por qué hay quien dice que Star Trek es comunista y Star Wars capitalista

Peter Thiel, patrón estadounidense de 49 abriles y asesor del gobierno de Donald Trump, se considera a sí mismo un anarquista. Por eso, cuando al fundador de Paypal le preguntan si es de Star Trek o de Star Wars, argumenta aduciendo que el primero es comunista mientras que el segundo es capitalista: por supuesto que es fan de Star Wars.

La contestación de Thiel levanta preguntas ya eternas: ¿De verdad es Star Trek comunista?; ¿podemos considerar Star Wars como capitalista? La respuesta a ambas se debate mucho antaño de la popularización de Internet, hasta el mismo origen de las dos, con ‘Star Trek: La serie original‘ (1966-69) en la televisión y el hoy llamado ‘Star Wars Episodio IV: Una nueva esperanza‘ (1977) en cine.

Pero es que, encima, la pregunta refleja cómo ha cambiado la percepción de la civilización pop, poco de lo que hablaremos para cerrar este texto.

Dejemos los preámbulos y preguntémonos…

¿Es Star Trek comunista?

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Si quieres la respuesta breve, no.

Cuando Gene Roddenberry imaginó el mundo de Star Trek, pensó en una utopía donde la humanidad, a posteriori de la III Guerra Mundial, el horror postnuclear y el contacto con razas extraterrestres, decide aventajar todos los problemas sociales.

En Star Trek no existen las guerras excepto con otras especies alienígenas beligerantes, como los romulanos, los klingon o los borg, y cuestiones como el racismo o el machismo han sido erradicados. Las personas viven para el crecimiento personal. Existe un gobierno tolerante centralizado, la Federación de Planetas Unidos. Y el pasta no existe en la vida diaria.

¿Cómo es eso posible? Si hacemos caso a Rick Webb, economista y autor de la teoría más consistente al respecto, porque la capital de Star Trek podría denominarse de post-escasez.

Los seres humanos hemos vivido siempre con una cantidad limitada de posibles naturales, situación de la que han manado distintos ordenamientos económicos. De momento, no hay visos de que esto vaya a, ni pueda, cambiar: a posteriori de todo, vivimos encerrados en este planeta.

Pero, ¿y si la tecnología nos permitiera ser muy eficientes en la producción? ¿Y si se pudiera crear cualquier cosa, en cualquier momento? ¿Y si, gracias a la exploración del Universo, los posibles naturales dejaran de ser limitados?

Star Trek no es muy sutil, a veces

Leonard Nimoy Star Trek 1966

Antes de escudriñar en lo que significa la capital post-escasez y la política de la Federación, deberíamos quitar de en medio la cuestión estética, porque no hará más que distraernos. Numerosos textos señalan el modo de vida duro de Star Trek como una prueba de que es un mundo comunista. Y no es eso.

Star Trek nunca dispuso de un presupuesto abultado, y su estética argumenta a una visión del futuro limpia, uniforme, de espacios vacíos y poco aprovechados. Este cliché, surgido en producciones de serie B, permitía ambientar poco en un futuro distante con muy poco pasta y que el espectador lo reconociera de un parpadeo.

Pero es que encima Star Trek es hija de la Guerra Fría, una reacción pacifista a ésta. En los abriles 60, la caza de brujas anticomunista se diluía en una mezcla de vergüenza y rencor soterrado, pero eso no quiere asegurar que el comunismo estuviera aceptablemente trillado. Una producción para la televisión como Star Trek, dicho de forma sencilla, no podía permitirse parecer comunista.

Star Trek nunca dispuso de un presupuesto abultado, y su estética argumenta a una visión del futuro limpia, uniforme, de espacios vacíos y poco aprovechados

Por posterior, hay que añadir que Star Trek no conoce la sutilidad cuando se prostitución de propalar mensajes o representar otras ideologías. Roddenberry nunca quiso que su mensaje de paz y aventuras se diluyera en complicadas metáforas y, pese a contar a los guiones con escritores de la ci-fi puntera como Harlan Ellison o Richard Matheson, siempre reescribía para afirmar la coherencia y, me imagino, para que las dobles lecturas, de haberlas, quedaran aceptablemente subrayadas para el espectador.

O expresado de otro modo: cuando Star Trek jugaba a las metáforas, lo hacía de forma clara, grosera en el peor de los casos. Puede que los humanos tuvieran múltiples concepciones de poblar y afrontar los conflictos, pero los alienígenas de la dinastía solían ser unidimensionales, lo que se convierte en racismo puro y duro cuando tratas de hacer alegorías de otras culturas.

En los abriles 60, la caza de brujas anticomunista se diluía en una mezcla de vergüenza y rencor soterrado, pero eso no quiere asegurar que el comunismo estuviera aceptablemente trillado.

