Siete malos récords (y uno bueno) de 2017 sobre el cambio climático: no vamos nada bi

Por mucho que nos alegremos de descubrir nuevos planetas, algunos potencialmente habitables y otros directamente catalogados como supertierras, el año no acaba perfectamente para el nuestro. Dejamos 2016 ya con unos números carencia alentadores, pero no parece que hayamos remendado demasiado tras 12 meses y 2017 ha resultado ser un año de muy malas cifras para la Tierra.

Hace poco volvíamos a alcanzar otra de estas fatídicas cifras récord, en remisión al final noticia de la National Oceanic and Atmospheric Administration en el que nos decían que no se ha visto una tasa de deshielo tan grave en el Ártico en al menos 1.500 abriles. Otro que se suma a una relación de datos carencia alentadores en el año que Estados Unidos se salía del Acuerdo de París.

Sin perder las esperanzas, por que haberlas haylas, repasamos este año de deberes no hechos (no por todos los que deberíamos, al menos) y los pronósticos y soluciones que esperamos para el que está apunto de entablar.

Año nuevo, récord de temperatura nuevo

No es cosa de este año, ni siquiera del inicial. A error de conocer los datos del que está apunto de terminar, la Tierra ya llevaba encadenando nuevo récord de temperatura tres abriles en 2016, el cual pasaba a ser el más caluroso desde que se registran (es sostener, 1880).

De hecho, el récord podría ir mucho más allá, ya que se estimó que 2016 habría sido el más caluroso de los últimos 115.000 abriles, con niveles de carbono nunca pasado en 4 millones de abriles. Números que ayudan a dibujar la alcance del asunto, pero si aún así preferís verlo de una modo más gráfica (nunca mejor dicho), aquí reunimos diecisiete GIFs, gráficos e imágenes que reflejan cómo le fue a la Tierra el año pasado.

Un marzo para olvidar para el sur e inolvidable para el ártico (el bonus positivo)

Cuando pensamos en la Antártida puede que nos pongamos en la situación de temperaturas bajo cero, de ésas inconcebibles cuando se tiene más cerca el ecuador que el polo. Pero resulta que este marzo saltó la miedo de que se había corto la primaveral temperatura de 17,5 grados centígrados en el (no tan) congelado continente.

Una temperatura que por las extremas condiciones de la región y los problemas que plantea la investigación (y la supervivencia allí) en sinceridad se registraba en 2015, en la cojín argentina que es el único consolidación civil permanente de la Antártida. Y perfectamente es cierto que cabal es ésta una de esas regiones que aún nos error conocer perfectamente, pero atendiendo a los registros esta temperatura no deja de ser alarmantemente adhesión.

Por suerte no todos los récords medioambientales fueron malos en el tercer mes de 2017. En Reino Unido se lograba que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) quedasen al mismo nivel que en el año 1894, tras descender un 6% con respecto a 2015. Un logro que, aunque accidental, nos dejaba ese buen sabor de boca de que no está todo perdido y de que la transición energética es factible.

Reino Unido lograba deducir los niveles de dióxido de carbono a niveles de 1894. (Crédito: CB)

Llega la piratería climática y las alergias no se van

Hacemos una coda entre tanto récord para acordarnos de dos eventos llamativos que aunque no dan para signo aterrador lo son per se. Al menos el hecho de que un río se esfume o el que tengamos que sufrir cada vez durante más meses la pesadilla de las alergias son cosas que no ocurren todos los días.

Resulta que el cambio climático no sólo tiene mercadería graduales y perceptibles tras el paso de abriles o gracias a ciertas mediciones, sino que en ocasiones logra demostraciones tan llamativas como hacer desaparecer un río. Tal cual.

Sequia

Cuatro días fueron suficientes para hacer desaparecer el río Slims, que cambió su curso cabal al sentido contrario. Uno de los primeros casos de piratería fluvial climática que se pudo documentar en vivo, de hecho probablemente sea la primera captura fluvial producida por el cambio climático de la que se tiene constancia.

La desaparición del río Slims fue uno de los primeros casos de piratería fluvial climática que se pudo documentar en vivo

Lo que no desaparece, sino todo lo contrario, es la temporada de alergias estacionales, que es cada vez es más larga e intensa. Y el pasado mes de mayo los expertos señalaron al cambio climático como uno de los principales responsables, al estar un clima y una concentración de CO2 más favorables para la floración (y, por consiguiente, para la concentración de polen).

Un mes de julio como no lo habido en siglos

En verano el mundo volvía a superar una medalla de oro, aunque reñida con el año pasado. El pasado mes de julio fue el más caluroso desde que recopilan los datos de temperatura, es sostener, desde los 137 abriles que se lleva teniendo registro, según nos contaban desde la NASA.

Julio 2017

Julio se llevó el récord, pero siquiera significa que el resto de meses lo hiciésemos mucho mejor. Como vimos en su momento, enero, febrero, marzo, abril y mayo de 2017 quedaban en segundo ocasión en cuanto a los más calurosos que ha registrado la NASA por debajo de los de 2016, y junio de 2017 quedaba el junio más caluroso en absoluto registrado.

