Seis cosas que hace mucho mejor que las otras películas de superhéroes

El estreno de ‘Logan’, la nueva película de mutantes a posteriori de la desastrosa ‘X-Men: Apocalipsis’, ha puesto frenéticos a los fans del Universo Marvel en militar, y a los de los mutantes en particular. No solo podríamos estar en presencia de la mejor película basada en los maltratados X-Men hasta la momento, sino que da unas cuantas pistas acerca de en qué dirección podría moverse un cine de superhéroes no estrictamente anudado a los mastodónticos e inamovibles esquemas derivados del éxito de franquicias como ‘Avengers’.

Por entenderlo, analizamos algunos de los aspectos más relevantes de este estreno que ya hemos tenido ocasión de catar. Estos son los motivos por los que el fan medio de las películas de superhéroes tiene que estar muy atento a ‘Logan‘.

Para ser una película de tan afectado tono crepuscular y que se pretende punto final de tantas cosas, ‘Logan’ se lo monta muy proporcionadamente para funcionar como comienzo de muchas otras. Desde luego, es el final para Hugh Jackman en la piel del personaje, como él mismo se ha encargado de aseverar (aunque matizando que si Lobezno entrara en Los Vengadores o hubiera oportunidad de protagonizar un team-up con Deadpool, se pensaría el retomar al mutante de las garras de adamantium).

Y la película cuenta las andanzas de un Logan vetusto y sofocado: se fundamento en ‘Lobezno: El vetusto Logan’, un comic de Mark Millar y Steve Mcniven perteneciente a una oleada de comics que se pusieron de moda en Marvel una temporada donde se contaban los supuestos últimos días de la vida de héroes de la casa, considerándose historias fuera de canon, es sostener, que los guionistas podían hacer lo que quisieran sin tener en cuenta la continuidad.

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‘Logan’ respeta solo moderadamente la historia que cuenta aquel ‘El vetusto Logan’, y usa el concepto de partida para contar su propia historia: Logan vive con un Charles Xavier cuyos poderes mentales hay que ayudar a guión con medicamentos y con un igualmente muy perjudicado Caliban haciendo de niñera del telépata más poderoso del mundo.

Esta curiosa clan disfuncional se convulsiona más aún cuando se cruza en sus caminos Laura Kinney, más conocida como X-23, una pupila mutante con poderes asombrosamente parecidos a los de Lobezno (y de comparable salvajismo). Los héroes no solo tendrán que ponerse en marcha a posteriori de abriles separados de la bono, sino que lo harán en formato de road-movie de autodescubrimiento, lo que refuerza el carácter crepuscular y oclusivo de la historia.

Y sin incautación… ‘Logan’ funciona tan proporcionadamente que no solo no es el carpetazo para el personaje que quizás, en algún momento, se planteó cuando Hugh Jackman comentó a los jefazos de la Fox que esa iba a ser su despedida del personaje. Es que abre puertas insospechadas hasta ahora en el poco fláccido mundo de las adaptaciones Marvel de Fox (propietarios de los derechos de los mutantes, pero igualmente de Los Cuatro Fantásticos, que ellos mismos han hecho implosionar), aprovechando el sorprendente resquicio extenso por el éxito de ‘Deadpool’. Esto es: más violencia, menos preocupación por imitar la estética (a veces inadaptable) de los comics y más franqueza expresiva, dando los encargos a directores y guionistas con una visión propia.

Si ‘Logan’ tiene éxito, y todo apunta a que así podría ser, podría rasgar una nueva vía en las adaptaciones superheroicas, una que no necesariamente sustituya a las que ya se hacen (tranquilidad: de momento las grandes sagas de blockbusters-mastodonte tipo ‘Avengers’ o, si eres de esos, ‘Batman v Superman’, no van a desaparecer), sino que suma una vía parealela de adaptar tebeos.

2 – Hace guiños a los fans

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Es cierto que Logan es una película menos dependiente de otras entregas de ‘X-Men’ que las dirigidas por Bryan Singer. Ni siquiera hace casi referencias a las dos anteriores (y más proporcionadamente lamentables) películas de Lobezno en solitario. No era la intención original: en los comentarios del DVD de ‘X-Men: Apocalipis‘, Synger afirmaba que un ruin clásico de X-Men, Mr. Siniestro, aparecería por primera vez en ‘Logan’ a posteriori de tener sido apuntada su existencia en la cuadro post-creditos de ‘Apocalipsis’. Parece que vincularlo al salida de X-23 era la intención original, ya que eso abre igualmente las puertas a relacionarlo en un futuro con otro mutante, Cable, que ya se ha confirmado que se dejará ver en la segunda parte de ‘Deadpool’. Sin incautación, Mangold prefirió dejar a Mr. Siniestro fuera de su película, para poder ayudar el tono realista.

