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review con características, precio y especificaciones

En Huawei no aflojan el ritmo. En 2016 nos sorprendieron con dos propuestas especialmente cuidadas: el Huawei P9 dejó claro que se puede ofrecer mucho por menos de lo que imaginamos, mientras que el Huawei Mate 9 entró por derecho propio entre los dispositivos más destacados de todo el mercado.

En este 2017 la logística parece ir dirigida a consolidar los éxitos del año pasado, y nos encontramos con la primera demostración de ese objetivo: llega el Huawei P10, un smartphone que hereda buena parte de lo conseguido en el Mate 9 para presentar una progreso sólida y sin casi nada fisuras del P9 del año mencionado.

El nuevo Huawei P10 acaba de ser presentado en el Mobile World Congress 2017 de Barcelona, pero nosotros hemos tenido el privilegio de poder contar con él unos días antiguamente de su presentación oficial para ofreceros este prospección en profundidad. Atentos, porque hay mucho que contar.

Especificaciones y rendimiento en el Huawei P10: éstos son sus poderes

La renovación de esta tribu de dispositivos es relevante en el apartado del diseño, pero lo es asimismo en el de las especificaciones, que se nutre de varias mejoras importantes que lo ponen a muy buen nivel para el año que se nos viene encima.

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La más destacable de todas ellas es desde luego la que afecta al procesador. El P10 hereda el SoC del Mate 9 y cuenta ahora con un potente Kirin 960, el procesador octa-core que ya demostró sus virtudes hace unos meses. Unido a la GPU Mali G71 estamos frente a un digno competidor para fabricantes de semiconductores con mucha más experiencia, poco que deja claro que Huawei sigue avanzando mucho y perfectamente en este demarcación.

Huawei P10, características técnicas
Dimensiones físicas145,3 x 69,3 x 7,1 mm (145 gramos)
Acabado y resistorTrasera y laterales de metal, marcos frontales y trasero en cristal
PantallaIPS 5,15 pulgadas
Resolución1920×1080 (432 ppp)
ProcesadorHiSilicon Kirin 960 (4 x Cortex A-73 2,36 GHz, 4 x Cortex A-53 a 1,84 GHz)
GPUMali G-71
RAM4 GB LPDDR4
Memoria64 GB (ampliables hasta 256 GB más vía MicroSD)
Versión softwareAndroid 7.0 con EMUI 5.1
ConectividadLTE Cat. 12 (600/100 Mbps), Bluetooth 4.2, USB-C (USB 2.0, OTG), NFC, WiFi 802.11 a/b/g/n/ac
CámarasTrasera dual, un sensor de 12 Mpíxeles (Sony IMX286 Exmor RS, f/2.2, color, PDAF, con OIS)
y otro sensor de 20 Mpíxeles (f/2.2, monocromo). Cámara delantero de 8 Mpíxeles (f/1.9) con enfoque fijo
Batería3.200 mAh con carga rápida
Precio649 euros (Ver precio con operadores)

Este SoC fabricado con tecnología FinFET Plus de 16 nanómetros cuenta con soporte para LET categoría 12 (en la praxis da soporte al casi idéntico LTE Cat. 11, que tiene poco beocio capacidad de subida de datos), y esa potencia y conectividad se nota en todos los niveles si la comparamos con su antecesor, el Huawei P9, que integraba un Kirin 955 con una GPU Mali T880.

De hecho en las pruebas de rendimiento que hemos utilizado se puede comprobar como los benchmarks sintéticos dejan claro que estamos frente a un buen contendiente para este 2017. Es probable que los procesadores de sus competidores (el Qualcomm Snapdragon 835, el prometedor Pinecone de Xiaomi, el misterioso Exynos 9810 o el futuro Apple A11) vayan un paso por delante en rendimiento, pero la propuesta de Huawei sigue siendo sólida. Aquí están los números:

Prueba

Huawei P10
(Kirin 960 + Mali G71)

Huawei Mate 9
(Kirin 960 + Mali G71)

Huawei P9
(Kirin 955 + Mali T880)

Galaxy S7 Edge
(Snapdragon 820 + Adreno 530)

iPhone 7 Plus
(Apple A10 Fusion)

AnTuTu

135.396

125.649

98.008

136.695

172.644

GeekBench (Single / Multi)

1.931 / 6.102

1.910 / 5.863

1.764 / 5.383

2.117 / 6.063

3.457 / 5.608

Quadrant

41.808

39.792

35.440

54.023

n.a.

