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Modifican con ingeniería genética unas vacas para resistir la tuberculosis sin antibióticos

Imagen: MarclSchauer / Shutterstock

La estampado genómica sigue pareciéndonos poco propio de la ciencia ficción, pero es una tecnología ya aprobada para su uso en humanos que en 2016 se utilizó por primera vez para mejorar nuestros propios embriones. CRISPR abre posibilidades asombrosas, como la de diseñar vacas que no necesitan tomas antibióticos.

El sistema CRISPR, en esencia, nos permite cortar genes de un organismo y agregarlos en el genoma de otro, eliminando determinadas funciones de la genética o introduciendo mutaciones para conseguir un impresión deseado. Ya se ha probado con éxito en cerdos, peces, ratones y mosquitos, así como en embriones humanos para eliminar determinados trastornos congénitos.

Pero CRISPR es una útil compleja, especialmente por la dificultad que sustancia encontrar el circunstancia idóneo donde insertar un determinado gen. Aún estamos aprendiendo a editar genomas sin producir mercadería no deseados, y la tasa de éxito no es tan adhesión como nos gustaría.

Ahora un equipo de investigadores chinos ha conseguido producir las primeras vacas transgénicas con una maduro resistor a la tuberculosis sin obtener ningún impresión secundario en su genética, más allá del buscado.

Para ello emplearon una interpretación novedosa de CRISPR conocida como CRISPR-Cas9n. Según detalla la revista Genome Biology, los científicos insertaron una segunda copia del gen NRAMP1 de resistor a la tuberculosis en óvulos de una cooperacha hembra y transfirieron los embriones a varias vacas origen que parieron 11 terneros resistentes a la infección.

Primero, el bioinformático Yong Zhang y sus colegas del Colegio de Medicina Veterinaria de la Universidad Northwest A&F de Shaanxi (China) peinaron meticulosamente el genoma de las vacas para lanzarse dónde insertar la segunda copia del gen NRAMP1, que ocurre lógicamente en el animal. Pensaron que dos copias producirían vacas más resistentes, y no se equivocaron: al germinar, los terneros fueron expuestos a la tuberculosis y no enfermaron. Su sistema inmunológico resistió mejor que el de otras vacas que no habían sido alteradas.

Pero NRAMP1 es solo un gen que ayuda a resistir la tuberculosis, no hace que las vacas sean totalmente inmunes a la enfermedad. Sin confiscación, es un paso importante para evitar infecciones devastadoras. La tuberculosis, causada por una microbio llamamiento Mycobacterium bovis, puede enfadar todavía a los humanos y suele conminar a los ganaderos a safricar todo el hato, ya que se propaga rápido y es difícil de detectar en período temprana.

Si ninguna cooperacha enferma, los ganaderos no perderán su hato. Y si no tienen que dar antibióticos a las vacas, las bacterias no se volverán resistentes al fármaco (uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la medicina). Además, con la velocidad a la que avanza CRISPR, es probable que más temprano que tarde consigamos vacas completamente inmunes a la tuberculosis bovina. El único obstáculo son las regulaciones del gobierno.

[Genome Biology vía Quartz]


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