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Si el coche autónomo quiere triunfar, primero tendrá que entenderse con los peatones

Muchas son las cartas que Nissan puso sobre la mesa en la viaje Nissan Futures, celebrada en Barcelona el pasado miércoles. Los grandes responsables al esquema de Movilidad Inteligente de Nissan ofrecieron las claves de un futuro en el que el coche eléctrico, autónomo y conectado causará toda una revolución industrial y social.

La empresa prepara la aparición del Qashqai autónomo para 2017, pero el oposición no es solo tecnológico, sino social. ¿Cómo cambiará la sociedad el coche autónomo en el futuro? Es una pregunta a la que Nissan está tratando de dar respuestas desde campos tan singulares como la antropología.

Para Nissan el coche autónomo es solo parte de un avaricioso esquema

Paul Wilcox, presidente de Nissan Europe, abría el evento hablando de la Movilidad Inteligente de Nissan, un avaricioso esquema empresarial que tiene como objetivo conseguir cero emisiones y cero víctimas en las carreteras.

Wilcox

En ese esquema intervienen tres grandes protagonistas: los sistemas autónomos de conducción, el futuro del coche eléctrico, y la integración de los distintos productos para incluir todo tipo de escenarios.

Los avances que Nissan quiso compartir en estas jornadas iban luego más allá de la tecnología que permite que un coche autónomo cumpla con las exigencias técnicas y viales: van desde el ciclo de producción y la reutilización de las baterías para uso residencial hasta el papel de ese coche autónomo y conectado en nuestra sociedad.

Mucho que opinar en baterías residenciales y empresariales

De hecho no se habló solo de coche autónomo, sino de sus soluciones de almacenamiento de energía xStorage, competidoras directas de productos como las Powerwall de Tesla. Nissan ha colaborado con Eaton y The Mobility House para ofrecer un singular caso de éxito en el Amsterdam Arena, que tiene capacidad para 55.000 espectadores.

Nissan Xstorage

Este estadio es el primero en hacer uso de un sistema energético de apoyo basado en xStorage Building. El sistema cuenta con 280 baterías del Nissan Leaf, y es capaz de acumular 4 MW, lo que permitría por ejemplo dar servicio a 400 hogares durante todo un día.

La inversión para esa instalación ha ascendido a 2,5 millones de euros, y la estimación es que el retorno de la inversión se producirá en los próximos 10 primaveras. El estadio cuenta por otra parte con 7.000 m² de paneles solares y un enorme sistema de iluminación LED que servirán para dar apoyo al esquema y que contribuirán a un uso mucho más apto y ecológico de la energía.

Nissan Amsterdamarena

Nissan aprovechaba el evento para anunciar el tiro de seis nuevos productos para esa grado de soluciones: tres baterías de “primera vida” (las que se instalan en un Nissan Leaf de serie, por ejemplo) y tres de “segunda vida” (reacondicionadas y aptas para ese uso menos chinche) con capacidades de 3,5, 4,6 y 6 kW y precios que oscilan entre los 3.500 y los 5.580 euros por hilera (IVA y costes de instalación no incluidos). Estas baterías ya se pueden reservar en Reino Unido, Noruega y Alemania.

Enseñando a los coches cómo se comportan los humanos

Como decíamos, el coche autónomo no solo es un oposición tecnológico, sino también social. La Dra. Melissa Cefkin es una antropóloga que unido a un equipo de investigadores en Nissan está tratando de evaluar el comportamiento de los seres humanos delante el coche autónomo. Sabemos cómo comportarnos con el tráfico coetáneo, pero ¿qué pasará cuando sean los coches autónomos los que transiten por calles de nuestra ciudad? ¿Cruzaremos, o no cruzaremos? ¿Cómo será la interacción con estos vehículos?

Nissan Robot Estos pequeños robots circulan por un pequeño circuito con obstáculos que permiten luego aplicar lo que ellos “aprenden” a la tecnología integrada en los futuros coches autónomos de Nissan.

Las nuevas funciones, afirmaba la doctora Cefkin, hacen necesarios coches “en armonía” con la sociedad, medidas que permitan perseverar el flujo del tráfico y que inspiren confianza, por otra parte de adaptarse a todo tipo de culturas de conducción: el coche autónomo deberá comportarse de forma distinta en Irán que en Palo Alto o en Madrid.

Cerfkin

“Necesitamos cambiar nuestros hábitos”, destacaba esta investigadora. En estos estudios analizan patrones de comportamiento del peatón delante los conductores tradicionales, y a partir de ahí identifican ese idioma casi invisible que existe y que todos hablamos sin darnos cuenta.

Hay unas normas aceptadas y una comunicación peculiar: el tradicional “pasa tú, no, pasa tú, no no, pasa tú” que funciona de forma casi implícita actualmente se debe trasladar a ese futuro en el que el coche autónomo tendrá que integrarse en la sociedad.

Una de las posibles soluciones al problema para dotar a estos coches de nuevos mecanismos de comunicación con los peatones son los “indicadores de intención”, que se basan en el uso de una serie de colores que pueden revelar esa intención del coche autónomo (quiero cruzar la calle, o voltear a izquierda o derecha).

Nissan Indicadores

Hay otras opciones como el “Message display”, una pantalla que revela con texto y mensajes como ese “No, pasa tú” del que hablábamos. No son soluciones completas ni perfectas (asimismo se está investigando en el campo de los avisos mediante audio), pero son un paso más en ese estudio de interacción con el coche autónomo.