PCMark Work

6.165

6.409

7.047

5.707

n.a.

3DMark (Sling Shot / ES 3.1)

2.111

2.255

983

2.890

2.806

Vellamo (Metal)

2.742

3.314

2.998

3.325

n.a.

GFXBench (Manhattan 3.1 ES 3.0)

30 FPS

29 FPS

18,5 FPS

32 FPS

42,40 FPS

La prosperidad con respecto al terminal del año pasado es evidente, y aunque como decimos el Huawei P10 probablemente no sea el terminal más potente de este año, sí que garantiza que tendremos beneficio de maniobra para cualquier tarea, ocio y proscenio. De hecho el procesador es fundamental en una de las mejoras más llamativas del dispositivo: la de poder inculcar vídeo en resolución 4K, poco que su antecesor no podía hacer y de lo que hablaremos en detalle más delante.

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En el resto de apartados nos encontramos con la herencia directa del Mate 9 que cede muchas de sus virtudes a esta lectura “Mini” del terminal que tanto nos gustó a finales del año pasado. Al procesador le acompaña esa GPU Mali G71 MP8 que representa una prosperidad especialmente sobresaliente (como se aprecia en los benchmarks) frente al dispositivo del año pasado.

El soporte de estándares de conectividad vuelve a estar muy perfectamente cubierto gracias a ese SoC que ofrece LTE Cat.12, lo que hace que contemos con la capacidad de descargar a velocidades de hasta 600 Mbps. También contamos con NFC, Bluetooth 4.2 y WiFi 802.11ac, que de nuevo se ve reforzado con la tecnología Wi-Fi+ 2.0 con la que el terminal se conecta de modo inconsciente a aquellas redes con mejor cobertura.

El diseño evoluciona, y el Huawei P10 lo demuestra

En muchas ocasiones cuando un fabricante “acierta” con una cadena de diseño las siguientes iteraciones del producto suelen no arriesgar demasiado, y en todo caso refuerzan lo que ya funciona aplicándolo con más convicción.

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Esto vuelve a cumplirse en un Huawei P10 en el que desde luego hay muchas similitudes con su antecesor. Aún así asimismo se nota una progreso en otros apartados, poco que se comprueba en los laterales del chasis, que ahora son más curvos.

En este maniquí contamos con un chaflán muy pulido que marca claramente la separación entre pantalla y el citado chasis y que desde luego aporta elegancia al aspecto militar. Ese delantero destaca por el leyente de huella en formato de rectángulo redondeado que muchos otros fabricantes ofrecen en sus dispositivos.

En la parte trasera encontramos un material metálico pero con una curiosa textura cerámica que en nuestro caso tenía color “negro grafito”, poco que entre otras cosas hacía que el logo de Huawei fuera prácticamente invisible. Resulta rara comprobar cómo el logo de Leica es mucho más visible, conveniente sobre todo a que esa parte del móvil en la que se encuentra la cámara dual está protegida por un cristal Gorilla Glass, como ocurría con su antecesor.

Los marcos laterales son reducidos, pero aquí Huawei aprovecha un “viejo truco”: aunque el cristal de la pantalla parece tenderse a los bordes gracias a esa ligera curvatura 2.5D, en existencia la parte visible de la pantalla no llega hasta el borde: hay un acelerado entorno triste que deja claro que esos márgenes laterales existen.

Lo que sí que mantienen en Huawei en este maniquí son los mismos conectores y chico que en el P9. En la parte inferior contamos con el conector USB-C, encima del puerto de auriculares y una rejilla para el altavoz.

