opiniones y análisis tras 30 días de uso

Tras 10 años con prácticamente el mismo diseño, el iPhone X propone una idea diferente para el teléfono de Apple. Sin rama de inicio y con pantalla OLED, ésta es nuestra prueba a fondo y review del iPhone X tras un mes de uso.

Por fin un gran teléfono de Apple cómodo de resistir

Como favorecido de hace primaveras de un modelo Plus de iPhone, la venida del iPhone X suponía con antelación una excelente notificación: tener la posibilidad de cargar con un smartphone/phablet de más pulgadas con menos espacio ocupado. Para mi, en este mes de uso del iPhone X, lo más impactante ha sido tener una pantalla de 5,8 pulgadas manejable. Es casi un asombro de Navidad.

Sin retención, pese a esa reducción de tamaño, en el día a día el iPhone X no ha demostrado ser un terminal raudo y, aunque con 30 gramos menos que el maniquí Plus de este año, todavía mantiene más de 170 gramos que día tras día son apreciables. El motivo no es otro que un dimensión no muy escaso y el uso de un cristal de calidad. Es un terminal convincente en mano.

El paso al cristal en la parte trasera le da oportunidades con la carga inalámbrica, así como acortar la posibilidad de que se nos escape de la mano de forma sencilla. El agarre de esa trasera me gusta más que la del metal aunque al final me deja la impresión, como todos los abanico incorporación de cristal, de fragilidad incorporación. No hemos tenido la suerte la desgracia de probar en este mes de uso esa resistor en presencia de caídas, pero sí en el día a día dándole un uso muy intensivo.

Del diseño con cristal del iPhone X me bajo sin duda con la resistor al desgaste en el día a día. Está como recién sacado de la caja

Llevándolo en bolsos con más objetos, en el saquillo con llaves y monedas y teniendo cero de cuidado al dejarlo en mesas y todo tipo de superficie, el cristal punta y el trasero están como recién sacados de la caja. Es fantástica la resistor que ahí demuestra el completo del iPhone X. En mi caso lo estoy usando sin manguita, pero no es para cero mala idea protegerlo con una, aunque ya os aviso de que los recovecos acaban llenos de polvo y restos textiles si lo sueles resistir en el saquillo de un pantalón.

iPhone X diseño de cristal

Aunque os he contado que en mano no me ha resultado especialmente resbaladizo, no puedo sostener lo mismo cuando lo colocamos sobre una mesa y superficies planas similares. Los bordes redondeados, su peso parada y el cristal de la trasera hacen que se deslice a poco que haya poco de inclinación. Así me he llevado un par de sustos; mucho ojo con dónde lo dejamos.

Si no se desliza más es por la mortificación de la doble cámara, que estéticamente no me gusta cero y que encima hace que cuando tenemos sobre la mesa el terminal, al pulsar la pantalla, quede cojo de guisa considerable.

iPhone X detalle de la cámara

Del diseño sostener una cosa más: hecho en error alguna relato visual en el exterior cuando la pantalla está apagada. Me ocurre como en otros smartphones sin marcos, que uno, con las prisas, acaba por coger el teléfono en la orientación incorrecta para poder usarlo.

Por lo demás, sigue sin convencerme la abandono del puerto de 3.5 mm para usar cualquier auricular porque el adaptador acaba por extraviarse con mucha facilidad. Y nunca está cuando lo necesitas. El puerto, sí.

Pantalla OLED del iPhone X: ni mejor ni peor, “sino todo lo contrario”

Una gran duda que tenía respecto al iPhone X era la pantalla. La calidad del panel IPS de anteriores generaciones creo que era muy difícil de exceder y aunque el nuevo panel OLED no lo hace, en términos globales y tras este mes de uso, son más las ventajas que los defectos.

El cambio del panel IPS a AMOLED ni mejoramiento ni empeora la experiencia, pero en términos globales me bajo con la del iPhone X

El panel OLED no hay duda de que es de máxima calidad, fabricado por Samsung, pero calibrado por Apple para hacerlo más contenido que los de los coreanos. Lo más temido y que más aprecié al inicio de usar el iPhone X, los cambios de tono con fondo blanco, se olvida a los pocos días de estar trabajando en monopolio con este teléfono. Si lo acercas a un panel IPS de calidad notas la diferencia durante un tiempo, pero una vez que te acostumbras, el maduro contraste y la visibilidad en exteriores te acaba por superar.

Si lo sueles usar con un nivel de brillo parada, te encantará. A mi me ha gustado especialmente lo que tiene que ver con la visualización del iPhone X en exteriores. Se ve en realidad proporcionadamente.

iPhone X Pantalla OLED

En esa pantalla OLED echo en error la función de Always On de otras marcas. Cuando te acostumbras resulta interesante para conocer la hora o las notificaciones pendientes o si te han llegado nuevas desde que consultaste la última vez. Aquí Apple deja todo eso al Apple Watch pero, ¿qué pasa con quien no lo tienes o quiere?

