Lugares del planeta que la concurrencia pensaba que eran entradas a otros mundos

Cuando hablamos de inframundo solemos referirnos a un térmico genérico equivalente al término laico “más allá”, haciendo narración a aquellos lugares donde van a detener las almas de los muertos. Resulta que dependiendo de las religiones, en el planeta hemos tenido varias entradas a estos inframundos.

El inframundo clásico, el más antiguo de las descripciones de inframundo difícil, es aquel que podemos encontrar en la Ilíada y la Odisea de Homero. En cualquier caso el conjunto de historias deje de lo mismo, de un término para describir al reino de Hades que se creía estaba situado debajo de la tierra.

Es excéntrico, ni siquiera los griegos se pusieron de acuerdo en cuanto al aspecto que tendría ese “más allá”, quizá por ello la definición de inframundo mutó y fue patrimonio de cientos de culturas y religiones. Todas para especificar ese otro mundo subterráneo (o no) donde se encuentran las almas.

Esta es una pequeña selección de estos lugares sagrados para mucha concurrencia. Un paseo por aquellas entradas del planeta que suponen un portal al inframundo. Empezamos:

Hekla (Islandia)

Así veían Hela hace siglos. Wikimedia Commons

Es posible que nunca hubieras oreja musitar de este estratovolcán que se encuentra situado al suroeste de Islandia. En ingenuidad Hekla forma parte de una condena volcánica de 40 kilómetros de dispendioso y desde el año 874 d.C. se han legado hasta 20 erupciones.

Sin secuestro, ningún de estos es el motivo de aparecer en la tira. Hekla está aquí porque fue considerada una de las grandes puertas al averno durante la Edad Media, momento en el que todavía se le llamó “la prisión de Judas”.

En 1180 el eremita Herbert de Clairvaux nombró al volcán en su texto Liber De Miraculis como la “chimenea del averno”. Dos primaveras a posteriori fue el eremita Benedicto el que nombró al volcán “la prisión eterna de Judas”. Hacia el 1300 se volvía a interpretar su historia como la de un volcán cuyo cráter contenía a las almas de los condenados. La mayoría de las supersticiones con respecto al volcán murieron en dirección a finales del siglo XIX.

Lago Curcio (Roma)

Entrada presente. Wikimedia Commons

También llamado lacus Curtius, se prostitución de un espacio noble en la centro del rancio Foro Romano. Lo cierto es que lo que vemos hoy es poco muy pequeño rellenado con pavimento y piedra por encima. Obviamente, nadie que ver con lo que representaba hace muchos primaveras.

Los antiguos romanos creían que se trataba de una sima infinita que recibía cierta veneración en la Roma Antigua. Era una entrada al inframundo que tomaba su nombre de una antigua inscripción romana. Según el historiador Livio, se creía que un oráculo predijo la caída de Roma, un derrumbamiento de la ciudad a menos que estuviera dispuesta a ofrecer lo que más le gustaba.

Mientras tanto, un quebrada se abrió en el centro del foro para aceptar esa ofrenda. Dicen que el centurión Marco Curtuis sacrificó su propia armadura antiguamente de lanzarse en dirección a el mismo. Fue en ese momento cuando el quebrada se cerró y Roma fue salvada.

Puertas de Guinee (Nueva Orleans)

Vudú en Estados Unidos. Wikimedia Commons

Pasamos a Louisiana para adentrarnos en la mitología vudú. Según la misma los muertos son enviados a una especie de purgatorio antiguamente de desplazarse a conocer a sus antepasados en las aguas profundas. Guinee y sus entradas hacen narración a este reino crepuscular.

Las leyendas dicen que los practicantes de vudú abren las Puertas de Guinee para pedir las almas de los muertos. Mientras que algunos seguidores del vudú interpretan las siete puertas como una metáfora espiritual, otros creen que existen en el reino físico. Una de estas historias localiza las puertas en Nueva Orleans. No sólo eso, para entrar en Guinee uno debe desobstruir las siete puertas en el orden correcto. Cada puerta sucesiva está presidida por el “Guédé”, que debe ser aplacado con las ofrendas apropiadas.

Chinoike, Jigoku (Japón)

Chinoike, Jigoku. Getty

De Nueva Orleans saltamos a Asia para conseguir a una extraña y bronquear piscina de color rojo “infernal”. La ciudad de Beppu se encuentra en la prefectura de Oita en la isla de Kyushu. Un enclave conocido desde la pasado por los cientos de onsen (spas) que hay a lo dispendioso de toda la ciudad. De hecho todavía es conocida por poseer el decano barriguita de agua caliente (excepto de Yellowstone en Estados Unidos) y el decano número de onsen en el país.