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En la parte derecha encontramos en primer lado el gema de encendido, que encima de contar con una textura que lo diferencia del resto está rodeado por una curiosa costado de color rosa metálico que desde luego hace que el detalle salte a la paisaje. Los chico de masa no son dos, sino uno que se inclina al pulsar para subir o descabalgar el masa, poco que en cierta forma dificulta aprender si estamos presionando perfectamente para esas opciones.

En la parte superior solo hay una toma de micrófono, mientras que en el pegado izquierdo nos encontramos con la ranura nanoSIM en la que como viene siendo habitual asimismo existe un compartimento para tarjetas microSD con las que ampliar el espacio de almacenamiento habitable.

Lo cierto es que la progreso de este apartado ha sido muy positiva: el Huawei P10 cae muy perfectamente en mano, y ni siquiera es especialmente resbaladizo a pesar de su delgadez y del uso de ese material metálico. La curva poco más pronunciada de los laterales y los pequeños detalles con los que se ha culminado el diseño nos hablan de un dispositivo que tiene básicamente todo lo que le podríamos pedir a un variedad reincorporación: es elegante, es delgado y acelerado, y tiene cierta personalidad.

Un leyente de huellas que no solo lee las huellas

En ese diseño hay una sorpresa destacada e interesante: la del leyente de huella dactiloscópico, que ahora está en la parte delantero, mientras que en las anteriores versiones estaba en la parte trasera.

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El cambio es significativo e intrigante, sobre todo cuando queda claro que las preferencias sobre la posición del leyente de huella dactiloscópico son muy dispares. ¿Por qué cambiarlo cuando tus usuarios ya se han acostumbrado a que esté en la parte posterior? El principal argumento es utilitario: Huawei nos ofrece convertir el sensor en una “tecla de navegación” combinada, sustituyendo así a los chico software, poco que ya ofrecía en el Mate 9.

Hay asimismo una razón estética: Huawei ha querido persistir la identidad del diseño, y para persistir la avenencia de la parte trasera y sospechar por el minimalismo en ella han decidido cambiar el sensor de posición. Este argumento es no obstante secundario, y lo cierto es que ese significativo cambio a un control total mediante el sensor es destacable.

Ese leyente cumple su función a la perfección, con una presteza y precisión absolutamente sobresalientes. No hay chico capacitivos a los lados, ya que los accesos son chico software que están en pantalla, puntual encima del leyente de huella dactiloscópico. Si uno no descubre el modo de tecla de navegación combinada podría pensar que esta intrepidez de diseño es extraña, pero todo cobra sentido cuando activamos ese modo.

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Una vez lo hacemos los chico software desaparecen para que la interfaz aproveche asimismo esa franja inferior, y de repente el sensor de huella dactiloscópico se convierte en el único dato necesario para navegar por la interfaz. Con un toque acelerado imitamos la tecla “Volver”, mientras que si mantenemos el dedo pulsado unos instantes imitamos la tecla “Inicio”. Para aceptar a la encargo de tareas hilván con deslizar el dedo de derecha a izquierda o viceverse en el sensor.

El funcionamiento de esos tres gestos es consumado, aunque es cierto que el entrada a la encargo de tareas es quizás poco más incómodo, sobre todo si manejamos el terminal con una sola mano. Aún así el sistema demuestra su efectividad a los pocos minutos, cuando uno se da cuenta de que esos gestos son fáciles de memorizar y se aplican con naturaleza.

La idea es desde luego llamativa y plantea una decisión alternativa a los ya tradicionales chico físicos, capacitivos o virtuales que han estado presentes en Android desde que aparecieron los primeros smartphones basados en esta plataforma. Habrá que ver la recibimiento entre los usuarios, pero desde luego es una opción flamante que parece que será una constante a partir de ahora en los dispositivos del fabricante.

Una pantalla que sigue portándose muy perfectamente

En pantalla no hay siquiera demasiados cambios, sobre todo porque por el momento a Huawei le sigue funcionando la logística de estos paneles IPS (ellos lo llaman Neo) 2.5D que ya viene utilizando desde hace algún tiempo, y en los que tanto el brillo como el contraste son estupendos.

