‘Los 100’, la serie que empuja a la humanidad a designar entre lo malo y lo catastrófico

Recomendar una serie de la condena norteamericana The CW es una praxis diametralmente opuesta a encomendar una de HBO. Toda la esplendidez y la calidad que se asume respecto a la última se presupone abastraído respecto a la primera. La adolescente condena ha estado definida desde su arranque por una programación dirigida primordialmente al notorio adolescente e inicialmente con mucho interés en la audiencia femenina, poco que han mantenido sobre todo en el contorno de la comedia.

Su marca ha ido evolucionando y actualmente está mayormente asociada una programación rico de antojo y ciencia ficción enfocada al adolescente y adolescente adulto. ‘Sobrenatural’, ‘Crónicas Vampíricas’, ‘iZombie’ y la franquicia televisiva de DC que forman ‘ Flash’, ‘Arrow’, ‘Supergirl’ desde su cambio de casa y ‘Legends of Tomorrow’ son algunos ejemplos. En este entorno nace ‘Los 100’, un drama de ciencia ficción ambientado en un futuro en el que la radiación forzó a la humanidad a desentenderse la Tierra.

El Arca es una gigantesca fase espacial que alberga lo que queda de la humanidad. Ha pasado casi un siglo desde que una erradicación nuclear convirtió a nuestro planeta en un circunscripción inhabitable y forzó a abandonarlo a lado de una una serie de naves espaciales. Estas naves finalmente se fusionarían en esa gran fase internacional bautizada como El Arca.

La serie traza un planisferio de competencias morales, planteando debates en los que es difícil tomar partido y viable encontrar argumentos para todas las partes

Pero ese hogar espacial empieza a escasear en posibles y la incapacidad de prolongar a la coetáneo y a futuras generaciones empieza a ser más certeza que duda. Ante este problema, el consejo y canciller encargados de la toma de decisiones determinan que es necesario retornar a la Tierra y comprobar si vuelve a ser habitable. Para ello envían a cien jóvenes considerados delincuentes (y prescindibles) de los que se hará un seguimiento monitorizado.

Cuando aterrizan en el planeta no tarda en ser evidente que la radiación sólo es uno de los problemas (que ha provocado nieblas tóxicas y mutaciones en animales). En la tierra quedan tribus que de alguna forma sobrevivieron al tragedia nuclear y no son nulo amigos de los skycru, visitantes caídos del espacio.

La historia de ‘Los 100’ está tenuemente basada en una novelística del mismo título escrita por Kass Morgan, de la que se obtuvieron los derechos antaño de que el texto fuera editado ya que Jason Rothemberg, showrunner de la serie, se interesó en adaptar la idea.

Las apariencias engañan

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La condena en la que se emite, el presupuesto condicionado y la apariencia lozano son los tres principales obstáculos que impiden que parte de la audiencia se asome a ‘Los 100’. Aunque existan personajes adultos con tramas propias, el gordinflón del reparto está formado por atractivos muchachos y muchachas cuyo comportamiento original en la historia es más propio de un drama lozano de angustias y amoríos adolescentes. No ayuda que en los primeros episodios la parte de la Tierra parezca rodada en el rosaleda de las oficinas de la condena, con los personajes siempre corriendo entre los mismos cuatro árboles.

Con todo, esta producción es un claro ejemplo de que las apariencias engañan y la paciencia tiene premio; lo que parecía otro culebrón adolescente disfrazado de drama de ciencia ficción acaba convirtiéndose en una suerte de mezcla entre ‘Perdidos’, ‘Battlestar Galactica’ y ‘El Señor de las Moscas’. Verdad verdadera.

Tras pocos episodios y algunos acontecimientos inesperados en una serie con su apariencia original, la supervivencia empieza a ser el tema central de las historias en varios niveles: supervivencia individual, el sobrevivir al día a día y la supervivencia del ser humano.

Responsabilidad y decisiones difíciles

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Con la fase espacial incapaz de prolongar a miles de personas, la población se ve forzada a tomar partido en un debate en el que no hay posibilidad benévola para nadie: ¿Dejan las cosas como están y confían en encontrar otra posibilidad o sacrifican a 300 personas para conservar el ventarrón y aumentar la sostenibilidad del Arca? Esta es una de las primeras decisiones difíciles que se plantea en ‘Los 100’, y está allí de ser la única o la más extrema.

