Samsung Galaxy A8, análisis. Review con características, precio y especificaciones

Samsung sigue apostando por dotar a la tonalidad media-alta de un rival en condiciones para los Huawei, Xiaomi y hasta OnePlus que tan potentes han demostrado encontrarse en ese beneficio de precio donde la tonalidad reincorporación y premium del fabricante coreano y otros muchos no puede competir en relación calidad/precio pero sí que lo están haciendo en notoriedad, calidad y cuota de mercado.

De ahí el nuevo Samsung Galaxy A8, un maniquí que llega para rematar una muy competente tonalidad A del fabricante, especialmente con el Galaxy A5 2017 que tan buen resultado dio el año pasado y del que este Samsung Galaxy A8 es una completa y acertada crecimiento.

La apariencia (pero no todos los detalles) de un tonalidad reincorporación de nivel

Si el año pasado la división estética y de diseño entre la tonalidad S de Samsung y la A estaba sobrado clara a simple pinta, este nuevo Samsung Galaxy A8 marca el inicio del fin de esa idea. Ni yema de inicio en el exterior ni formato clásico de pantalla. Infinity Display pasa de guisa persuasivo a conformar una parte esencial del verbo de diseño de la serie A. Y le sienta muy acertadamente. Aquí Samsung no ha sido la primera marca en producirse el diseño más coetáneo a modelos de menos precio, ahí tenemos el LG Q6. No serán los únicos fabricantes que trasladen los diseños casi sin marcos y con todo pantalla a gamas más bajas.

Samsung Galaxy A8 (2018)
Pantalla
Super AMOLED 5,6 pulgadas Resolución 2.220 x 1.080 píxeles
Procesador
Exynos 7885
Núcleos
8 núcleos (2×2.2GHz Cortex-A73 + 6×1.6GHz Cortex-A53)
GPU
Mali-G71
RAM
4 GB
Memoria de almacenamiento
32 GB (ampliables vía Micro SD de hasta 256 GB)
Software
Android 7.1.1 Nougat
Navegación
GPS, BeiDou, GLONASS
Conectividad
WiFi 802.11 a/b/g/n/ac, Bluetooth 5.0, ANT+, NFC, MST, LTE Cat. 9
Batería
3.050 mAh no extraíble con carga rápida
Cámara trasera
16 megapíxeles con tolerancia f/1.7
Cámaras frontales
Cámara dual de 16 megapíxeles + 8 Mpíxeles, tolerancia f/1.9
Otros
Lector de huellas dactilares, resistor al agua/polvo, USB-C
Dimensiones y peso
149,2 x 70,6 x 8,4 milímetros
169 gramos
Precio
499 euros

Si en el primer vistazo el Galaxy A8 ya destaca y transmite la idea de un maniquí de nivel, lo mismo ocurre con el perfecto y sensación en mano. El fabricante coreano ha escogido cristal para la parte trasera de su Galaxy A8 y metal para el situación. El perfecto y remate de los detalles no desentona con el precio que pagamos por él. En ese aspecto del diseño no hay concesiones. Ni podría haberlas habida cuenta de que el uso de estos materiales es ya poco global incluso en terminales de menos de 300 euros.

El Samsung Galaxy A8 no ha sido el primero ni mucho menos será el extremo en adoptar lo que más “vende” ahora: la pantalla sin marcos. O casi sin ellos

En el apartado más estético y de ergonomía, lo más atractivo del Galaxy A8 salta la pinta: la pantalla Infinity Display. El Galaxy A8 hace desaparecer los controles del exterior del terminal, que ahora queda todo para la pantalla y el sistema de doble cámara exterior, sensor de brillo y LED de notificaciones. Vemos sin confiscación que algunos detalles no son exactamente idénticos a los de la tonalidad S del fabricante.

Para aparecer los bordes de la pantalla no son tan curvados como los del Galaxy S8, por lo que a nivel visual es un terminal menos atractivo. Como se puede apreciar cuando enciendes la pantalla, la desaparición de marcos no es completa y se parece mucho más a los últimos Huawei que a los Galaxy S porque, pese al formato alargado y abocar la pantalla a los bordes, tanto en los laterales como especialmente en los bordes superior e inferior, la pantalla no se ajusta al mayor.