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El uso de una resolución 1080p para esta diagonal nos parece todo un tiento, y lo cierto es que la calidad visual es sobresaliente: en ciertos momentos puede hacer pensar incluso que contamos con una pantalla AMOLED por la viveza de los colores, aunque no sea así.

Lo cierto es que el conjunto se comporta muy perfectamente, y es manejable perdonarle a Huawei pecadillos como el de ese “marco fantasma” que parece no existir en el dispositivo físico pero que aparece en cuanto encendemos la pantalla. Se tráfico de una reto más sobria tanto en tecnología como en diseño que la que ofrecen algunos de sus competidores, pero es muy efectiva y, lo más importante, valioso energéticamente.

Ese buen comportamiento asimismo se aprecia en la reproducción multimedia, en la que eso sí, no hay cambios en el hardware de audio. El sonido es correcto con el altavoz situado en la parte inferior, y si conectamos unos auriculares asimismo obtendremos una calidad de audio muy aseado, aunque aquí Huawei no ha hecho apuestas relevantes y el P10 cumple sin más.

Batería: que viva la carga súper rápida

Una de las opciones más llamativas del Mate 9 era la de ofrecer una formación de gran capacidad que encima dispone de un sistema de carga rápida especialmente valioso. El Huawei P9 que había aparecido unos meses a espaldas no disponía de este sistema, poco que criticamos en aquella ocasión, pero es que ahí Huawei ha hecho los deberes.

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En primer lado aumentando la capacidad de la formación, que a pesar de la delgadez del dispositivo pasa a ser de 3.200 mAh. A ese prometedor cantidad se le suma el hecho de que como decíamos por fin contamos con un cargador con tecnología Supercharge, el nombre que Huawei le ha dado a su sistema de carga rápida.

El sistema, que debutó en el Huawei Mate 9, permitía que con cargar el móvil durante 20 minutos tuviésemos formación suficiente para la anciano parte del día con un uso moderado del dispositivo. Esa opción está ahora habitable en el Huawei P10, que aprovecha asimismo el cargador de 4,5 V y 5A para ofrecer esa carga rápida en la que por supuesto se utiliza asimismo el puerto USB-C de este smartphone.

Cargarapidap10 La tecnología ‘Supercarga’ de Huawei funciona positivamente perfectamente: en 110 minutos tendremos la formación cargada al completo, pero es que en los primeros 30 minutos rondaremos el 50% de carga si cargamos el dispositivo de cero. A partir del 60% de carga el sistema ralentiza claramente esa velocidad de carga.

El resultado es efectivamente destacable al cargar el dispositivo, pero es que la combinación de todos los rudimentos hardware hacen que la eficiencia energética del terminal sea asimismo muy buena. En nuestras pruebas con un uso moderado (incluso intensivo a ratos para ciertas pruebas) el dispositivo llegó al final del día sin problemas, y es posible que con un uso poco más acelerado esa formación llegue sin demasiados problemas al día y medio de uso.

Huawei da un paso delante en un apartado fundamental para la variedad P, desde luego, y el soporte de la carga rápida hace menos preocupante el hecho de que las baterías de móviles sigan sin transformarse al ritmo que los terminales que las usan. Por cierto, no contamos con soporte de carga inalámbrica, una opción que sin duda hubiera sido interesante pero que por el momento la mayoría de fabricantes descartan.

Cámaras: Huawei quiere que cada foto sea una foto de portada

Llegamos a uno de los puntos secreto de un terminal que es la consolidación total del sistema de doble cámara que debutó en la serie con el Huawei P9. En esta ocasión el Huawei P10 hereda el sistema de doble cámara del Mate 9, así que disponemos de un sensor de 12 Mpíxeles con estabilización óptica de imagen para capturar el color y tolerancia focal f/2.2, mientras que el segundo sensor, el monocromo, tiene una resolución de 20 Mpíxeles y no cuenta con estabilización óptica.

