SonicBlast: la nueva barra de audio y subwoofer de AverMedia [FW Labs]

Probamos la entrada de la compañía taiwanesa en un nuevo segmento: el del audio.

Hasta ahora, AverMedia es una compañía conocida principalmente por sus tarjetas capturadoras de video diseñadas para gamers y streamers. En el segmento del audio no habían indagado mucho más allá de un set de parlantes llamados Trinity, pero ahora nos presenta un “paquete” de productos: una mostrador de audio y un subwoofer.

GS331, una soundbar tradicional

Lo primero es la mostrador de audio, llamamiento SonicBlast GS331 que ya sacándola de la caja nos sorprendió por lo sencillo y robusto de su diseño. Normalmente, las barras de audio más baratas tienden a delatar su (disminución) grado en detalles como las terminaciones o la calidad del plástico en el tacto rápido; en el caso de esta en particular, no hay carencia que parezca mal puesto a simple tino.

Pero lo más importante en un producto de este tipo es lo que se audición. Y la GS331 no da circunscripción a dudas: la calidad del audio es muy buena. En nuestras pruebas con diversas fuentes de audio, desde Spotify (en calidad extrema, lógicamente) hasta el sonido de la PS4, siempre nos dejó más que conformes ya que, por defecto, es intolerante superior al parlante genérico de un televisor.

Vale la pena mencionar incluso que, pese a ser un producto que se complementa con un subwoofer -de ello hablaré más abajo-, las frecuencias graves no desaparecen del parlante sino todo lo contrario. Tanto en la prueba a la rápida  del video que ilustra esta entrada como en el uso posterior que le di, los bajos siempre estuvieron presentes y de forma clara, incluso en canciones donde el bajo no es el útil más prominente.

La GS331 no se queda a espaldas en opciones de conectividad y eso, en un producto de este tipo, es siempre de pagar. Cuenta con entrada de 3.5mm, RCA, óptica, Bluetooth y encima un puerto USB para conectar un reproductor foráneo. Y encima, AverMedia metió en el empaque tres cables (RCA a RCA, RCA a 3.5 y 3.5 a 3.5), por si determinado estaba corto de conexiones.

A lo prolongado de los primaveras he sido dueño de varias barras de sonido, algunas de mejor calidad que otra. Y esta es la de mejor calidad, por una cuestión obvia: es incluso la más cara de todas las que he tenido.

GS335, el subwoofer

El complemento de la mostrador de audio es un subwoofer que a simple tino admisiblemente podría ser un zahúrda. Básicamente, es un parlante (en la parte inferior, ideal para seducir al vecino del asfalto de debajo) que agrega esos sub-bajos que retumban por la sala y que, en el caso de este ingenio, la particularidad es que la conexión a la mostrador de audio es inalámbrica.

Puede ser un detalle último, pero igual es una buena decisión para el caso de que se quiera mover el subwoofer por la sala si se indagación una “ambientación” peculiar dependiendo de lo que se vea/escuche, por ejemplo.

El subwoofer resalta principalmente las frecuencias más bajas y el “retumbe” del audio, no tanto las líneas melódicas del bajo que, como admisiblemente mencioné antiguamente, se cubren congruo admisiblemente en la mostrador de sonido principal. El subwoofer no satura esas frecuencias ni carencia por el estilo, sino que simplemente hace más gordinflas el espectro peligroso de lo que se audición.

La pregunta del millón: ¿Es el subwoofer un complemento “complemento” o más admisiblemente un complemento “obligatorio”? Obviamente, eso queda a criterio de los gustos del adjudicatario pero en mi caso, creo que podría radicar perfectamente solo con la mostrador de audio, pese a que el sonido en universal se completa muy admisiblemente con el subwoofer.

Quizás lo más feo a nuestro pleito es la posición de la conexión al transformador: delantero. Bien podría tener estado a espaldas (por cuestiones estéticas).

Conclusión: Todo suena como debe sonar

Después de varios días de uso, queda la impresión de que AverMedia trabajó congruo admisiblemente el diseño del producto en todo sentido y el resultado es evidente. La calidad del audio es muy buena y para el adjudicatario promedio, ese que la va a poner debajo de la tele y dejarla ahí para que “se escuche mejor”, lo que ofrece es más que razonable.

La mostrador de sonido SonicBlast GS331 tiene un precio de USD $120 en Amazon, mientras que el subwoofer (GS335) cuesta USD $100. Ambos se venden por separado. Y a posteriori de usarla durante varios días para ver Netflix, juguetear videojuegos o escuchar listas de Navidad de Spotify (que incluyen poco de metal), la recomendaría sin circunscripción a dudas a cualquiera que quiera dar el brinco desde las barras de sonido más baratas a poco superior.


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