¿Habría cabido un yema de inicio más delgado en el exterior? Seguramente, Huawei lo ha conseguido y el Galaxy A 2017 estaba cerca de ello. Sin confiscación, la apariencia no habría sido la de un terminal aspiracional, un maniquí de última coexistentes. Así que Samsung ha movido ese yema a la parte trasera, pero no al banda de la cámara sino debajo. Hablaremos de él más delante.

Los otros controles son los habituales: a la derecha el de encendido y desvaído, acertadamente situado en cúspide y con relieve suficiente, y sobre el que Samsung ha colocado el altavoz principal, potente pero que sufre en la definición tanto de agudos como con los graves. En el contiguo izquierdo se posiciona el control de bombeo, además correcto en dimensiones, tacto y itinerario. Junto a él, una bandeja para SIM.

Altavoz en el lateral

Ya en la parte inferior encontramos el puerto USB-C de carga y el acertado puerto de auriculares de 3,5 mm. En el situación superior queda la segunda ranura, poco no muy habitual, para el sistema Dual SIM y la microSD. Curioso que en este terminal, pese a presencia de su asistente Bixby (hay que deslizar a la izquierda desde el escritorio principal), no haya yema exclusivo como hemos trillado en la tonalidad reincorporación de los coreanos.

En mano el Galaxy A8 de Samsung nos ha resultado muy cómodo y manejable excepto para ascender con una sola mano a la parte superior. El formato alargado se agradece para mejorar el agarre del teléfono, pues es sobrado pequeña su anchura, pero en cúspide, y más con esta diagonal de pantalla, ese alargamiento hace más incómodo ascender a la parte reincorporación. Pero en todo caso, para su diagonal de 5,6 pulgadas, es un smartphone manejable.

Galaxy A8 en mano WSL

En peso y obesidad no estamos delante un maniquí destacado (170 gramos se notan), pero no le hace error. Al final es cómodo, agradable al tacto, no muy resbaladizo precisamente por su poca anchura y el uso del cristal, y nos transmite la sensación de robustez pese al uso de este material en vez de metal. La protección de la parte de cristal es de Gorilla Glass 5. De momento, en esta semana de uso intensiva, no hemos apreciado marca alguna sobre el cristal, esperemos que siga así. El maniquí que hemos probado, en sable, sí que retiene las huellas, las cuales son poco más visibles que en otros terminales con perfecto similar y además en sable.

Samsung sabe rectificar con el maestro de huellas trasero

Que todo o casi todo el exterior de un teléfono sea pantalla plantea serios problemas a los fabricantes, principalmente relacionados con dónde colocar el yema de inicio que ya es habitual que integre el maestro de huellas. La alternativa habitual es trasladarlo a la parte trasera del teléfono, poco que hemos trillado hacer a Samsung este año pero de una guisa peculiar. Ese circunscripción encajado al banda de la cámara, sobrado elevado para la posición natural del dedo índice al coger el terminal con una mano, ha sido sobrado polémico.

Colocado encajado bajo la cámara trasera, no a su banda, con el sensor de huellas del Galaxy A8 no vamos a tener problemas

En este Samsung Galaxy A8 el maestro de huellas pasa a esa zona trasera pero lo hace encajado debajo de la cámara, lo habitual. La cúspide permite alcanzarlo sin problemas, pero quizás siga demasiado cerca de la cámara, y tal y como la propia Samsung advierte, hay que estar atento para no colocar el dedo sobre la misma. Y estar preocupado todo el tiempo de esa situación no es agradable.

Galaxy A8 en mano

En cuanto al funcionamiento, una vez pasada la tarea de añadir la huella, que es más tedioso que con otros terminales, la identificación con nuestra huella funciona sin problemas. Es rápida (aunque no instantánea como en los mejores teléfonos del mercado), no da fallos y podemos usarla con la pantalla bloqueada. Simplemente colocamos el dedo sobre él y quedamos identificados.

La funcionalidad de ese maestro no es exclusivamente como identificación biométrica. Anque no hay yema físico sí que podemos usar esa zona como una especie de touchpad que resulta muy cómoda para descabalgar la mostrador de notificaciones.