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Como sucedía con sus predecesores, el Huawei P10 puede presumir asimismo de la colaboración de Leica en este apartado. Los objetivos de los dos sesnores asimismo se heredan del Mate 9, y son los ya conocidos Summarit H 1:2.2/27 ASPH, una denominación oficial de Leica para los dispositivos de Huawei (de ahí la H) con esa tolerancia f/2.2 y una distancia focal de 27 mm. El término ASPH se refiere a la superficie esférica del objetivo que entre otras cosas destaca por poco que otros fabricantes no logran (o no parecen querer ganar): que no haya protrusión en la parte trasera.

Esos sensores y esos objetivos se ven encima ayudados por un software de post-procesado que se ha trillado mejorado desde la aparición del Mate 9. El objetivo fundamental es que al final esta cámara logre, sobre todo en el modo retrato, fotografías que se acerquen a las fotografías de estudio. Para ello el postprocesado analiza en 3D la cara a fotografiar, identificando cerca de 200 puntos que se analizan con un operación que ajusta luces y sombras para obtener esa “foto de portada”.

P10 31 El “modo vertical” de la aplicación de cámara tráfico de ganar resultados de fotografía de retrato cercanos a la fotografía de estudio.

Los resultados saltan a la paisaje, y lo hacen cuando activamos el modo de tolerancia ampliada que ya nos mostró sus virtudes y sus fantásticas posibilidades en el Mate 9. El objetivo bokeh —visiblemente fabricado, pero no por ello menos impactante— que se genera con ese modo y la combinación con esos algoritmos para todo tipo de fotos —pero sobre todo de retratos— hacen que los resultados sean especialmente llamativos.

El software de postprocesado permite, como en sus antecesores, “jugar” con el objetivo de desenfoque, no solo cambiando la tolerancia y la relato para el enfoque (que puede estar en el fondo, en primer plano, o en cualquier plano intermedio), sino aplicando enseres a esa zona desenfocada para que aparezca con cierta textura o para que por ejemplo —un objetivo especialmente espectacular— persistir el color en el objeto o la persona enfocada y poner en escalera de grises ese fondo.

Como sucedía con el Huawei P9 y el Mate 9, hay otro dato diferenciador en esta cámara, y ese es el entrada a un modo monocromo que solo hará uso del sensor de 20 Mpíxeles y que hace que obtengamos tomas fantásticas en escalera de grises. Como ya sucedía con sus antecesores, el Huawei P10 logra obtener tomas que pueden tener un gran dramatismo gracias a la fuerza y contraste de ese modo fotográfico, aunque las tomas por defecto pecan de una ligera sobreexposición.

En ese “mimo fotográfico” contamos como era de esperar con el modo “Pro” que con un simple seña táctil hará que se desplieguen las opciones con las que trabajar en manual. Podremos ajustar así tolerancia, velocidad de obturación, niveles ISO o preferencias de iluminación para ganar capturas a medida y que encima podremos auxiliar en formato RAW.

El comportamiento en tomas nocturnas o con muerto iluminación es desde luego aceptable, pero una vez más nos encontramos con el punto en el que todas las cámaras de smartphones flaquean en anciano o beocio medida. El modo de fotografía nocturna solo es útil si colocamos el P10 en un trípode o apoyado en una superficie que permita que no se mueva, porque los tiempos de exposición hacen irrealizable que las tomas no salgan movidas de otro modo.

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Para las tomas normales el dispositivo nos pide de hecho que mantengamos unos instantes el móvil apacible tras tomar la foto, poco que lógicamente permite que le llegue más información a los sensores para perfeccionar la fotografía final. Los resultados son muy decentes en ciertos escenarios, como decimos, pero aún no llegan al nivel de otros sensores del mercado, que sin ganar resultados perfectos sí se comportan mejor.

El sistema de enfoque híbrido heredado del Mate 9 combina varios mecanismos: está el PDAF, rápido y que funciona especialmente perfectamente en condiciones de buena iluminación, con un enfoque láser especialmente destinado a tomas con muerto refulgencia y el enfoque inconsciente por contraste tradicional.

