Los habitantes de Fukushima que regresan a sus casas luchan contra un nuevo problema: jabalíes radioactivos

Aunque Fukushima sigue cerrada, la radioactividad en las poblaciones cercanas a la malograda central nuclear va volviendo a niveles normales. A medida que esto ocurre, los habitantes regresan a sus hogares para encontrar un nuevo problema: decenas de jabalíes han tomado las calles.

La retirada de las poblaciones cercanas a Fukushima ha tenido un finalidad indicación inaudito para las poblaciones de jabalíes que habitaban los bosques cercanos. Los animales no solo han hecho de las calles de las ciudades evacuadas su nuevo hogar, sino que han estado comiendo alimentos contaminados con radiación, convirtiéndose en todo un problema de sanidad pública.

El cerdo salvaje no es un animal inofensivo precisamente, y la arbitrio con la que se han movido en estos abriles por los entornos urbanos abandonados hace que se comporten como si fuera su comarca. En otras palabras, no temen a los seres humanos y están dispuestos a defender su nuevo hogar.

No está nulo claro quien es el nuevo patriarca de la ciudad ahora mismo, si las personas o los jabalíes” explica el corregidor de una de estas poblaciones, Tamotsu Baba, a Reuters. “Lo que sí se es que si nos libramos de ellos vamos a estar viviendo muy precariamente y la situación puede hacer que el pueblo termine por ser inhabitable”.

Aparentemente, la dieta radioactiva no ha producido a los jabalíes ningún daño a corto plazo. De hecho, libres de la presencia humana, su población se ha disparado desde el incidente de la planta nuclear pasando de 3.000 a 13.000 individuos en solo tres abriles.

Ciudades como Namie, a cuatro kilómetros de la central nuclear y donde los niveles de radiación han regresado a la normalidad, han tenido que contratar cazadores profesionales para librarse de los jabalíes. No hay forma de reubicar a los animales y siquiera son aptos para el consumo humano por la posible contaminación radioactiva, así que lo único que se puede hacer es matarlos y eliminar los cadáveres. En Namie ya han exterminado 300 ejemplares, y todo indica que su trabajo no va a terminar hasta en el interior de muchos meses. De momento, solo la centro de los habitantes de Namie ha decidido regresar a sus hogares. [vía Reuters]


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