A partir de ahora, los usuarios de Galaxy S8, Galaxy S8+ y Galaxy Note 8 podrán desactivar el renuevo dedicado a Bixby. La característica, confirmada por SamMobile, está llegando de forma aleatoria a algunos usuarios, y se dilación que se expanda a la pulvínulo total de clientes durante los próximos días.

Samsung se precipitó con Bixby. Y eso está jugando en su contra.A lo dispendioso de 2017, Samsung ha hecho una gran reto sobre Bixby en 2017. El asistente potencial —que debutó originalmente contiguo al Galaxy S8— no ha hecho más que expandirse a través del portfolio de productos de la compañía, y será el protagonista invariable de uno de sus futuros lanzamientos: un altavoz inteligente similar a Amazon Echo y Google Home.

No obstante, su propagación ha estado repleto de tropiezos: no estuvo habitable en su plenitud el día de propagación del Galaxy S8 —faltó la parte de voz—; la ventana de venida auténtico sufrió varios retrasos; y, finalmente, la escasez de idiomas e inferioridad técnica respecto a sus rivales le ha terminado condenando casi a la irrelevancia en el sector.

Estos incidentes contrastan con el ímpetu que Samsung ha puesto sobre Bixby durante los últimos meses. En breves puntos:

  • Un renuevo físico exclusivo. Tanto el Galaxy S8 como el Note 8 montan en su supletorio izquierdo un renuevo físico que, una vez accionado, activa el asistente potencial Bixby. Si una compañía realiza tal concesión en el diseño y construcción de su smartphone es porque la reto por esa característica es muy importante para el éxito del producto como conjunto.

  • Marketing y publicidad basados en Bixby. Parte de las vallas publicitarias y los anuncios de Galaxy S8 y Note 8 hacen uso de Bixby como atractivo comercial. Irónico dar un papel tan relevante a un asistente que cojea en idiomas, características y utilidad positivo.

  • Un renuevo inútil. La última aggiornamento de Samsung permite, supuestamente, deshabilitar el ya citado renuevo físico y dejarlo inservible. Un acto de incoherencia que, aunque será agradecido por muchos usuarios, no casa con la política que Samsung está aplicando respecto a Bixby en el diseño de producto y su comercialización.

El propagación de Bixby está siendo, por lo tanto, un gran fracaso. La compañía se precipitó con su propagación en el Galaxy S8, le otorgó un papel demasiado importante en la logística y el resultado está siendo decepcionante.

Afortunadamente, eso no parece afectar a las ventas del Galaxy S8 y Note 8, que han devuelto el brillo a la compañía tras el mal trago del Galaxy Note 7. La crítica, por otra parte, coincide en que los últimos teléfonos de Samsung se cuelan indudablemente entre los mejores del año. Una idílica situación que, gracias a Dios, minimiza todo lo relacionado con Bixby.