El enfoque PDAF está habitable exclusivamente en el sensor RGB, así que en las tomas monocromas no lo tendremos habitable, pero aún así el sistema se comporta de forma sobresaliente. Notamos un acelerado retraso con respecto a enfoques ultrarrápidos de otros móviles —lo comparamos en particular con el del Galaxy S7—, poco que asimismo se nota en la realización de las fotos, que aunque se realizan con mucha presteza asimismo tardan unos instantes más que en el S7 con el que comparábamos ese apartado.

Las conclusiones tras las pruebas fotográficas son sobresalientes: nos encontramos con una cámara que se comporta al mejor nivel, y en esas tomas comparativas con el S7 se puede ver cómo la calidad está muy perfectamente repartida.

En militar las cámaras del P10 tienden a sobreexponer tenuemente, pero el comportamiento es inexistente en todos los ámbitos excepto quizás en las tomas nocturnas, en las que como decimos todos los móviles sufren. Una anciano tolerancia focal ayudaría, sin duda, aunque como decimos la sensación en militar es que los posibles “pecadillos” del Mate 9 parecen haberse aliviado mucho con esta reimpresión de las cámaras del P10.

Hay asimismo novedades en el demarcación de la cámara delantero, que cuenta con un sensor de 8 Mpíxeles con enfoque fijo pero en cuyo incremento asimismo ha participado Leica. Ese trabajo de prosperidad de esta cámara ha permitido contar con un “selfie adaptativo”, que adapta el ángulo de la cámara para que el selfie salga consumado tanto si es de un único legatario como si es un “selfie grupal”.

Vídeo en 4K, y con una sorpresa adicional

Una de las cosas que se le achacaban al Huawei P9 era la marcha de un modo de compacto de vídeo en 4K, pero la inclusión del nuevo procesador Kirin 960 elimina el cuello de botella que existía en aquel terminal y pone el Huawei P10 a punto para los que quieren capturar vídeo de una forma más quisquilloso. Al fin contamos con ese modo de compacto en 4K, pero es que hay más.

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La sorpresa está en que el modo Pro de vídeo que permite ajustar manualmente los parámetros fotográficos asimismo llega al modo vídeo, así que en el nuevo Huawei P10 podremos controlar algunos de esos parámetros para que asimismo en este tipo de grabaciones tengamos las preferencias que necesitemos.

Como en el Mate 9 podemos aceptar a ese teleobjetivo “híbrido” 2x que aun siendo digital y estar implementado vía software ofrece unos resultados conveniente aceptables: la combinación de los dos sensores de nuevo ofrece ventajas prácticas innegables que nos ayudarán a obtener los resultados buscados en diversos escenarios.

A la compacto en 4K a 30 fotogramas por segundo se le suma el modo 1080p a 60 fotogramas por segundo que es especialmente atractivo por la fluidez que proporciona a las tomas. En ningún de los dos, eso sí, podremos activar la estabilización de imagen, que sí está habitable en la compacto de vídeo 1080p a 30 fotogramas por segundo: el hardware de Huawei es potente, pero tiene sus limitaciones.

Esos modos se complementan con otros muy orientados a escenarios muy específicos como la siempre espectacular cámara lenta y una cámara rápida que permite crear timelapses en vídeo directamente para vídeos en los que lo que está pasando frente a la cámara se produce de forma especialmente lenta.

El Huawei P10 se apunta a Android 7.0… y a EMUI 5.1

El apartado software es uno que no sufre tantos cambios como otras áreas del dispositivo. El protagonista total es Android 7.0 Nougat, la lectura de Android que ya vimos en el Mate 9 y que ahora encontramos asimismo en el Huawei P10.

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Donde sí hay algunas diferencias es en EMUI 5.1, una lectura mejorada de la capa de personalización que vimos en el citado Mate 9. Los cambios aquí no son especialmente drásticos, pero son importantes a un nivel específico: el de los usuarios profesionales.

Ahí es donde entran las APIs MDM (Mobile Device Management) que se han incorporado a EMUI 5.1 y que permiten que la encargo de diversos dispositivos sea mucho más manejable para empresas que gestionan un gran número de unidades.

Como sucedía en EMUI 5.0, se han reforzado las capacidades de optimización del dispositivo a cada legatario, con algoritmos que analizan nuestro uso del terminal para que éste aprenda de nuestras costumbres y prepare ciertos bienes de forma que los datos y aplicaciones a los que accedemos con más frecuencia estén disponibles lo antiguamente posible.

