Los satélites más pequeños de la historia ya están en órbita, pero aún queda por hace

Para conocer los rincones del universo al ser humano se le ocurre, tecnología en mano, diseñar las aeronaves más veloces, complejas o curiosas, como aquel conjunto de 5.000 mini-robots para investigar los orígenes de éste. Y precisamente de “mini” hablamos incluso para este atípico esquema de investigación espacial basado en mini-satélites del tamaño de un sello postal.

Los primeros satélites ya se encuentran navegando más allá de la exosfera en un cohete que despegaba el 23 de junio. Se denominan Sprites y se enviaron un total de seis, aunque de momento hay sólo dos activos, pero ¿de qué se compone un secuaz fabricado que cerca de en la palma de nuestra mano? Veamos esa electrónica.

De toneladas a gramos: lo acordado e imprescindible en pocos centímetros cuadrados

Este dispersión forma parte de la iniciativa internacional Breakthrough Starshot (fundada en parte por Stephen Hawking y Mark Zuckemberg), y lo de “star” viene por que el objetivo a prolongado plazo es alcanzar estrellas cercanas a nuestro sistema. Por el momento lo que tienen en mente para los Sprites es Alpha Centauri, el sistema principal más cercano a nuestro Sol, aunque como veremos las miras van más allá de estas “vecinas” a poco menos de cinco primaveras luz.

El secuaz en miniatura es básicamente una placa de 3,5 centímetros de ufano y de 4 gramos de peso. Resulta ser un muy buen ejemplo de a qué nivel ha llegado la miniaturización en la electrónica como lo son los smartphones, ya que en esa superficie integra un procesador, un giróstato, un magnetómetro, un chip de radiodifusión capaz de comunicarse con la tierra y paneles solares.

Se han valiente seis mini-satélites, y de los dos ya instalados para funcionar sólo se ha obtenido comunicación desde uno de ellos

De momento han instalado dos de estos satélites en uno de tamaño normalizado (el letón Venta y el italiano Max Valier), y el dispersión de los cuatro restantes queda a la demora de que la comunicación con los dos ya instalados se produzca sin problemas. Por ahora las estaciones en tierra (en California y Nueva York) se ha obtenido señal de uno de estos dos mini-satélites ya instalados, y sospechan que el otro (el que está en el Max Valier) tiene problemas en la antena de radiodifusión.

Lo que matiza Zac Manchester, director del esquema e investigador en post-doctorado en Harvard, en Scientific American es que han conseguido demostrar que los Sprite funcionan en el espacio recurriendo a la luz solar y recibiendo señales de la Tierra, generando cada uno 100 milivatios de electricidad con el contacto con la luz y siendo esto suficiente para transmitir los datos y mover el chip.

Satelite

¿Y qué se demora de estos mini-satélites una vez funcionen? La idea es que puedan ser producidos en masa para durar a crear redes de muchos de ellos con las que poder estudiar la medio terráqueo, su campo sugestivo e incluso explorar otros planetas, de modo que no se arriesgue con una nave maduro y más cara (aunque con poco habría que acercarlos), hexaedro que según explican podrán mantenerse en área simplemente con el campo sugestivo de un planeta o la presión por radiación de una sino.

Pagar un secuaz fabricado con lo que llevas en la cartera

No es la primera vez que se piensa en mini-satélites como una alternativa viable para la exploración del universo. En abril de 2016 vimos un esquema de investigación en la Universidad Estatal de Arizona en el que habían desarrollado unos satélites en miniatura y ni más ni menos que la NASA se interesaba el pasado mes de mayo en un mini-satélite cubicular impreso en 3D fabricado por un chico de 18 años.

Los Sprite no han quedado en maqueta y ya han volado, pero lo que todos estos mini-satélites tienen en global es el bajo coste. Cada uno de los mini-satélites tiene un coste de fabricación de 25 dólares (carencia que ver con las millonarias aeronaves habituales). Claro que es poco que esperan para interiormente de una término al menos, según explica Avi Loeb, del comité consiliario del esquema en New Scientist.

Alpha Centauri No son los faros de un coche, es la mejor fotografía que el Hubble capturó del conjunto Alpha Centauri. (ESA/NASA)

Si todo saliese adecuadamente y pudiese confiarse en estos mini-satélites, la idea es poder enviarlos en una especie de nave espacial incluso en miniatura (denominada ya “StarChips”) que iría propulsada por pulsos de láser al 20% de la velocidad de la luz, con el objetivo de alcanzar Alpha Centauri y “ya de paso” que se pudiesen tomar imágenes de Proxima b. Por el momento se está viendo si es factible, así que dependerá de cómo quede este primer examen con seis Sprites.

En Xataka | 64 gramos y fabricado por un estudiante de 18 años con una impresora 3D: así será el satélite más ligero de la NASA


Source link

deja tu opinion

Seguinos

Tecnoblog en las redes sociales