Reconocimiento de rostros que funciona (si hay luz)

Otro detalle que agradecemos a Samsung en este Galaxy A8 es la inclusión de examen de rostros, tecnología que no es nueva para ellos. El explicación de esta identificación facial no impresiona ni se adapta como Face ID, pero a nivel de este terminal y su precio, funciona sobrado acertadamente aunque con claras limitaciones.

En las pruebas que hemos realizado, se ha comportado acertadamente en interiores, con luz controlada y suficiente y el modo de examen rápido activado. En ese caso, tanto si me quitaba las antiparras como si me ponía unas de sol (habiendo registrado mi rostro con las antiparras de pinta puestas), el sistema me reconocía. Si dejaba desactivado el modo de examen más rápido, que nos da más seguridad para no ser suplantado por fotos o vídeos, las antiparras de sol ya no le cuadraban al sistema pero sí ir sin antiparras. Un casco de tirabuzón despistaba al sistema y en uno y otro modos no me dejaba entrar.

El Samsung Galaxy A8 descarta mirar nuestro iris pero sí que se atreve con la identificación de nuestro rostro. Pero someterse solo de las cámaras lo deja con muchas limitaciones

Las situaciones más complejas han resultado ser las que se daban en entornos de luz muy robusto, como por ejemplo a plena luz del día. En la calle, en días muy soleados, el sistema no ha perfecto de dar con en más ocasiones de las que querría. Si tengo que volver la vanguardia o huir de la zona de sol, el sistema no me sirve. Por la incertidumbre, con luz sintético el sistema sigue siendo deficiente, unas veces te reconoce pero es muy moroso, y otras no es capaz de conseguirlo, y cuando tan pronto como hay luz, directamente ni lo intentes. Es lo que ocurre cuando se cimiento exclusivamente en la imagen que es capaz de enterarse el sistema de cámaras punta.

Bajo unas condiciones más controladas, como os decía, la identificación es acertada y relativamente rápida. Incluso podemos pedirle al sistema que nos identifique sin carestia de deslizar la pantalla para entrar al sistema. Eso sí, la pantalla debe estar activa. En el día a día nos hemos acostumbrado viable a la secuencia de coger el terminal, pulsar el yema de inicio y voilá, en el interior del sistema. Aquí ayuda que ese yema físico esté a una cúspide muy acertadamente pensada, queda encajado donde, en mi caso, coloco de forma natural el dedo en el contiguo.

Reconocimiento Capturas

En cuanto a la seguridad, en el modo de examen más rápido y que Samsung nos advierte que podría caer en una trampa con una imagen o vídeo de nuestra cara, nosotros no hemos podido engañarlo. Probamos con una foto en la pantalla de otro teléfono pero ausencia.

Pese a que funciona, el sistema de examen de rostros tiene limitaciones. No es más rápido ni mejor que el sensor de huellas, ni siquiera más cómodo de usar. Aquí lo hemos dejado activado próximo con el maestro de huellas, un combo que me ha convencido porque no me quita opciones sino que suma. Y eso siempre es mejor que dejar una sola opción al agraciado.

La pantalla SuperAMOLED marca diferencias

A veces, al analizar de entrada la tonalidad media-alta, la de esos terminales que están entre los 350 y 500 euros, las prestaciones que copian de la tonalidad reincorporación suelen cegar (por números) otros títulos más importantes y determinantes en el día a día como son la pantalla o la cámara de fotos principal. Impresionan por precio y prestaciones pero en aspectos más importantes no acaban de ofrecer lo esperado.

A Samsung, ya sin duda alguna, hay que reconocerle su encaje en el explicación de la tecnología SuperAMOLED. Este Galaxy A8 ha demostrado que la máxima calidad de sus paneles ya no hay que esperarla solo en su serie S o Note, sino que podemos entrar a ella con terminales más asequibles. No es la misma pantalla pero sí suficientemente vanguardia para considerarla de las mejores en su tonalidad de precio.

Modos Color Pantalla

Si otros detalles de este Samsung Galaxy A8 no son quizás convincentes, las dudas se disipan al instante cuando giras la pantalla y no ves tan pronto como variación del color, cuando puedes ajustar los títulos de la pantalla para adecuarlo a tus micción o cuando sales al extranjero y la visualización del terminal no da problemas a plena luz del día. Sigue siendo una pantalla allá de la perfección, poco saturada de serie y poco fiel para ciertas tareas, pero no estamos delante un panel que de problemas en tajante. Y eso no es viable de asegurar.