Los klingon empezaron como una representación feista de los asiáticos, de fanales rasgados y piel morena, pese a que a partir de la primera película su estética y modos cambiaran radicalmente hasta ser comunistas y, más tarde, señores feudales; los vulcanianos, por otra parte, son una sociedad uruguayo futurista y meticulosamente organizada, con su complacencia por la racionalidad y la ciencia hasta suprimir los sentimientos; los Ferengi son una representación despectiva del tropo llamado Judío Espacial.

¿Qué es exactamente Star Trek?

Real Tech Orig

Cuando se deje del entorno socio-político de Star Trek, hay que tener en cuenta varias cosas. La principal, que Star Trek pica miles de ideas por la pantalla, pero que hay una intención de que haya coherencia y que eso tenga poco de sentido. Para poder catalogar a Star Trek, tenemos que abrazar cada una de esas ideas.

Hablemos del pasta. Aunque en un principio hubiera alguna relato aislada a salarios o los llamados créditos de la Federación, Gene Roddenberry endureció su postura con los abriles hasta que con ‘Star Trek: La nueva engendramiento’ (1987-94) se puso taxativo: en su mundo de ficción ya no existe el pasta. Y los fanáticos más duchos en capital le enmendaron la plana: no hay pasta… al menos del modo que lo concebimos.

Porque tiene que sobrevenir pasta para comerciar con especies alienígenas más allá del trueque y porque, en normal, la Federación debería aceptar una cuenta de los medios de producción y los costes. Esto se traduce en que, por ejemplo, no se puede tramar un número ilimitado de naves.

Flag Of The United Federation Of Planets

Eso sí, el ciudadano de a pie no percibe carencia de eso porque el sistema es muy apto a la hora de repartir los beneficios; Rick Webb plantea el prueba teórico de que, en Star Trek, es como si al emanar tuvieras diez millones de dólares.

De igual modo, la vida diaria está más que resuelta gracias al replicador, un dispositivo presente en todos los hogares y que permite crear comida, bebida y objetos mediante reorganización atómica.

Un gadget como éste hace inviable el comercio porque, ¿qué sentido tiene avalar por poco que puedes conseguir al instante en casa? ¿Qué sentido tiene el coleccionismo, que no es más que la acumulación de un aceptablemente escaso con un valencia financiero, sentimental o entreambos, si puedes crearlo y desmaterializarlo con un chasquido?

Gene Roddenberry endureció su postura con los abriles hasta que con ‘Star Trek: La nueva engendramiento’ (1987-94) se puso taxativo: en su mundo de ficción ya no existe el pasta

Hablemos del trabajo. La experiencia se considera como poco positivo: todo trabajo tiene que servir para enriquecer tu espíritu y la sociedad, de forma paralela, se beneficiará de tu contribución. Ningún trabajo se considera ofensivo o inferior.

¿Recuerdas el ejemplo de los diez millones de antaño? Aquello quiere asegurar que en Star Trek, trabajar es opcional: como el fin de la sociedad no es acumular riqueza sino experiencias, se entiende que un trabajo se persigue, no se necesita para poblar.

Hablemos de la propiedad privada. En Star Trek existe, y los ejemplos más mentados son el bar de Quark en ‘Star Trek: Espacio Profundo Nueve’ (1993 – 99) o los viñedos del capitán Jean-Luc Piccard en ‘Star Trek: La nueva engendramiento’. Se deduce encima que la vivienda es un derecho y que nadie vive en la calle.

Hablemos de política. Después de la III Guerra Mundial, se forma un gobierno central, la Federación de Planetas Unidos, cuyo líder se elige democráticamente. Este gobierno controla la producción de los haberes y la distribuye a sus habitantes. De las series y películas se infiere todavía que, si aceptablemente no existen clases sociales, hay un orden jerárquico: por eso hay capitanes, almirantes, comandantes, oficiales…

La conclusión es que, si existe una concepción laxa de la capital en la que todos tienen acercamiento a lo cardinal; si aún existen clases sociales, aunque estén basadas en el mérito y en rangos militares en ocupación de en poder adquisitivo; si el concepto de propiedad privada no ha sido abolido; si el gobierno es el dueño de los medios de producción… es que el mundo de Star Trek es socialista, no comunista.

¿Es Star Wars capitalista?

Naboo Delegation Platform

Con Star Wars tenemos un hueso duro de roer porque, al contrario que Star Trek, cuya historia se desarrolla a lo espléndido de un puñado de siglos, su cronología zapatilla milenios. Y ya os comentamos en Xataka lo que fue el sindiós del Universo Expandido de Star Wars: al contrario que la firmeza de Gene Roddenberry y acólitos para delimitar qué tiene cabida en Star Trek y qué no, los responsables de Star Wars, con George Lucas a la habitante, preferían dejar hacer y averiguar una explicación a posteriori.

