Comienza a resultar cada vez más difícil encontrar a quienes no han audición mencionar a Xiaomi de una u otra forma alguna vez en su vida. Como en su día pasara con Huawei, la expansión de los smartphones de este fabricante oriental está ganando una gran presencia fuera de sus fronteras (en España, más aún, desde su desembarco de forma oficial en el región) gracias al tan adecuadamente conocido cóctel hado de los teléfonos provenientes de aquel mercado: buenas especificaciones y precio contenido.

A pesar de los altibajos que ha tenido de forma flamante en su mercado nave y a nivel de marca, se posiciona en este 2018 como una de las empresas esencia que pueden, por fin, dar un paso definitivo alrededor de su cimentación y reflexión en el mercado. La esencia para ello la tienen tres principales apuestas que hemos manido en 2017 y que, muy probablemente, volverán a repetir en el curso presente dadas las buenas críticas y el claro distinguir que despiertan alrededor de una empresa cuyo nombre cada vez suena menos “a chino”.

Fuera los complejos

El catálogo de smartphones de Xiaomi –no siendo esta su única dominio de trabajo, como ya hemos manido con robots para el hogar, pulseras de actividad física o incluso patinetes eléctricos– que se puede obtener en estos momentos en el mercado castellano cuenta con un total de nueve modelos, los cuales oscilan en una horquilla de precios que va desde los 99 euros a los 499 €. Entre ellos, el Mi A1, el Mi6 y el Mi Mix 2, tres terminales que, cada uno a su forma, se han atrevido en 2017 a ir más allá de los convencionalismos a los que venía acostumbrando la empresa, ofreciendo una experiencia diferente y alejada de esa “inspiración” en Apple que el conocido Hugo Barra expresara una vez.

El Mi A1 es un teléfono de gradación media con un Android One que ayuda y facilita su uso para los usuarios que quieren, por encima de todo, un teléfono pragmático; el Mi6 cuenta con un diseño y unas especificaciones que lo sitúan en la parte incorporación del mercado Android; y el Mi Mix 2 continúa rompiendo con el diseño tradicional de los smartphones y ofrece un todo pantalla en un formato de grandes dimensiones que es digno de elogios (aunque solo sea por el atrevimiento de ubicar la cámara primero en el ámbito inferior del dispositivo).

Habiendo podido probar dos de estos tres mencionados, quizá los más interesantes (Mi A1 y Mi Mix 2), queda claro que Xiaomi quiere deshacerse de cualquier tipo de engorroso, de cualquier inculpación de plagio mencionado, de todo lo que le hacía ser clasificado como uno más entre los muchos fabricantes de teléfonos que se pueden contar estos días. No hay duda de que el resto de modelos que ofrece la compañía, más encorchetados en los estándares, ayudan a soportar las ventas en el hostil mercado de la telefonía, pero siquiera la hay de que el futuro tiende más alrededor de el costado opuesto.

Aún hay camino por vagar

El atisbo de querer hacer las cosas de una forma diferente que ya se podía ver durante los meses pasados se ha ido consolidando hasta el punto de poder mirar a la marca con unas expectativas muy grandes de cara a 2018. Hay una clara tendencia a querer destacar más allá del bajo coste, de lo módico, añadiendo los ingredientes de un producto bueno y, por qué no, atún. El encasillamiento del diseño standard del que otros ni saben ni quieren salir lo resuelve Xiaomi con apuestas como el cristal trasero del Mi6 o el cuerpo de cerámica del Mi Mix 2 que, más allá de valoraciones personales, es un compromiso que se agradece ver.

Pero no todo es consumado en Xiaomi y todavía error un holgado trecho para apuntalar las ventas de cara al futuro, especialmente fuera del región oriental. Es necesario que la compañía sepa dar un valía total a la marca para que exista una predisposición por parte del consumidor que lleve a alterar cuatrocientos o quinientos euros en un smartphone de esta procedencia. A esto hay que sumar un ganancia de restablecimiento que en muchos aspectos sigue siendo amplio en sus terminales (la abandono de doble cámara en un maniquí que se supone flagship, por ejemplo, es imperdonable a estas paraíso).

Varios primaveras creciendo y observando el mercado han llevado a que Xiami ofrezca ahora, en términos de producto, un proscenio animador de cara a un 2018 que será definitivo para enterarse si puede seguir el ritmo de un año donde todos los fabricantes habrán de esparcirse las mejores cartas que tengan.