Es cierto que los 499 euros pueden parecer caros sin doble cámara principal o con solo 32 GB de memoria interna. Pero no hay ninguna pantalla igual por este precio

Si nos fijamos en los números, la pantalla del Galaxy A8 no impresiona como las de la tonalidad reincorporación, pero es más que suficiente y muy digna para su precio. Estamos hablando de un panel de 5,6 pulgadas con resolución de 1.080 x 2.220 píxeles y el ya archiconocido formato alargado, en este caso 18,5:9. Es Pentile, sí, pero con suficiente resolución para que no sea poco apreciable. Podría tener más densidad de píxeles, pero los más de 440 ppp son más que suficientes para la mayoría de usos del terminal. Tampoco estamos hablando de un panel HDR aunque por su parada brillo, por encima de 550 nits, y ser un panel AMOLED, el contenido multimedia se puede disfrutar mucho.

Foto 2

Los principales pecados del panel el Galaxy A8 tienen que ver con la fidelidad en la reproducción del color. En caudillo peca de ser una pantalla con tonos fríos en su modo dinámico, que es el que un agraciado va a estar usando de guisa habitual. Para usos más específicos hay que apelar a los modos extra que incluye Samsung y donde el principal es el más fiel con la verdad pero además el menos atractivo. Aquí es cuestión de preferencias personales.

Galaxy A8 review xataka

En todo caso conviene que cada cual juegue con el tono en el modo Adaptativo porque permite desde modificar individualmente el rojo, verde y zarco de la pantalla, como darle un balanceo de color más frío o cálido según lo prefiramos.

Always On Display “rules”

Algo que me parece ya indispensable en un terminal con pantalla AMOLED es el modo Always On Display. Samsung lleva un par de iteraciones de su tecnología avanzando en posibilidades y en este Galaxy A8 no error. Los iconos de aplicaciones y sus notificaciones van ganando demarcación en esa pantalla bloqueada, y me resulta muy cómodo desde conocer la hora a conocer la carga de escuadrón restante o qué aplicaciones tienen notificaciones y acciones pendientes con solo mirar el teléfono. Si hacer ausencia más. En el caso de que queramos interaccionar baste con una doble pulsación sobre el icono, la identificación si tenemos protegido el golpe al teléfono y inteligente.

Como os contaba, el modo Always Display es una afición mia, pero no es un hábitat que sea benévolo con la escuadrón. Quizás por ello Samsung da la oportunidad de activarlo y desactivarlo de forma cibernética, pudiendo configurarlo para que esté funcionando cuando más nos aporta y dejarlo sin ese consumo, escaso pero extra, que nos resta autonomía efectivo.

Always Display

En el apartado de sonido, sin ser un terminal que enfatice excsivamente en ello, nos ha sorprendido sobrado. Si acertadamente al altavoz principal, único, simplemente se queda en correcto en cuando a calidad, del sonido por medio de los auriculares, en llamadas o incluso compacto de vídeo está a un nivel muy consistente. Incluso Samsung se ga atrevido con un ecualizador para que nos animemos a usarlo.

El interior del teléfono es su punto más débil

Resulta cuando menos extraño que con este Samsung Galaxy A8 sea la primera vez que comento de un terminal que la combinación de procesador, memoria y RAM desentona con el resto del terminal. Tan acostumbrados estamos a que en esta tonalidad media-alta de Android se cuide esta combinación y sea precisamente el músculo para entregar de muchos terminales, que nos hemos quedado poco sorprendidos.

Y ojo, no estamos delante un terminal que no rinda como debe ni que quede muy alejado de una experiencia diaria con fluidez de funcionamiento ni prestaciones, pero por 499 euros, es en el interior donde otros terminales le sacan los colores y posible argumento para restarle valía por su precio.

Pantalla Galaxy A8

El Samsung Galaxy A8 usa un procesador de ocho núcleos, concretamente el Exynos 7885 (2×2.2GHz Cortex-A73 + 6×1.6GHz Cortex-A53) próximo con la GPU Mali-G71. Se acompaña de 4 GB de memoria RAM y 32 GB de memoria interna, que son para mi sus cifras más discretas y donde Samsung sale perdiendo comparando monograma a monograma con otros grandes terminales en el rango de los 350-500 euros. Sobre todo me preocupa la memoria interna, pues para el agraciado quedan menos de 25 GB, monograma que se puede aminorar sin problemas otros 10 GB cuando instalemos nuestras aplicaciones de sitio de honor. Pese a que podemos ampliarla con tarjetas microSD, que la capacidad de serie no sea de 64 GB a estas gloria y repito, por 499 euros, me parece un error.

