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Ubisoft quiere jugar a ser Rockstar (y no va mal encaminada)

De subir al firmamento por convertirse en una de las grandes sensaciones del E3 2013 a descender a los infiernos por no estar a la valor de lo de allí mostrado. Del odio de internet generado por la error de confianza a transformarse en una de las franquicias más prometedoras del momento. ‘Watch Dogs’ es la viva imagen de cómo un videojuego puede tener lugar por todos los estados posibles.

A su vez, ‘Watch Dogs 2’ es la prueba palpable de que, con poco de cariño, una dinastía puede recuperarse de cualquier tropiezo y retornar a ganarse la atención del sabido. Ubisoft consigue con su nueva historia de hackers no sólo crear un producto atractivo en un calendario de lanzamientos de infarto, incluso demostrar que sus equipos ya son un referente a la hora de crear un sandbox.

¿Qué es Watch Dogs 2?

En un nuevo intento de explotar el naturaleza de los mundos abiertos, Ubisoft mantiene la esencia del primer ‘Watch Dogs’ presentándonos una aventura en la que el hackeo es la principal premisa. En ‘Watch Dogs 2’ controlaremos a Marcus, un zagal que se ha trillado asediado por una corporación que lo ha tildado de posible criminal en pulvínulo a la información sobre él que corre por su sistema.

Como si de un precrímen se tratase, el sistema CtOS monitoriza las actividades de todos los ciudadanos de San Francisco para marcarlos como posibles peligros. Desde cámaras web hasta terminales móviles o sistemas de seguridad en casa, CtOS controla todo lo que ocurre en la ciudad y, como era de esperar, aprovecha esa información para el beneficio de unos pocos.

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Así, como si de un miembro de Anonymous se tratase, el bueno de Marcus se toma la honradez por su mano y decide desenmascarar a esta estructura adjunto a otro corro de hackers. Por el camino saldrá a la luz la utilización de redes sociales para manipular elecciones, cómo la policía utiliza el sistema para evitar que se descubran sus propios crímenes o incluso el uso de robots de concurrencia doméstica para mejorar programas militares.

Utilizando nuestras herramientas de hackeo tendremos que finalizar con todas esas organizaciones, ya sea haciendo uso del sigilo para no dejar huella o valiéndonos del caos que provocan nuestras armas y el control de todo trasto electrónico que encontremos por el escena.

¿Cómo se juega a Watch Dogs 2?

Imagina un ‘Grand Theft Auto’ en el que puedes comprar o robar coches para ir de aquí para allí mientras completas misiones que hacen avanzar la historia. ‘Watch Dogs 2’ no se diferenciaría demasiado de ese estilo de articulación de no ser porque la capa de profundidad que ofrecen sus hackeos hacen de él un articulación único.

Abrir puertas o reventar tuberías de gas cuando pasa un enemigo cerca de ellas es sólo la punta del iceberg de un set de herramientas digitales que serán capaces de controlar absolutamente todo lo que nos rodea. Así, utilizando nuestros drones podremos acercarnos con sigilo para marcar enemigos o exponer una táctica, pero incluso remitir avisos falsos a la policía u otras bandas para que ataquen el difícil en el que queremos infiltrarnos.

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La posibilidad de encaminar cada nueva encargo desde una táctica hecha a medida consigue que repetir ese sistema de infiltración una vez tras otra nunca sea redundante, por lo que la dominación de esos “poderes” de hacker, unido a lo imprevisible de algunas situaciones en las que nos adentramos, hacen que cada batalla que se nos presenta sea un desafío tan fresco como el preparatorio.

A eso ayuda, y mucho, que no tengamos a nuestro resonancia todos los poderes desde el principio, por lo que deberemos ir desbloqueándolos y mejorándolos conforme ganemos puntos de experiencia no sólo por pasar misiones, incluso por completar retos especiales o apoderarse los muchísimos coleccionables que hay repartidos por su escena.

¿En qué se diferencia del primer Watch Dogs?

Puede que ya hayas escuchado charlar del primer ‘Watch Dogs’ y es igual de probable que lo que llegase a tus oídos o retinas no fuesen precisamente halagos. La primera entrega de esta dinastía se presentó como un articulación muy revolucionario a nivel técnico que luego sufrió un downgrade tremendo, ganándose así el odio de muchos jugadores.

No ayudó siquiera que tanto su historia como sus mecánicas fuesen harto limitadas, y es que el raya pretendía vendernos todo lo relativo al CtOS desde una óptica oscura y a la hora de esparcirse las posibilidades que nos brindaba el escena no dejaban mucho hueco a la experimentación.

Si ‘Watch Dogs 2’ le pasa la mano por la cara a su predecesor es porque ha sabido disputar contra eso de forma extraordinario, primero abandonando el tono de novelística negra por el de una película de movimiento palomitera de serie B y, aún más importante si cerca de, consiguiendo que la mezcla entre herramientas de hackeo y diseño de niveles nos ceda mucho hueco para hacer el chiva jugando con nuestros enemigos para manipularlos y fastidiarlos desde la distancia.

Abandonando el descrédito de los gráficos y el downgrade, lo que queda de ‘Watch Dogs 2’ es una aventura larga y divertida en la que puedes adentrarte utilizando el enfoque que más te guste, ya sea como un articulación serio en el que avanzar haciendo el insignificante daño posible a la población o arrasando como una niveladora a la que no le precio tirar de lanzagranadas cuando la cosa se complique demasiado.

¿Merece en realidad la pena?

Para memorizar si ‘Watch Dogs 2’ es o no tu articulación primero hay que marcar ciertas barreras. No es un ‘Grand Theft auto’, así que ni los gráficos, ni el raya, ni las posibilidades en forma de misiones secundarias están a la altura del trabajo de Rockstar. De hecho, acercarse a él con la idea de disfrutar de un sandbox no es lo más acertado que podrías hacer, ya que aquí lo interesante son las misiones y, una vez terminadas, el paseo por el escena no aguarda tantas sorpresas o alegrías como lo haría un ‘GTA’.

Sí es, sin secuestro, un articulación tremendamente divertido que consigue hacer del sigilo una tarea barragana casi siempre, por lo que en vez de tirar de paciencia para adentrarte en corporaciones vigiladas hasta la extenuación, deberás hacer uso de la improvisación y la imaginación para salirte con la tuya.

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Piensa en él como en un articulación de táctica en el que alejar el escena de enemigos es como un puzle. Si aviso a una pandilla rival para que vengan a atacar a ese atención, el resto irá a ayudar acercándose al coche que he colocado adjunto a una torpedo casera y, bueno, el resto os lo podéis imaginar.

Dominar la sinergia entre las distintas herramientas que ofrece, y divertirse de esa sensación de poder en la que tienes el control de las vidas de toda una ciudad, es una auténtica delicia, pero no es un articulación que funcione más allá de la vida de su campaña principal y, aunque los paseos por el Golden Gate pueden tener su indulgencia, siquiera un título que se caracterice por enamorarte con su escena. Si tienes claras sus desventajas, aprenderás a valorar todo lo bueno que tiene guardado para ti.


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