Pese a ello, ‘Logan’ no funciona en un universo incidental del resto del cosmos de cine mutante: no solo tenemos la presencia de Patrick Stewart como Profesor Xavier (un papel que ha interpretado en siete ocasiones) y de Caliban, que ya aparecía en Apocalipsis (aunque interpretado por otro actor, Tómas Lemarquis), sino que hay un atípico juego con la ficción que, incólume en la demencia metanarrativa de ‘Deadpool’, escasamente se había conocido en las películas de mutantes. Aquí, Logan y compañía son personas reales, sí, pero igualmente héroes de tebeos inspirados en sus aventuras y que el propio Logan repudia porque la mayoría de lo que aparece impreso está inventado.

Es una idea estupenda para los fans: como Wyatt Earp (y el película del Oeste no es un referente casual en esta película), Logan es lo harto vetusto como para presenciar su propia epígrafe y contemplar las (falsas) historias que ha generado. Para el conferenciante habitual de de comics, la existencia de esas “leyendas”, es sostener, los tebeos de superhéroes de toda la vida, supone un visaje célebre y muy proporcionadamente traído.

3. Se toma en serio a sí misma (pero no demasiado)

‘Logan’ es una película seria. Dramática en ocasiones. Pero esa cuestión no pesa como una lápida sobre el tono de la película: ‘Logan’ es muy consciente de que estamos contemplando una aventura que hunde sus raíces en puritita civilización pop y sale victoriosa del complicado permanencia entre el drama cercano que atenaza a los personajes (por poner solo unos ejemplos: el miedo a la crimen y la enfermedad, la importancia de la clan, el pasado como una lápida sobre nuestras acciones) y la consciencia de que, bueno… estamos viendo una película sobre proyectos gubernamentales secretos que convierten a la concurrencia en superpersonas tendentes a solucionar sus problemas con ultraviolencia. El permanencia, todos lo sabemos, es complicado, pero lo consigue de la forma más clásica: presentando personajes complejos, de múltiples dimensiones y que le importan al espectador.

En ‘Logan’ el protagonista se nos presenta como un perdedor, pero esa imagen no está exenta de poco de ironía y autoparodia (Lobezno malvive como conductor de limusinas) y anejo a Xavier forma una peculiarísima pareja cómica que, sin incautación no necesita sobreexplicar sus dramitas (el gran pecado de las películas de Batman de Christopher Nolan, epítome de los superhéroes oscuros en la gran pantalla) para que entendamos que la tropiezo y los sucesos del pasado los han afectado. ‘Logan’ se distancia así no solo de la ocasional desacierto expositiva de Nolan, sino igualmente del nihilismo rampante de Zack Snyder, que en ‘Batman v Superman‘ -pero, sobre todo, en ‘El hombre de espada’- presentaba a héroes tan atormentados por su propia condición que no eran héroes con problemas, sino sociópatas desencadenados. ‘Logan’ ofrece las gotas justas de humanidad para que eso no suceda.

Porque a la vez… sabe encontrar la levedad. Ya el primer encontronazo del héroe con unos matones que le quieren robar el tapacubos a su limusina tiene poco de desmitificador. Una desmitificación que se confirma cuando Logan se reencuentra involuntariamente con su estética clásica de patillas ochenteras, y que se revela especialmente cómica en una película como esta.

4. Es una película (más o menos) de autor

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Posiblemente aquí esté la secreto para la supervivencia del apartado en el futuro: las películas de superhéroes tienen que estar supeditadas a la creatividad de un individuo (o varios), sean director, escritor o lo que se tercie. Por eso ‘Iron Man 3’ es una de las mejores películas de Marvel: es primero una película de Shane Black, y luego una película de Iron Man. Por eso fue un error desplazar de la producción de Ant-Man a Edgar Wright; por eso ‘Punisher: War Zone‘ (dirigida por la indomable Lexi Alexander) es una de las mejores películas de personajes Marvel en la vida rodadas; por eso la participación personal de Christopher Nolan a la mitología de Batman ha configurado definitivamente la visión moderna del personaje; y por eso esta ‘Logan’ es superior a cualquier otra película previa de ‘X-Men’ (Singer no es un autor, aunque a él le parezca que sí, y en la otra película digno de la franquicia, ‘X-Men: Primera Generación’, se dejaba notar la mano de otro nombre propio, Matthew Vaughn).