Beppu contiene hasta nueve puntos calientes geotérmicos que son asiduamente llamados los “nueve averno de Beppu”. En ingenuidad son aguas termales que fluyen en colores y composición diferente. Manantiales que se han mencionado en los textos budistas que datan del 700 d.C.

Sin secuestro, detrás de estás idílicas aguas hay una inscripción oscura sobre la piscina denominada como Chinoike Jigoku. Si hacemos caso a la inscripción estaba presidida por una serie de demonios esculpidos y sus aguas rojizas eran los pozos del averno, llegando incluso a torturar a prisioneros antiguamente de hervirlos vivos.

Cabo Ténaro (Grecia)

Cape Matapan. Wikimedia Commons

Regresamos a Europa para comparecer al cabo Ténaro que se encuentra en la Grecia Continental. Viniendo de allí es obvio que cuenta con un dispendioso historial mitológico en el que se dice que la península fue consagrada a Poseidón.

El límite está situado al final de la península conocida como Mani. Las cuevas se abren al nivel del mar en una cara del declive bajo el promontorio, el punto exacto traumatizado por las ruinas de un templo austero. Ésta era precisamente una de las entradas que los Griegos antiguos habían atribuido a Hades. Dicen que Hércules todavía usó estas cavernas cuando hizo su propio descenso al inframundo.

Fengdu (China)

El puente de la impotencia que cada alma tiene que cruzar antiguamente de entrar en el inframundo. Wikimedia Commons

De dorso a Asia para hacer una parada al corazón de China. Allí se encuentra Fengdu, la denominada como ciudad de los fantasmas con estrechos vínculos con Naraka, el mundo subterráneo de la mitología china. Se prostitución de un consolidación de 2.000 primaveras en el extremo ideal del río Yangtze.

Fundada durante la dinastía Han, Fengdu basamento su herencia en la historia de dos oficiales renegados que huyeron para escapar del emperador. La ciudad es famosa por su llamativa obra tradicional y elaborada artesanía. Sus calles y plazas están llenas de estatuas de fantasmas y demonios, así como memorias conmovedores de los castigos que esperan a los criminales en la próxima vida. La mayoría de los puntos de narración de la ciudad están vinculados a temas infernales.

Puerta de Plutón (Turquía)

Reconstrucción digital de la entrada

Ocurrió hace unos primaveras a través de un equipo de arqueólogos que dio con el hallazgo. Los investigadores habían legado con unas columnas jónicas contiguo a unas inscripciones que versaban sobre las deidades del inframundo Koré y Plutón, una puerta de entrada al infierno que desapareció de los registros sobre el siglo VI.

Entre las características distintivas de esta puerta en particular están los humos tóxicos que salen de los túneles subterráneos. En la pasado éstos fueron inhalados por los sacerdotes de Plutón, enviándolos rápidamente a un estado de trance alucinógeno.

Purgatorio de San Patricio (Irlanda)

Mapa de la caverna. Wikimedia Commons

Volvemos a una entrada al averno según las escrituras crisitianas. Fundada en el siglo XV, el Purgatorio de San Patricio es un pequeño monasterio situado en Station Island (Irlanda). De acuerdo a la historia, fue el propio San Patricio quién visitó una vez la isla desde la que tuvo visiones de los tormentos del averno.

La cueva donde el santo recibió estas diabólicas alucinaciones fue confirmada más tarde como una entrada a la fosa de Satanás, razón por la que se construyó un monasterio que tapara el agujero. La cueva fue sellada el 25 de octubre de 1632 y según el relato tomaba la forma de un pozo cerrado.

Las siete puertas del averno (Hellam, Pensilvania)

Río en Hellam. Wikimedia Commons

En ingenuidad hay varios lugares en el planeta que han tomado la definición como portal de entrada al inframundo. Si atendemos a las historias de los habitantes, las siete puertas del infierno se encuentran en el municipio de Hellam (Pensilvania). Un emplazamiento apacible si no fuera por los rumores de la existencia de una entrada al averno en un bosque cercano.

¿Entonces por qué siete? Porque entre los mitos, el que más se repite deje de un manicomio en las periferia de la ciudad que supuestamente se quemó en el siglo XIX. Esta inscripción cuenta que la mayoría de los presos escaparon para luego ser capturados otra vez y recluidos en siete zonas con puertas que de ningún modo se abrieron. Desde entonces, esas sietes puertas albergan el alma de los presos.


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