Habida cuenta de la competencia y sus datos de RAM y memoria interna, el Samsung Galaxy A8 queda poco rezagado y en desventaja si miramos las cifras brutas de su interior

Si nos ceñimos a los datos, el rendimiento del Galaxy A8 queda por detrás de la tonalidad reincorporación de esta coexistentes y, en caudillo, además por debajo de lo que la tonalidad media-alta rival nos ha ofrecido en nuestros test previos. En PCMark se queda en 5172 puntos.

En el uso diario, aunque no notamos la velocidad de ejecución de todo a la misma velocidad que con los terminales punteros de este extremo año, no hay problemas de ralentización, cuellos de botella por la memoria RAM o juegos que sufran hasta hacerse inmanejables. En el futuro ya veremos.

Del banda positivo del interior de este Galaxy A8 os debo murmurar del sistema de doble SIM y la ranura para polímero microSD (de hasta 256 GB), ninguna novedad excepto por un detalle ausencia pequeño: hay dos bandejas y podemos tener tanto espacio extra con la microSD como doble SIM al mismo tiempo, no hay que nominar. Y todo ello, que casi nos olvidamos, con resistor al agua y polvo según el perfil IP68, que recordamos que no significa que el fabricante nos recomiende sumergir el terminal, pero que nos da un extra de seguridad que siempre queremos en un maniquí de teléfono de precio considerable.

Batería para un día y con carga rápida mejorable

Con 3000 mAh en su sobrevenir, la escuadrón del Samsung Galaxy A8 no es capaz de producirse del día de autonomía efectivo. Es una monograma admisible, que quizás podrían estirar quienes hagan un uso moderado del terminal, pero en nuestra escalera de test, con un uso sobrado intensivo especialmente en redes sociales y comunicación a nivel de aplicaciones, hemos medidado por debajo de las 5 horas de pantalla para ascender al final del día con tan pronto como el 10% de la escuadrón.

Tras unos días de uso y la regulación del funcionamiento del Always On Display, hemos acabado que correa más, pero no esperes no tener que cargar el Galaxy A8 al final del día o incluso primera hora de la incertidumbre. Esa carga, pese a no tener tecnología Qi, está conseguida. Samsung le sigue aplicando su Adaptive Charging, una carga rápida que no llega al nivel de la última de Qualcomm pero nos sirve perfectamente en este terminal habida cuenta de que el cargador de serie que trae la caja es compatible.

Captura De Pantalla 2018 02 01 A Las 14 54 43

En nuestras pruebas, iniciando la carga desde el 15%, hemos corto el 50% en 28 minutos, para el 75% necesita ya una hora y para una carga completa nos disparamos ya por encima de una hora y cuarenta y cinco minutos. Otro terminal más en que es recomendable darle pequeñas cargas a lo grande del día (sería ideal con carga inalámbrica) para tenerlo siempre inteligente.

Todavía Android 7.1 bajo la capa de Samsung

Que un terminal, sea de la tonalidad que sea, en pleno mes de febrero de 2018 no llegue al mercado con Android 8.0 es un mal inicio. Por ahora, el Samsung Galaxy A8 viene con Android 7.1.1 y la última capa TouchWiz del fabricante.

Esa capa, como os contamos el año pasado, ha evolucionado y asemejado más a un Android puro en muchos aspectos, aunque la personalización sigue siendo peculiar en la apariencia y colorido. Pero funciona de forma fluida, no estorba y aporta detalles, aunque en este Galaxy A8 no hay muchas novedades a nivel de software que sean diferenciadoras de Android porque ni S-Pen ni pantalla curva forman parte del terminal.

Solo recapacitar que para entrar al cajón de aplicaciones hay que deslizar en torno a en lo alto o debajo en medio de la pantalla, que podemos tener dos cuentas en algunas aplicaciones, una pantalla dividida con mucha flexibilidad de configuración, o configurar y ocultar (o no) según queramos la mostrador de controles Android, la cual es supuesto (se pierde respecto a la tonalidad reincorporación el sensor de presión y la feedback en forma de temblor).