Uno de los diez icebergs más grandes de la historia

El deshielo de los polos es progresivos, aunque en julio dio ocasión a un iceberg asimismo de récord. Con un billón de toneladas menos, la plataforma de hielo Larsen C se reducía un 12% en bulto tras acabarse de desplegar una fisura que se tenía muy vigilada. Un piedra de hielo que apuntaba a ser tan grande como La Rioja (España) de un bulto de unos 5.800 kilómetros cúbicos.

Un récord heredado (otro)

Este “logro” corresponde en sinceridad a 2016, pero la noticia la teníamos ya en octubre de éste. Si la mensaje en Reino Unido era poco más alentadora en cuestiones de CO2, la cosa no fue carencia perfectamente a nivel mundial. La ONU y la OMS determinaban que el pasado año se marcaba un récord histórico de los niveles de dióxido de carbono.

Contaminacion

Los datos indicaron que el incremento en 2016 con respecto a 2015 fue un 50% longevo de que se dio en los 10 abriles previos. ¿Los motivos? Además de nuestra forma de morar (y explotar fortuna), El Niño asimismo tuvo su papel al sujetar la capacidad de absorber CO2 de los vegetales (incrementando la sequía), que llevando la concentración de dióxido de carbono a niveles no vistos en 800.000 abriles.

15.000 científicos se ponen de acuerdo… Para advertir

Al parecer, que unos 1.700 científicos (incluyendo casi todos los premios Nobel vivos) nos adviertan del peligro que corremos si seguimos sin cuidar el medio hábitat nos resbaló un poco, donado que eso pasó en 1992 y la verdad es que la reacción no fue muy trascendental a la traza de los resultados. Quizás por eso este año, cumpliéndose 25 de aquella primera advertencia, se reunieron 15.000 científicos con la misma motivación pero más dificultoso: todos los problemas han ido a peor.

Problemas medioambientales

Si perfectamente es cierto que la recuperación de la capa de ozono puede considerarse un éxito internacional, los otros problemas se agravaron en ese cuarto de siglo: se redujo un 26% el agua potable, las zonas muertas en el océano aumentaron un 75% y se perdieron en torno a de 1,21 millones de kilómetros cuadrados de tierras forestales. Así que nos queda asaz por hacer si no queremos acoger una tercera advertencia de aún más científicos, o al menos que nos de tiempo a recibirla.

Temperaturas de récord que hacen derogar vuelos

En ocasiones las inclemencias climáticas nos fastidian los planes retrasando e incluso impidiendo que los aviones puedan realizar sus vuelos, pero hay un motivo potencial para añadirse a esta relación de condiciones inoperables: el aumento de temperatura. En Phoenix (Arizona, Estados Unidos) se cancelaron 50 vuelos regionales adecuado a temperaturas que llegaron a los 48 grados centígrados (120 grados Fahrenheit), lo cual encima de no ser un caso incomunicación fue una advertencia más de lo que podría pasar cada vez más a menudo en el futuro.

Avion

Según vimos al hablar de la noticia, un estudio revelaba ahora que como el aumento de temperatura siguiese así, entre el 10 y el 30% de los aviones tendrían que liberar parte de su carga para sacar en los momentos más calurosos del día. Y en otro trabajo dedujeron aplicando modelos climáticos del World Climate Research Program que en algunos casos como Dubai, un avión podría tener que restringir su carga al 55%.

La esperanza es lo final que se pierde, pero para superar hay que envidiar

Nuestra presencia en la Tierra es cada vez longevo, pero en perspectiva es pírrica. Hemos habitado el planeta durante una muy pequeña parte de su existencia, y sin confiscación seremos los principales responsables de que la presencia de vida se vaya reduciendo hasta que queden sólo especies que logren subsistir con la entorno sobrecargada de óxidos de carbono, sulfuros y otros gases que a muchas especies de heterótrofos no nos sientan carencia perfectamente.

No obstante, ya lo dijimos hace unos meses: el medio ambiente no es una causa perdida. Eso sí, hemos de seguir siendo realistas y consecuentes, y evitar conductas e ideas erróneas como la de que la sequía se ha acabado (de hecho, incluso Trump podría estar admitiendo que el cambio climático es una sinceridad).

Molinos Viento

Tenemos incluso una hoja de ruta a seguir para intentar mejorar la situación. Ya hemos pasado que los esfuerzos se notan, como en el caso del CO2 en Reino Unido, y hay iniciativas como la primera planta con emisiones negativas de CO2 (que consume más dióxido del que emitir) o la de crear un mundo 100% renovable que nos encaminan en este sentido y que nos dan poco de esperanza. Al fin y al parte es posible virar el timón, pero tenemos que tirar todos.

En Xataka | El calentamiento global está alterando las corrientes oceánicas y las consecuencias serán aterradoras
En Magnet | 40 años de deshielo de la Antártida vistos desde el espacio: así se derrite el continente


Source link

deja tu opinion

Seguinos

Tecnoblog en las redes sociales