Logran hackear una célula humana y la reprograman como si fuera un ordenador

Biocomputers. Wikimedia Commons

No hace errata esperar al futuro para ver células parecidas a diminutos ordenadores. De hecho, aquello que un día se llamó computación celular ha dejado de ser una metáfora para convertirse en una ingenuidad. Unos científicos han rematado lo más parecido a un hackeo de células. Y las han reprogramado.

Se proxenetismo de un nuevo estudio liderado por un equipo de investigación de la Universidad de Boston y dirigido por el biólogo Wilson Wong. Los investigadores lograron convertir las células de mamíferos en biocomputadoras capaces de realizar cálculos complejos. Toda una correr conseguida interiormente de los genes de células renales humanas.

Lo cierto es que no es la primera vez que se intentaba poco así. En las últimas décadas los biólogos han estado trabajando para hackear el cálculo de las células en un esfuerzo por controlar sus procesos. Toda una paradoja, porque de lo que se proxenetismo es de vencer el papel que tiene la naturaleza como ingeniero de “software” de la vida incrementando gradualmente el cálculo de una célula (su ADN) durante generaciones.

Un trabajo de ciencia de ficción

Programa de circuitos

Lo conseguido significa que los investigadores programaron células humanas para obedecer hasta 113 conjuntos de instrucciones lógicas diferentes. Una manía, y pensemos que con un anciano crecimiento esto podría dar área a células capaces de contestar a direcciones específicas para, por ejemplo, combatir una enfermedad o inventar tipos de nociones químicos.

Para su estudio, el propio circuito hereditario fue diseñado utilizando una maquinaria existente en células, el fragmento de ADN llamado promotor. Ese fragmento transcribe el ADN de una célula al ARN y luego lo traduce a proteínas. El equipo obvió los factores de transcripción y en su área encendieron y apagaron los genes de células renales humanas. Para ello utilizaron enzimas de restricción, una especie de tijeras moleculares que cortan de forma selectiva los fragmentos de ADN.

El equipo de Wong insertó cuatro fragmentos de ADN extra posteriormente de un promotor. Uno de esos fragmentos fue diseñado para producir la proteína fluorescente verde (GFP) que ilumina una célula cuando se enciende por un fármaco en particular. A través de su técnica, Wong y su equipo fueron capaces de construir esos 113 circuitos diferentes con una tasa de éxito del 96.5 %.

Pixabay

Un trabajo cuya anciano correr fue la de ser capaz de hacer una tabla de búsqueda de lógica booleana de células humanas utilizando un circuito con seis entradas diferentes. Como resultado estas entradas se combinaron de formas variadas para realizar series de operaciones lógicas. Según Timothy Lu, biólogo del MIT:

Es simplemente emocionante y representa otra escalera de lo que podemos diseñar con circuitos genéticos de mamíferos.

Increíble. Pensemos en la informática. En su núcleo, un ordenador es una máquina que procesa información mediante la realización de cálculos. Cuanto más potente sea el circuito de una computadora, más complejos serán los cálculos que puede realizar. De guisa similar, lo conseguido significa que las células genéticamente diseñadas para funcionar como miniordenadores pueden ser más o menos poderosas dependiendo de su ingeniería.

El equipo de Wong aún no ha rematado hacer que estas células modificadas hagan un trabajo de computación que verdaderamente sea útil, pero el estudio es un gran avance, uno que prepara el camino para la biocomputación más compleja con células.

Llegados a ese punto, los científicos creen que podrían programarlas para los desafíos médicos y la lucha contra enfermedades como el cáncer o incluso la posibilidad de mejorar la capacidad de producir tejidos que reemplacen partes del cuerpo dañadas. Cuando eso ocurra, si ocurre, habremos pasado a la propia ciencia ficción. [Nature vía Futurism]


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