En esa interacción hay otros grandes retos, como el de padecer esa interacción de forma efectiva no al peatón, sino al sucesor de bicicletas, cuyo comportamiento es muy cambiante, porque se pueden comportar como peatones o como vehículos según la situación.

Impacto crematístico y social del coche autónomo

Nissan Europa reveló en estas jornadas los resultados del estudio “Liberar la carretera: modelar el futuro de los vehículos autónomos” que fue realizado por la ordenamiento independiente Policy Network.

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El referencia destaca los pasos secreto que deben dar los gobiernos y órganos reguladores para exceder los retos tecnológicos y sociales de la conducción autónoma. Centrado en Alemania, España y Reino Unido, el referencia subraya características fundamentales del debate político en torno a los vehículos autónomos y evalúa la probable repercusión económica para la región en su conjunto.

El nuevo investigación crematístico independiente muestra que los vehículos autónomos supondrán, al principio, un incremento del 0,15 % de la tasa de crecimiento anual europea en las próximas décadas. Como resultado, el producto interior bruto europeo (la Europa de los 28) será, un 5,3 % más elevado en el año 2050 que en la ahora. Los vehículos autónomos habrán aportado hasta dicha momento un total de 17 billones de euros al PIB.

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Uno de los problemas de esa integración del coche autónomo en la sociedad era la dificultad de adaptar la regulación a este nuevo mercado. Como señalaban los responsables del estudio, “los reguladores siempre van detrás de la tecnología”, poco que complica el proceso de transición.

Se hablaba asimismo del impacto crematístico en el mercado profesional, y de cómo al porcentaje de empleos directos relacionados con la industria automovilística (5% según el estudio) se le suma el de empleos indirectos (otro 5%). Estos últimos se adaptarán a la nueva situación, mientras que según los responsables del estudio de se 5% directo el 3% logrará reubicarse.

En las conclusiones estos investigadores afirmaban que el impacto crematístico y social será enormemente positivo y que “como en otras revoluciones tecnológicas, lo que veremos es un aumento de la productividad”.

Nissan Infogr Puedes pinchar aquí para ver la infografía completa preparada por Nissan Futures.

A ese referencia se sumó una averiguación de Nissan Europa en el que participaron 6.000 adultos de seis países europeos para evaluar el impacto del aberración en la sociedad. El 52% de los encuestados afirmaba que la longevo repercusión positiva en la sociedad sería la reducción de los accidentes, mientras que en beneficios para la sanidad el 56% de los encuestados valoraron especialmente el pequeño número de accidentes en coche y, curiosamente, un pequeño nivel de estrés.

Cuatro de cada cinco encuestados confirmaban hacer otras cosas mientras conducen, por lo que una de las ventajas era poder hacer poco más de conducir cuando se va en el coche: el 50% de los encuestados destacaban ese divisor. La intención de transacción era asimismo buen indicativo de la bienvenida del mercado. Un 23% de las personas que tenían planeado comprar un coche adentro de cinco primaveras o más se plantearía comprar un coche autónomo.

Nissan Adopcion Ad La hoja de ruta que apunta a la aparición del coche autónomo deja claro que aún queda mucho camino por recorrer. Fuente: Policy Network.

Para Nissan una de las conclusiones secreto era que la clan tiene que dejarlo en Dios en el fabricante. Los responsables de la marca indicaban que por esa razón Nissan no lanzará productos hasta que estos estén totalmente preparados: “hay demasiado en coyuntura” destacaba Paul Wilcox.

Desentramando el idioma universal de la interacción hombre-vehículo

Una de las charlas más reveladoras de la viaje fue la que concedió el Dr. Maarten Sierhuis, director del Nissan Research Center Silicon Valley y que previamente trabajó durante 12 primaveras en la NASA creando un idioma para la comunicación entre el Control de Misión y la Estación Espacial Internacional.

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Esa experiencia en el campo de las interfaces de interacción humano-máquina (HMI2) es secreto de su avaricioso esquema coetáneo: el de trasladar ese idioma que todos los seres humanos aprendemos de forma autónoma y que nos permite interactuar cuando somos tanto peatones como conductores de un transporte.

“Para mí un coche es lo mismo que para un astronauta es su traje espacial”, afirmaba el Dr. Sierhuis. “Es tu soporte imprescindible, tu hogar y tu entorno de trabajo”. Para este hábil los coches acabarán siendo “miembros de un equipo social”: comprenderán lo que les rodea y las micción de sus propietarios.

En esa interacción el coche debe interactuar y comunicarse como hacen los seres humanos que actúan como peatones o conductores. El coche necesita entender a otros usuarios de la carretera, pero los seres humanos (como apuntaba su colega, la Dra. Cefkin) asimismo deben educarse a interactuar con estos vehículos.

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Ese idioma está alimentado, cómo no, por la inteligencia fabricado, que en este caso se aplica aúna “conducción socialmente aceptable”. El coche no solo analiza su entorno para conducir de forma segura: por otra parte lo hace tratando de entender las intenciones del resto de conductores para ocasionar una respuesta autónoma.

El ejemplo clásico es el de un cruce en el que interviene tanto otro coche autónomo como potenciales peatones que quieren cruzar la calle. Los coches hacen uso de una tradicional “máquina de estado finito” en la que hay distintos estados de comportamiento que van definiendo el comportamiento del coche: si se para, si cruza, si señaliza para su maniobra, etcétera. Conducir, concluía, “es una interacción social”, y tanto el coche autónomo como los peatones y usuarios deben educarse a utilizar ese (tenuemente nuevo) idioma universal.

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