El resultado es que en Star Wars tienen cabida todas las formas de gobierno sin referirse en ningún momento al planeta Tierra: funciona siempre como representación, más que como espejo. Por Star Wars han pasado monarquías, repúblicas, dictaduras, democracias, sistemas tribales…

Pero supongamos que Peter Thiel, al referirse a Star Wars como capitalista, se refiere al Canon D, es asegurar, a las películas que todos conocemos, la serie de televisión de ‘Las Guerras Clon’, ‘Star Wars Rebels’ y todos aquellos productos que han saliente bajo el ala de Disney a posteriori de la adquisición de Lucasarts.

En Star Wars tienen cabida todas las formas de gobierno sin referirse en ningún momento al planeta Tierra: funciona siempre como representación, más que como espejo. Por Star Wars han pasado monarquías, repúblicas, dictaduras, democracias, sistemas tribales…

En sorpresa, cuando desembarcamos en ‘Star Wars: Episodio I – La amenaza aparición’ (1999) estamos en presencia de un sistema capitalista en el seno de una república federal parlamentaria, en el que cada planeta o galaxia conserva su forma de gobierno y cierta autonomía, mientras elige a unos delegados que acudirán al Senado Galáctico en su nombre. Este Senado está dirigido por el Canciller, lo que viene a ser un Primer Ministro.

Después, la Federación de Comercio y las megacorporaciones inician una serie de movimientos políticos que les lleva a formar la cuadrilla de los Separatistas y a enfrentarse en las Guerras Clon contra la República.

El Canciller Palpatine, aprovechándose del enfrentamiento, invoca los máximos poderes del Senado Galáctico y para cuando el polvo se asienta, sólo existe el Imperio que vemos caer para ‘Star Wars: Episodio VI – El retorno del Jedi’ (1983). Y por fin, como vimos en el ‘Episodio VII – El despertar de la Fuerza’ (2015), la República se ha reinstaurado con moderado éxito.

First Order On Parade Starkiller Base

Es extraño que Thiel prefiera Star Wars y lo considere capitalista por un detalle relativamente pequeño, que Han Solo es perseguido por deberle pasta a Jabba El Hutt, cuando la historia de la caída y renacimiento de la República Galáctica fue relatada por George Lucas y continuadores con muchos detalles y paralelismos con la historia nuevo.

Es extraño que Thiel prefiera Star Wars y lo considere capitalista por un detalle relativamente pequeño, que Han Solo es perseguido por deberle pasta a Jabba El Hutt

O que, pese a que la sucursal de Ronald Reagan gustaba de insistir que la historia de la trilogía flamante era de comunistas espaciales contra alegres rebeldes capitalistas, George Lucas concibió las películas como el enfrentamiento entre una nación marcial, con gran poder y un armas temible, y unos rebeldes que luchaban por conseguir la autodeterminación a cualquier precio: la Guerra de Vietnam, vaya.

Pero si quieres una respuesta corta, sí, Star Wars podría considerarse capitalista en lo relatado en el interior del canon oficial.

¿Qué significa que pregunten a Thiel si es de Star Trek o Star Wars?

peter thiel

Ahora que nos hemos quitado de encima lo que es Star Trek o Star Wars, podemos meternos de empachado en otra cado de conejo. Porque Peter Thiel ha sido muchas cosas a lo espléndido de su vida, pero ahora participa, aceptablemente como asesor, aceptablemente a través de sus empresas, en el gobierno de Donald Trump.

Y de todas las preguntas que podían hacerse a Thiel, el periodista le pide escoger entre Star Wars y Star Trek. Es una forma no muy sutil de posicionarle ideológicamente, y el periodista presupone que Thiel conoce ambas sagas y es capaz de diferenciarlas como un entusiasta más.

Así que podemos afirmar que ambas franquicias han superado con mucho los márgenes del hornacina que, durante décadas, han ocupado. Ya no son para “frikis”: antaño del estreno del Episodio I, pese a la relevancia entre cierto segmento de la población de todo lo que llevara un Star como primera palabra, era impensable que se le preguntara a un miembro del gobierno más poderoso de la Tierra sobre ambas franquicias. Ahora no sólo se le pregunta, se da por supuesto que las conoce aceptablemente.

Ambas franquicias han superado con mucho los márgenes del hornacina que, durante décadas, han ocupado. Ya no son para “frikis”

Ojo, que esto va más allá de Star Trek y Star Wars. Tradicionalmente, se buscaba enmarcar la civilización pop en el clima político, pero la entrevista delata cómo está de normalizado hacer el camino inverso y abocar la política a la civilización pop.

¿Y tú? ¿Eres de Star Trek o de Star Wars? ¿Es la ideología que representan uno de los motivos por lo que te inclinas por uno u otro?

Foto | Fortune


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