James Mangold es un autor con cierta experiencia en el cine de gran presupuesto (aunque su preliminar participación a la dinastía, ‘Lobezno Inmortal’, se quedaba a medio gas en muchos aspectos), pero igualmente en producciones intimistas. Su experiencia en el película del Oeste (la soberbia ‘El tren de las 3:10’) o en el retrato de personajes (la emotiva sucesos de Johnny Cash ‘En la cuerda floja’) trasciende en este ‘Logan’, que es tanto una película Marvel como una película de Mangold. Su mano igualmente se deja notar en secuencias cuidadosamente planificadas e impecablemente ejecutadas, como la que involucra a un Xavier de poderes desencadenados, un hotel en Las Vegas y un ataque por sorpresa a X-23.

Por supuesto, la presencia de un nombre propio no garantiza nadie: no hay más que ver los desmanes de Zack Snyder con el catálogo de héroes DC cuando se le ha entregado manga ancha. Su transformación de ‘Watchmen’ en un panteón de semidioses frío y sin alma debió de ser pista suficiente para deducir que Snyder era un buen clonador, pero un mal intérprete. Que es lo que hace yerro para traducir un medio a otro.

5. Este sí que es Lobezno

Por extraño que parezca, Lobezno nunca había sido reflejado con la imagen que transmitía en los comics. Esto es, la de un animal salvaje y acorralado: las películas de Singer, así como las del héroe en solitario, se quedaban en una inofensiva tendencia al mal humor y cierta pose chulesca. Pero Lobezno es, igualmente, una de las bestias más imprevisibles del Universo Marvel, una capaz de medirse, en términos de ferocidad con el mismísimo Hulk: por eso tienen éxito sus aventuras acullá del paraguas de los X-Men.

Para reflectar ese salvajismo, Fox tenía que encargarse un compromiso: el de permitir a la MPAA, la comité de calificación por edades estadounidense, que le colgara una R a la película, es sostener un puro “Para mayores de 18 años” que hasta hace muy poco significaba la crimen comercial para una película de estas características y no abiertamente adulta. Por suerte, ‘Deadpool‘ cambió las reglas del mecanismo: la insistencia de sus responsables (Ryan Reynolds en cabecera) en que sus chistes gruesos y su violencia desbocada llegaran sin adulterar a las pantallas proporcionó jugosos beneficios (y, suponemos, caras de sorpresa) a la productora, que se ha tomado con menos reservas la R para ‘Logan’.

El resultado es acoplado el esperable en una película de ‘Logan’: su ferocidad es la propia del personaje y dejamos de ver a enemigos que aguantan un asalto tras otro contra esta bestia parda. Aquí los desgraciados que se le ponen por delante ven sus gargantas atravesadas, las caras hechas trizas y las extremidades fugarse por los aires, en peleas violentas y que devuelven poco de brutalidad superheroica a un apartado que, no lo olvidemos, va esencialmente de concurrencia con superfuerza que resuelve sus problemas a golpes.

6. Juguetea con otros géneros

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Se ha hablado mucho de que Logan es en sinceridad un película del Oeste, y no es extraño teniendo en cuenta la experiencia del director y las películas que cita como influencia: ‘Raices profundas’ o ‘Los cowboys’ son algunas de ellas (anejo a, jocosamente, comedias indies como ‘Pequeña Miss Sunshine’-

Lo importante de eso no es que ‘Logan’ sea más o menos canónica como película de superhéroes (un canon que no estaba nadie claro ayer de la dupla ‘Dark Knight’ – ‘Avengers’ y que ahora supone más una lápida conceptual que otra cosa). Lo importante es que abre vías para que el apartado sea más variado: ‘Guardianes de la Galaxia Vol. 2’, el nuevo reboot de ‘Spider-Man’, ‘Wonder Woman’, ‘Justice League’ y sus respectivas películas de héroes por separado, ‘Pantera Negra’… cada uno de esos personajes o equipos tienen las suficientes características definitorias como para dar pie a géneros distintos.

Y no hablamos ya de comedia, drama o thriller. Películas de atracos (lo que era en buena medida ‘Ant-Man’, por cierto), comedias indies, epopeyas bélicas, ciencia-ficción dura, terror áspero… si ‘Logan’ demuestra poco es que se puede hacer una película de superhéroes que no se rija estrictamente por los códigos superheroicos, y eso solo puede significar un futuro más variado para el apartado.

En Blog de Cine | ‘Logan’, la mejor película del universo X-Men (crítica sin spoilers)


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