Nuestras pruebas han sido limitadas en este sentido por el poco tiempo que hemos podido acontecer con el terminal, pero esta característica deja claro el nivel de detalle al que este fabricante ha llegado para mejorar la experiencia de legatario. Hay ejemplos no obstante singulares, como el de ese inspección de escritura que hace que si a diario escribimos mensajes a contactos en gachupin o en inglés indistintamente, el inspección de escritura detecte cuándo lo estamos haciendo en cada idioma rápidamente para presentar los resultados adecuados en cada momento.

Un apartado en el que curiosamente no ha habido movimientos por parte de este fabricante es en el de los asistentes de voz. Google Now está habitable si queremos usarlo, pero los datos que acercaban por ejemplo Alexa al Mate 9 deben ser cogidos con pinzas: este asistente solo está habitable en inglés y aunque es posible instalar el APK, su utilidad praxis se limita a Estados Unidos, donde el servicio opera de forma nativa.

En el Huawei P10 tenemos, eso sí, un pequeño asistente que invocamos con la frase “Ok Emy” por defecto y que permite dos cosas: realizar llamadas de voz y delimitar nuestro teléfono.

Podremos cambiar esa frase de activación siempre que usemos frases de 4 o 6 sílabas que eso sí, parecen estar centradas en el idioma inglés (nosotros probamos con “Ok Homer Simpson” y funcionó), pero como decimos la aplicación de esta activación por voz está dirigida más a encontrar el terminal cuando no sabemos dónde lo hemos dejado en casa o en el trabajo. No tiene ausencia que ver con los modernos y potentes asistentes de Microsoft, Amazon, Google y Apple.

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No hay por lo tanto demasiadas novedades en el demarcación software, y en Huawei han mantenido las mejoras que trajo el Mate 9 tanto con Android 7.0 como con EMUI 5.1, una capa de personalización que en el pasado generaba ciertas críticas pero que actualmente está más cerca de un Android puro que nunca. Es cierto que preferiríamos que la interfaz de Android fuera consistente a lo dispendioso de los distintos terminales del mercado, pero es racional que cada fabricante quiera tratar de aportar su diferenciación software.

En esa propuesta software contamos con varias aplicaciones propias de Huawei que ya inundaban sus dispositivos anteriores, y entre las que destacan HiCare o HiGame para la encargo de la actividad física y los juegos móviles, pero asimismo la interesante aplicación de Temas para poder personalizar el aspecto del dispositivo. Igualmente destacable es la opción de “Aplicación gemela” que permite manejar desde un mismo dispositivo dos perfiles distintos de Facebook o WhatsApp, por ejemplo.

Gestos

Más llamativa aún es la opción de sacar capturas con dos golpecitos con el nudillo en la pantalla o la posibilidad de dibujar literatura con el nudillo para activar al cámara, el navegador o aceptar al reproductor de música, por ejemplo. Es una queja que no sea posible “despertar” el dispositivo con un doble toque en pantalla, no obstante, poco que probablemente sería interesante como alternativa al gema de encendido, y al sensor de huella.

Volvemos a encontrarnos con poco de bloatware (Booking, Instagram, TripAdvisor y Todoist están instaladas de serie), y con una interfaz de escritorio que por defecto no tiene cajón de aplicaciones aunque como ya vimos con el Mate 9 podremos designar el “Estilo de pantalla principal” en los ajustes del sistema para que sí que haya cajón de aplicaciones y no aparezcan todas repartidas en distintos escritorios.

Esa experiencia de legatario se beneficia mucho del uso de la memoria flash con UFS 2.1, que permite según Huawei que las velocidades de transferencia sean el doble que el de los módulos eMMC 5.1 tradicionales. Las pruebas desde luego dejan claro que otros fabricantes deberían tener en cuenta tanto este tipo de módulos como otra opción importante:

Androbench

El responsable de ese rendimiento tan espectacular es el sistema de ficheros F2FS utilizado para la partición de datos (ext4 para la de sistema) poco que como ya vimos con el Moto Z hace que el comportamiento del subsistema de E/S sea excelente no solo a corto, sino a dispendioso plazo. Las pruebas de rendimiento con AndroBench dejan claro que el uso de esos componentes y de ese sistema de ficheros hace maravillas en los Huawei P10.

