1492287071_450_1000.jpg

por qué la gente se ha vuelto loca con la llegada del port a PC

El pasado 11 de aril, la comunidad jugona estallaba de alegría. ‘Bayonetta’ llegaba a PC, por fin, y adicionalmente lo hacía con gráficos remasterizados, soporte para 4K, 60fps y con todas las ventajas que ofrece Steam: logros, compatibilidad con mandos, cromos y partidas guardadas en la estrato gracias a Steam Cloud.

Para entender un poco todo este jolgorio debemos remontarnos hasta mediados/finales de los primaveras 90 para balbucir de Capcom y de Hideki Kamiya. Un japonés con muy mala lactosa que ha resultado ser un detestable carácter haciendo juegos de energía.

Hideki Kamiya, el alma de la máquina

El primer videojuego dirigido por Kamiya fue ‘Resident Evil 2’.

BOOM.

Kamiya

Justo antaño de ese esquema estuvo trabajando en el primer ‘Resident Evil’ a las órdenes del mismísimo Shinji Mikami. Es aseverar: en el brinco de la entrega flamante a su secuela, Kamiya logró quitarse de encima a otra lema de los videojuegos para habitar su puesto. Catacrock.

De hecho ‘Resident Evil 2’ resultó ser una maravilla y acabó funcionando tan correctamente que Capcom le dio vía exento a Kamiya para crear una nueva IP. Y el tío vinagres se acabó sacando de la manga un ocio llamado ‘Devil May Cry’ que en principio iba a ser un spinoff de ‘Resident Evil’ y que finalmente se convirtió en uno de los pilares del hack’n’slash tal y como lo conocemos actualmente.

No bromeo: sin ‘Devil May Cry’ no hay ‘Bayonetta’ que valga.

Bayonetta

‘Devil May Cry’ destacaba por muchas cosas, pero hay ciertos principios esencia en la forma de representar la energía que son los que más delante Kamiya y su equipo de chiflados explotarían al mayor a la hora de crear ‘Bayonetta’: velocidad, precisión, espectacularidad, estilo, belleza, enemigos gigantescos, paranoia total. Liarse a tiros y espadazos en ‘Devil May Cry’, un título protagonizado por un cazador de demonios de blanca cabellera llamado Dante, no es sólo enormemente satisfactorio y divertido, es una goce a nivel visual.

Dejadme que en este punto haga una pequeña resumen: estamos en el año 2001 y en un periodo de cinco primaveras Kamiya ya ha dirigido ‘Resident Evil 2’ y ‘Devil May Cry’. Ni tan mal.

Pasarían ocho primaveras más hasta el dispersión de ‘Bayonetta’, un errata de tiempo durante el que Kamiya estuvo implicado en longevo o último medida en otros seis proyectos. Destacaría al menos los dos en los que volvió a habitar el cargo de director: ‘Viewtiful Joe’, un beat’em up chalado en 2D con gráficos de cómic, y ‘Okami’, una bellísima aventura demasiado particular como para explicarla ahora en unas pocas líneas.

Tras la disolución de Clover Studios, el estudio de Capcom donde se gestaron ‘Viewtiful Joe’ y ‘Okami’, Hideki Kamiya, Shinji Mikami y Atsushi Inaba fundan en 2006 un nuevo estudio cuyo nombre me produce escalofríos y que nos ha poliedro algunas de las mejores joyas de los videojuegos de energía: PlatinumGames.

Sólo de pensar en lo que hizo Mikami con ‘Vanquish’ me vuelvo chalado, pero me temo que voy a tener que centrarme en lo que toca. Y lo que toca es ‘Bayonetta’.

Bayonetta, la hechicera que llegó para ponerlo todo patas en lo alto

Con Kamiya como director, y con gran parte del mismo equipo con el que contó durante el incremento de ‘Devil May Cry’, ‘Bayonetta’ nace con la intención de tolerar el carácter hasta donde nadie había sido capaz de hacerlo antaño. Salvo ‘Bayonetta 2’, la secuela puyazo en monopolio para Wii U, ningún otro hack’n’slash ha acabado hasta ahora hacerle sombra al título protagonizado por esta hechicera tan particular.

Creo no equivocarme al apuntalar que el sistema de combate de ‘Bayonetta’ se acerca peligrosamente a la perfección. Sí, la cantidad de ataques y combos que podemos tolerar a lugar puede resultar verdaderamente abrumadora, pero todo aquel que decida entender y profundizar en ello logrará comprobar hasta qué punto puede ser gratificante echar unas partidas.

Bayonetta

Ojo, estoy hablando de los ataques ligeros y fuertes más todas sus combinaciones, pero asimismo existe la posibilidad de usar armas. Y cada una de ellas tiene sus propios set de combos y ataques especiales. Si lo mezclamos todo empezamos a tener tal paipay de opciones que es ordinario arribar sentirse incluso pequeño.

Y eso no es todo.

Podemos rotar entre dos combinaciones de armas incluso en medio de un combo, lo cual da para secuencias de tortas muy locas. Sumemos a todo esto la forma en la que los combates están deliciosamente planteados y coreografiados, y lo que tenemos como resultado es un espectáculo visual como no hemos pasado en ningún otro ocio.

Pero hay más. Lo que lleva puesto Bayonetta no es un traje cualquiera: está hecho de su propio flequillo. Y lo mejor de todo es que en los combates puede usarlo de varias formas para tolerar a lugar ataques especiales y demoledores, como cuando invoca una pierna gigantesca hecha de pelo para estampársela en la cara a un familia de enemigos. Por no balbucir de los movimientos finales de tortura que son de una chifladura mayúscula. ¿Ataúdes? ¿Guillotinas? ¡Todo vale!

La cosa no acaba aquí, claro, porque Kamiya y su equipo decidieron que si había que ir a lo conspicuo, había que ir a lo GRANDE. Tenemos todo tipo de ataques, armas y combos, ¿qué tal si le sumamos un sistema de esquiva muy chalado en el que el tiempo se ralentiza si se lleva a lugar el movimiento en el momento adecuado? Check.

Si Bayonetta logra esquivar un toque cabal antaño del momento del impacto se activa el llamado Tiempo Bruja. Y que nadie crea que el tiempo se ralentiza sin más, no: tanto los colores en pantalla como los sonidos cambian y todo nos empuja a explotar la ocasión para propinarle un palizón de los buenos al enemigo de turno. De hecho este Tiempo Bruja no es un añadido sin más, sino que es una parte fundamental del ocio.

Acción, diversión infinita, variedad de situaciones, espectacularidad, un apartado visual increíble y una hechicera como protagonista a la que tildar de carismática sería quedarse cortos son los principios que convirtieron a ‘Bayonetta’ en uno de los mejores juegos de la pasada coexistentes.

La histeria desatada por su aparición a PC, teniendo en cuenta que han pasado más de siete primaveras desde su dispersión en consolas, no podría estar más justificada. Y adicionalmente ha aterrizado en Steam con todas las mejoras gráficas posibles y a un precio de 19,99 euros.

Si todavía no lo has jugado y te gustan los juegos de energía, ya tardas.


Source link

deja tu opinion

Seguinos

Tecnoblog en las redes sociales