Del software preinstalado, todo lo de Microsoft viene incuido e instalado de serie, de ahí que ausencia más salir de la caja tengamos casi 10 GB ocupados de la memoria interna. Este bloatware, al que se une por ejemplo Linkedin, no puede ser desinstalado directamente, poco que debes conocer.

De parte de Samsung tenemos la carpeta segura, ejercicio pero que como otros servicios estilo Bixby, van conectadas con una cuenta Samsung para una mejor funcionalidad, radiodifusión FM y lo esperado a día de hoy en un terminal de consumo para cualquiera: suites propias para administrar almacenamiento o rendimiento, así como modos de hucha de energía.

Una cámara que no desentona (y es doble para selfies)

Si ya el año pasado consideramos al Galaxy A5 2017 como la mejor cámara global dentro de su gama, este año el Samsung Galaxy A8 vuelve a demostrarnos que una cámara de un parada nivel no es poco que debamos esperar solo en los flasgships de la compañía. Samsung tiene mucho ganadería por esta dedicación por cuidar el procesado y sensores de terminales de la tonalidad A.

Captura De Pantalla 2018 02 01 A Las 14 55 Un solo sensor para la cámara principal

Lo que no tenemos en este Galaxy A8 es un sistema de doble cámara … en la principal. Samsung ha optado por centrar esfuerzos y dar personalidad a la cámara secundaria, la exterior, la de los selfies, mediante un doble sensor con el que conseguir un resultón modo retrato de nuestra cara. Pero hablemos ahora de la cámara principal.

Imagen general Galaxy A8 Escena caudillo sin HDR y complicada por la cocaína

Las cifras de esa única cámara principal ya nos aporta sobrado información de lo que podemos esperar de ella. Son 16 MP que nos permiten conseguir un buen detalle si no lo estropea el procesado, con una tolerancia de f1.7 que nos trae dos consecuencias: algún problema con el rango dinámico en cielos cuando la imagen es complicada y lo incluye de forma discreta, pero a la vez más luz en escenas nocturnas y un buen desenfoque natural de la imagen.

Efectivamente en nuestras pruebas con buena luz, los resultados son sobrado buenos, contando con exposición correcta en la mayoría de los casos, reproducción de color intensa y buen nivel de detalle. Esta cámara admite que nos acerquemos sobrado a los objetos y conseguir además buen sensación bokeh (desenfoque) natural.

Montaje Vertical Galaxy A8 Buen trabajo y detalle en la imagen caudillo, y poco de desenfoque cuando queremos

La velocidad de funcionamiento es reincorporación, pero sutilmente inferior a la de los flagships. Esto se nota en que cuando queremos congelar una imagen, la respuesta no es todo lo inmediata que querríamos. Que en el modo manual no haya posibilidad de controlar la velocidad de obturación siquiera nos convence, porque al final no es tanto el control que la interfaz deja al agraciado.

Panoramica Panorámica acertadamente resuelta sin modo HDR

En este Galaxy A8 Samsung vuelve a demostrar buenas maneras con el modo HDR, pero de nuevo un raudo paso por detrás de su tonalidad reincorporación. Y no hay golpe directo al mismo en la pantalla principal de la interfaz de la cámara.

Screenshot 20180201 184836 Interfaz sencilla pero con algunos “errores” como no tener golpe directo al HDR o que el modo manual no sea completo

Sobre el enfoque, es rápido y preciso, no nos ha generado problemas en estos días de uso. Lo que no acabamos de entender es que Samsung se haya dejado por el camino el LED de varios tonos para el flash. Paso a espaldas aquí, aunque no sea yo de quienes usan precisamente esta función en un teléfono más que para linterna.

Lógicamente, en pleno 2018, de esa cámara principal echamos de menos que haya un modo retrato.

¿Y qué tal cumple este Samsung Galaxy A8 cuando la luz empieza a escasear? En nuestras pruebas se ha mostrado poco irregular. En caudillo y sin acercarnos, suele resolver acertadamente, conseguimos sobrado información incluso en zonas con poca luz, pero no es capaz de manejarse siempre acertadamente con las luces y el detalle fino cuando hay que aminorar ruido (pese a que es f1.7, no hay estabilización óptica para ayudar) como hace la tonalidad reincorporación de mayor nivel. Pero cumple e incluso supera a la gran mayoría de terminales de su tonalidad.

