua, nula ordenamiento, lugareños agresivos, perros salvajes vagando por el circuito y montones de basura. Una auténtico caos.

Para despuntar, el incentivo de la isla que había pertenecido a Escobar era mentira. En efectividad, el festival estaba al banda de un enredado vacacional de Sandals en la isla Gran Exuma, cerca de la haber de Exuma (Bahamas).

Es cierto que el tiempo no acompañaba, pero la ordenamiento no había terminado de copular las tiendas de campaña donde dormirían los asistentes y el circuito parecía el epicentro de una zona de desastre.

Este era el aspecto que iban a tener las tiendas dobles originalmente.

Y este es el aspecto de una tienda ya montada en el circuito del festival.

“Las tiendas de campaña de lujo son excedentes de los refugios para desastres naturales que tiene la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. Fyre Festival nos ha estafado”.

Y así eran las “lujosas” tiendas por internamente. William Finley, el norcarolino que compartió este vídeo, pagó $2700 por un pase que supuestamente le daba golpe a una villa para artistas con servicio de catering y mostrador autónomo.

“El Fyre Fest es un completo desastre. Un caos. Cero organización. Nadie sabe a dónde ir. No hay villas, solo una ciudad de tiendas de campaña para refugiados”, escribió Finley momentos a posteriori de montar a la isla.

“Así es como tratan nuestro equipaje en el Fyre Festival: simplemente dejan que los asistentes descarguen un contenedor en la oscuridad”.

“Atascada en el Fyre Festival tratando de salir desde hace 8 horas. Apenas hay comida, agua, seguridad o electricidad”.

Por lo menos les dieron de manducar. Este era el servicio de catering, descrito por los organizadores del festival como una “experiencia gourmet”.

“Una de las cocinas del Fyre Festival”.

Y esto es lo que había internamente de los envases de cartón: dos lonchas de pinrel y poco de fibra y carbohidratos. “Aquí está la cena que nos han dado esta noche. Literalmente rebanadas de pan, queso y una ensalada sin aliñar”.

La zona de restaurantes no se quedaba detrás. “Una vista de la lujosa plaza de comidas y el lujoso autobús escolar para transporte del Fyre Festival”.

Y en cuanto a la seguridad, al menos había taquillas. “Las taquillas del Fyre Fest. Se olvidaron de decirnos que necesitábamos candados”.

“Expectativas vs. realidad”.

Y una imagen que lo resume todo: la “organización” del evento.

Tal como llegaron, los asistentes tuvieron que volverse.

Pero ni siquiera eso fue sencillo. “Hemos bajado del avión porque no consiguen que el número de pasajeros y el manifiesto coincidan. Todo bien”.

Los aeropuertos se colapsaron, tanto a la ida como a la reverso. “Ciudadanos estadounidenses que intentan dejar las Bahamas después del fraude del Fyre Festival. La gente tiene miedo, el festival puso a la gente en peligro”.

El gobierno de Bahamas se vio obligado a divulgar una manifiesto aclarando que no eran patrocinadores del evento. “Cientos de visitantes de Exuma se encontraron con una total desorganización y caos”.

Mientras ocurría todo esto, los organizadores del Fyre Festival anunciaron que los vuelos chárter entrantes a Gran Exuma habían sido cancelados, y que el coste de los billetes sería devuelto. “Gracias por la paciencia mientras solucionamos los problemas que cualquier evento experimenta en su primer año”, añadieron. A estas horas aún no se sabe si el Fyre Festival es una estafa, pero sus organizadores un poco cara duras sí que son.


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