Face ID: es increíble, pero no es para mi

Tras este mes de uso con el iPhone X, tengo claro que el cambio más radical no se ha producido en la pantalla y el paso a la tecnología OLED sino en el adiós al Touch ID y la venida de la identificación de cara. Aquí tengo mis dudas más grandes respecto al iPhone X.

Face ID admito que funciona muy proporcionadamente, es rápido, aprende como promete Apple y es muy mono cómo me reconoce tan pronto como con luz o cuando me pongo un casco de garfio; no dudo que es un portento en innovación, pero no es para mi.

Face ID funciona muy proporcionadamente pero es de espléndido lo que más me está costando contraer

En mi caso particular, prefiero Touch ID. Suena raro pero es así. Si Apple hubiera dejado poco de borde en el ámbito inferior para un Touch ID más escaso, lo preferiría a Face ID. Pero tengo que contraer que el disertador de huellas está condenado para Apple.

Mi experiencia con Face ID es la de un quiero, parece que puedo pero finalmente me derrota. Quizás sea por la barba, las anteojos, mi completa alopecia o escenarios de uso particulares, pero tras este mes de uso y mucho entrenamiento de Face ID, no he conseguido que el sistema no me obligue a meter el código numerosas veces a lo espléndido del día. Demasiadas para mi paciencia, muchas más que con Touch ID de allí.

iPhone X en mano

En mi caso las peores situaciones se han poliedro con luz intensa donde pienso que los reflejos de mi inicio confunde a los sensores, y especialmente en el sofá, cómodamente sentado y con la inicio apoyada. Ahí, Face ID en mi caso particular fracasa, le veo problemas cuando no tiene clara la profundidad por tener apoyada la inicio.

Que se haya ido Touch ID solo tiene una clara superioridad para mi: la venida de los gestos al sistema operante. Me parecía exagerado cuando conocidos me decían que ahora intentaban esos gestos con iPad y otros dispositivos y resulta que es completamente cierto.

El maduro logro de Apple con este iPhone X, encima de en la reducción de marcos, para mi está en ese manejo sin rama de inicio. Aunque hay que acostumbrarse a las diferentes zonas para deslizar desde hacia lo alto, así como a la multitarea, la cual mejoramiento cuando uno se da cuenta de que no tiene que esperar a que aparezcan las otras aplicaciones tras deslizar desde debajo alrededor de el centro, uno ya no quiere la reverso a controles físicos.

Face ID mi peor pesadilla con iPhone X

También cambian las combinaciones de teclas para ciertas tareas como capturas de pantalla o reiniciar el terminal. Si eres perezoso como yo y recurres a Google para estos pequeños detalles, estás vendido porque te quedarás sin terminal hasta que consiguas un PC u otro smartphone. Me ha pasado más de una vez.

Por cierto, y ya que lo preguntabais algunos, los emojis animados efectivamente acaban en el olvido a los cinco minutos de usarlos. Dan acordado para el anuncio de Apple y poco más.

La esencia de la autonomía está en la carga

En la parte de rendimiento y escuadrón, en este mes de uso me he centrado en lo segundo. Ninguna duda tengo ni me ha surgido sobre el poder del A11, que queda demostrado más que en fluidez del sistema, en todo lo que tiene que ver con Face ID o la cámara de fotos. En las posibilidades de un teléfono que va sobrado en rendimiento.

Si hablamos de la escuadrón, aquí Apple consigue replicar el comportamiento de las versiones Plus de sus teléfonos, lo que significa que tienes asegurado, pese a un uso muy intensivo, impresionar de forma solvente y sobrada al final del día. Curiosamente el único día en que llegué con el aviso de escuadrón desestimación ayer de la tenebrosidad fue en el alucinación para memorizar el vídeo: funcionando desde la cinco de la mañana, audio por bluetooth en el coche durante más de dos horas, haciendo de punto de acercamiento WiFi por otras tantas horas y mucha consulta de correo, sistemas de redes sociales/comunicación y llamadas con continuos cambios de cobertura por ir en tren.

autonomía iPhone X

Otra cosa es la carga, un punto desfavorable que Apple se niega a ganar tiempo por la vía más sencilla: con un cargador coincidente a lo que este terminal demanda. Aquí mantiene una broma en forma de cargador que hace que tardemos más de 3 horas en impresionar al 100%. Inasumible, así que toca producirse por caja y hacerse con un cargador de verdad para mejorar esas cifras.