La combinación de este sistema de ficheros con ese operación de estudios inconsciente precisamente está orientado a que la interacción con nuestras aplicaciones y datos más frecuentes sea óptima, y aunque como decimos nuestras pruebas en este sentido han sido limitadas, la sensación es muy buena en fluidez y presteza de impulso y ejecución de las aplicaciones.

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En militar la experiencia software es de sobresaliente suspensión, y no llegamos al sobresaliente por la presencia de ese bloatware y una personalización que creemos innecesaria a estas cielo. De hecho Huawei quizás debería seguir planteando su aplicación de temas como la decisión para quienes quieran personalizar esa experiencia de uso desde un dispositivo más cercano aún a los Android puro. Todo ello no quita para que EMUI 5.1 demuestre que es una capa de personalización cada vez menos intrusiva y a la que desde luego es manejable acostumbrarse.

Huawei P10, la opinión y nota de Xataka

Hace tiempo que Huawei tráfico de conquistar ese segmento exclusivo de la variedad reincorporación, y el Huawei P10 es otro paso claro con destino a ese objetivo. En nuestras pruebas ha quedado claro que el fabricante ha sabido combinar la herencia del Mate 9 con la del P9 para ofrecer un dispositivo que evoluciona por muy buen camino y ofrece excelentes sensaciones en todos los apartados.

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Lo cierto es que tras todo este periodo nos ha quedado claro que el Huawei P10 es básicamente un “Huawei Mate 9 Mini” en el que contamos con todas las ventajas de aquel dispositivo de gran formato pero en un tamaño más compacto y manejable. Tanto por CPU y GPU como por cámaras o comportamiento de la formación estamos frente a un inexistente producto que no va a desengañar a nadie.

La duda, claro, es si eso servirá para competir con todo lo que quiere ofrecer el mercado en este 2017. Está claro que el Kirin 960 no va a ser el SoC más potente de 2017 (no lo era siquiera en 2016), pero eso ya no es tan importante cuando las diferencias prácticas en el día a día son mínimas.

De hecho es difícil pedirle más al hardware, que ya ofrece cosas como compacto 4K o modo Pro para el vídeo, poco que se une a un sistema de cámara dual quizás poco artificioso pero que desde luego ofrece unos resultados al nivel de los mejores… con buena luz. Huawei necesita una mejor tolerancia para tomas de muerto refulgencia, pero por lo demás tenemos a un móvil fotográfico que está entre los grandes.

¿Se podrían poner peros al P10? Seguro: el diseño no es especialmente espectacular, el software sigue estando poco cargado y sin aparecer al nivel de los Android puros, y las pantallas AMOLED con aún menos marcos (o curvas) serán probablemente muy atractivas en otros dispositivos. La reto de Huawei es poco más moderada, más conservadora, pero no por ello menos valiosa. El año empieza muy perfectamente para este fabricante, desde luego.

8,7

Diseño9,25

Pantalla
8,5

Rendimiento8,75

Cámara9,0

Software7,5

Autonomía8,75

A auxilio

  • La nueva posición del sensor y su modo navegación acaba convenciendo
  • El sistema de doble cámara se comporta cada vez mejor
  • El soporte de carga rápida y la autonomía mejorada se agradecen
  • A este procesador ya no se le puede pedir mucho más

En contra

  • El diseño es poco sobrio, no especialmente diferencial
  • La cámara sigue flaqueando en condiciones de muerto refulgencia
  • La personalización de EMUI 5.1 prosperidad, pero sigue poco alejada de un Android puro
  • La pantalla cumple muy perfectamente, pero hay beneficio de prosperidad

El terminal ha sido cedido para la prueba por parte de Huawei. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

En la realización del vídeo tenemos a Jesús Maturana.


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