Durante más de un siglo la supervivencia es y ha sido el conflicto principal de la raza humana, no sólo de aquellos que buscaron refugio en el espacio sino además de esa parte que logró salir delante en tierra firme a pesar de la radiación. La serie traza en este contexto un planisferio de competencias morales en la que se mueve la dinámica de los personajes, planteando debates en los que es difícil tomar partido y viable encontrar argumentos para ambas partes.

Tras tres temporadas (la irradiación de la cuarta acaba de arrancar en Estados Unidos y además en España a través de SyFy, mientras que las tres anteriores pueden hallarse en Netflix), el espectador ha sido refrendador de estimulantes arcos de transformación de personajes provocados por la constante pobreza de posicionarse moralmente en cuestiones que determinan la vida y el destino de la clan. Estos conflictos están influenciados tanto por las relaciones interpersonales y familiares como por decisiones o comportamientos en obstáculos previos; y lo mejor de ‘Los 100’ es su respeto por la responsabilidad de las acciones.

Todas estas elecciones terribles se generan en un contexto en el que la política, la diplomacia y la erradicación son parte esencial del universo

Es una serie firme incluso si eso supone que un personaje principal tiene que expirar o sus actos acaban consumiéndole y convirtiéndole de alguna forma en ruin -aunque en un universo con tantos grises morales no acabe de ser apropiado usar un concepto que fácilmente puede arruinar en el maniqueísmo. Las decisiones que toman los personajes les persiguen para siempre, tenga la carga forma de síndrome de superviviente, de odio a uno mismo o de daño físico permanente.

‘Los 100’ nunca deja que el espectador olvide esta responsabilidad y consecuencia; que ciertos personajes sean los protagonistas no quiere afirmar que sean infalibles o estén haciendo lo correcto. Los dilemas filosóficos que se plantean son tan estimulantes como complejos.

Universo y mitología

The 100 Season 2 Blood Must Have Blood Part 1

Todas estas elecciones terribles se generan en un contexto en el que la política, la diplomacia y la erradicación son parte esencial del universo. Con los 100 caídos del Gloria y las tribus viviendo en la tierra, no sólo se genera conflicto entre los dos grupos sino que se encienden llamas internas espinosas de apagar.

Hubo un momento previo al puesta en marcha de la historia en el que las diferentes estaciones espaciales consiguieron unificarse y formar una fase internacional, un logro político y diplomático que se entiende monumental a pesar de no haberlo vivido. Se presupone no sólo por la experiencia extra-diegética del espectador sino porque ese mismo conflicto se ha trasladado a la nueva situación que se está viviendo en la Tierra.

Todas estas guerras tribales no impiden que el tipo de ciencia ficción esté siempre presente en la historia. Con el paso de los episodios se acabará desvelando el origen y centro de la mitología que moldea el universo, un núcleo en el que la tecnología avanzadilla tiene un papel cardinal. La esencia postapocalíptica del planteamiento argumental se vale siempre de ideas y avances en los que la ciencia es secreto; incluso cuando aparece un tipo de llamativo naturaleza fantástica, rápidamente se desvela como poco propio de la ciencia ficción.

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Lo que además se antoja como parte de la ciencia ficción es la sociedad avanzadilla en cuanto a disparidad e igualdad que muestra ‘Los 100’. No es que la narración elabore alegatos feministas creando «mujeres fuertes en un mundo de hombres», desarrolle una trama de exilio como consecuencia de la identidad u orientación sexual de un personaje o subraye una oratoria en pro de la igualdad y la disparidad.

Todo lo contrario. Esta verdad se presenta de forma tan natural que en ningún momento se cuestiona. Son personajes femeninos los que suelen estar al frente de la toma de decisiones pero no se subraya que sean mujeres. Nunca se verbaliza ni da importancia a que un personaje sea mujer, gay, triste, andrógino, oriental, tortillera u hombre. Todo eso coexiste en ‘Los 100’ pero no es relevante. A veces son egoístas y otras altruistas. Valientes o cobardes. Líderes o seguidores. Compasivos o crueles. Personas complejas e imperfectas cuyas toma de decisiones moldea la historia.

Este maravilloso cóctel de medios se beneficia de que la serie tenga temporadas cortas que se mueven entre los 13 y los 16 capítulos, condensando temas y tramas que crecen hasta alcanzar a tramos finales sensacionales. En definitiva, ‘Los 100’ es un drama que inyecta un estimulante cúmulo de medios temáticos en una siempre mantenida estructura que sabe combinar la entusiasmo y aventura con la crecimiento de personajes y los conflictos de relaciones. Equilibra el tono y los géneros que maneja resultando en una de las series de ciencia ficción más interesantes de la ahora.

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