Recorte Noche No hay tan pronto como ruido en la imagen pero a costa de perder detalle y empastarlo

En la compacto de vídeo, quizás por su procesador, no se maneja con resolución 4K ni siquiera a 60 fps en el modo de 1080p. Así que tenemos que conformarnos con vídeos en la media y sin ausencia que destacar.

El modo retrato queda para la cámara exterior

Samsung va a centrar la atención de modo fotográfico de su Galaxy A8 en la cámara exterior. La que asiduamente todo el mundo conoce ya como cámara selfie es en verdad una cámara con dos sensores, uno de 16 y otro de 8 MP, uno y otro con tolerancia f1.9.

De esta doble cámara además hemos quedado contentos, con un buen desenfoque de fondo en el modo retrato, que podemos controlar en varios niveles (Otra cosa es que, ileso para alguna foto personal en Instagram, en un selfie tenga sentido que el fondo salga desenfocado), un modo de selfie de rama (debemos mover el terminal sutilmente a los lados) y buen rendimiento caudillo donde lo más destacado es la cantidad de luz que ese f1.9 es capaz de ofrecer. Incluso en escenas por la incertidumbre conseguimos muy buenos resultados, incluida la compacto de vídeo.

Selfie Desenfoque Queda muy acertadamente el modo retrato en la cámara secundaria, pero ¿quién quiere que el fondo de su autoretrato quede difuminado y no se reconozca?

Habiendo mimado tanto esta cámara secundaria, un esfuerzo en no dejar sin enfoque necesario a la misma se hubiera agradecido. Si buscamos alguna foto diferente no va a ser sencillo, e incluso en algunas tomas apreciamos que la legitimidad no es siempre la adecuada en la zona que querríamos.

Samsung Galaxy A8, la opinión y nota de Xataka

La denominada tonalidad media-alta, esa que se sitúa más cerca de los 500 euros que de otra monograma, ya aglutina auténticos modelos que merecen mucho la pena. Y lo hacen cada vez más ahora que la tonalidad reincorporación, al menos en su tiro, se ha disparado hacia la barrera de los 1000 euros. Fabricantes como Samsung, que tan pronto como tenían relevancia en un beneficio donde las compañías chinas dominan en estos últimos primaveras, remata su clan A con un maniquí competitivo en casi todas sus prestaciones pero al que, para rematar la argumento, le desearíamos poco menos de precio.

El Samsung Galaxy A8, a su precio coetáneo, tiene muchos y serios rivales. En cuanto baje de precio, su pantalla y cámara lo pondrán por encima

El Samsung Galaxy A8 cumple de guisa sobresaliente en diseño, donde la pantalla casi sin marcos toma el protagonismo, y además resulta de un parada nivel en el apartado de la cámara. Lo diferente está en la cámara secundaria, con doble sensor para realizar el modo retrato en los selfies, aunque esa doble cámara la hubiéramos deseado mucho más en la principal.

Junto con perfecto, diseño y cámara, la pantalla, una SuperAMOLED de Samsung, es el pilar fundamental de este Galaxy A8. Y no debemos dejar producirse por parada este aspecto porque pocos paneles casi a la cúspide de la tonalidad reincorporación solemos ver en este beneficio de precios. Las marcas suelen centrarse en el músculo, tanto a nivel de RAM como de memoria interna. Aquí, los datos del Galaxy A8 lo dejan en evidencia cuando los asociamos a los 499 euros que, por ahora, cuesta.

8,5

Diseño9

Pantalla9

Rendimiento8,25

Cámara8,5

Software8,25

Autonomía8

A beneficio

  • Diseño con pantalla Infinity Display
  • Pantalla SuperAMOLED de calidad y muy buena en exteriores
  • Cámara de buen nivel en la mayoría de situaciones

En contra

  • Cámara sin estabilización óptica / siquiera tiene doble sensor en la principal
  • Sin Android 8 de salida
  • Poca memoria interna y RAM
  • Precio de salida parada

El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Samsung. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.


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