Con el iPhone X pasa como con todos los iPhone de Apple: toca producirse por caja para tener un cargador que no sea de risa

En cuanto a la carga inalámbrica, cero que sea un secreto: es lenta, muy lenta. Sin retención, y siempre dependiendo de tu uso particular del teléfono, es una guisa de cargar el teléfono que engancha. Hay quien la usa para recargar la escuadrón del teléfono por las noches, poco a lo que le veo menos sentido porque prefiero el cable para esos casos, pero en mi caso particular, me he trillado en este mes usando un modo de trabajo que me asegura olvidarme de la carga del iPhone.

Justo al costado del ordenador de trabajo tengo una cojín de carga inalámbrica, plana, y donde siempre tengo colocado el iPhone X, lo que me asegura que la carga del mismo siempre esté incorporación sin preocuparme por ello. Eso sí, dependiendo del maniquí de cargador inductivo, hay que estar atento a que siempre quede el iPhone más o menos centrado para que cargue. Más de una vez he pensado que estaba cargando y al no estar proporcionadamente situado pese a que lo parecía, me he llevado la sorpresa de que había sido tiempo perdido.

Carga inalámbrica sobre la mesa iPhone X

El único inconveniente es que Face ID, en esta situación, no me reconoce y para desbloquear tengo que asomarme al terminal o en el peor de los casos, cogerlo con la mano. Con una cojín de tipo stand solucionaría ese problema.

Sí, el notch sigue ahí

De iOS 11 y el iPhone X no hay mucho que sostener. El sistema ha recibido en este mes de uso un par de actualizaciones importantes y ya podemos sostener que es estable. Destaco de nuevo de él su ecosistema más profundo y juicioso, la seguridad y lo proporcionadamente interrelacionado que están todos los dispositivos si estás interiormente del círculo cerrado de la compañía.

El notch se siente

En el campo de las aplicaciones, poco a poco las más importantes se van adaptando a la pestaña, notch o ceja del iPhone X. Pero lo que no ha ocurrido es que haya desaparecido por arte de hechicería. Tras este mes de uso sigo sin acostumbrame así que para mi caso, no se ha vuelto invisible. Es cierto que hace al iPhone X reconocible de un vistazo con la pantalla encendida, pero sigue siendo un sujeto que molesta más que aporta.

Dependerá de tus usos y costumbres con un iPhone, pero que la pestaña esté ahí hace por ejemplo que no pueda tener el porcentaje de escuadrón a la traza a excepción de si deslizo el panel de control. Pequeños detalles pero importantes para según qué favorecido.

El modo retrato de más posibilidades

Como ya comprobamos en la comparativa fotográfica entre los mejores del año, hay 3-4 terminales que, a excepción de por detalles, ofrecen una experiencia fotográfica muy completa y potente y que tan pronto como marca diferencias entre ellos. Hay que ir ya a los detalles.

Cámara del iPhone X

La fotografía con el iPhone X sigue las pautas que Apple ha afectado desde el primer iPhone: cero complicación a la hora de hacer una foto con la aval de que el ISP hará el trabajo desaseado por ti. Por eso no hay controles manuales de serie. Si te gusta tener el control hay que ir a aplicaciones de terceros. También en vídeo, con grandísima calidad de imagen y sobre todo de sonido, el iPhone X talego excelente nota en este mes de uso.

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El caso es que, seguramente por la gran mejoramiento de algunos terminales con Android, la fotografía con el iPhone X no destaca especialmente cuando nos centramos en agenciárselas el maduro detalle posible o un tratamiento del rango dinámico al mayor nivel. En esos dos apartados hay mejores smarpthones fotográficos este año, aunque en el integral quedamos satisfechos, como hará la mayoría de usuarios que usar tu teléfono como cámara principal sin más pretensiones.

A estas cielo, lo mejor de la cámara del iPhone X es el modo retrato por posibilidades. Sin contar con el Pixel 2 XL, es el que mejor lo hace, pero Apple le añade ese extra muy mono de los cambios de luz que a la multitud que le haces foto les encanta.

También añadiría el que, en este iPhone X, existe el modo retrato para la cámara secundaria o selfie, y funciona muy proporcionadamente, lo que es otro punto a su privanza.

¿Con qué me quedaría de todo este mes de uso con el iPhone X, habida cuenta de su precio de casi 1200 euros? Que en la reducción de marcos no hay marcha antes y parece que en el uso de gestos e ir más allá del registro de rostros siquiera. Valor hay pues en el terminal, otra cosa es que todo el mundo pueda usar lo que cuesta.

Respecto a sus rivales, a estas cielo, creo que, valorando todo lo que ofrece un iPhone X y la abanico incorporación de Android, el valía de cambio entre plataformas queda casi exclusivamente del costado del sistema operante y las preferencias de cada uno: más posibilidades en Android, más ecosistema de calidad del costado de iOS.


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