Lo difícil que es ser inventor (y vivir de ello) en pleno 2017

“Si me preguntas qué haría en mi próximo invento o empresa, posiblemente no patentaría, me centraría en su divulgación y comercialización”.

Quien así se manifiesta es Santiago Ambit, inventor y creador de WeOn Glasses entre otros productos. Una visión compartida por el cofundador de Oval (un herramienta musical electrónico), Alex Posada, quien asegura que “omitido que seas una multinacional y tengas un negocio de miles de millones de euros, no tiene sentido patentar en pleno siglo XXI”.

¿Se puede conducirse de ser inventor?

Aunque hay inventores que no solo se hacen ricos, sino que incluso sus herederos acaban disfrutando estos réditos, el creador de las WeOn Glasses cree que conquistar un éxito comercial y vencer muchísimo cuartos (objetivo de toda empresa) no es poco obvio y hay muchos factores que entran en esparcimiento.

Se puede conducirse siendo inventor, pero hacerse rico dependerá del éxito comercial del invento

¿Es obvio ganarse la vida como inventor? Hemos hablado con dos inventores de tecnología, otro que ha credo un nuevo letrina, uno que tiene varias patentes de diversa índole y con el Club de Inventores Españoles. Los tres primeros creen que, más que de la registro en sí, esperan poder conducirse del producto que han desarrollado. “Nosotros, de hecho, vivimos de crear un producto que no existía y patentarlo. Somos una prueba de que se puede conducirse de las patentes”, certifica Santiago Ambit.

Mientras, para las otras dos personas conducirse de ser inventor es muy enrevesado. “Cuanta menos tecnología tiene tu invento, más obvio es de copiar. Y cuanto más saldo es el producto, más difícil es sacar el interés crematístico. Muchas veces gastas más cuartos que lo que nunca puedes vencer“, asegura José A. Villacorta, doctor en neurociencias y CEO & Co-founder de Plug-Int.

Oval Equipo de Oval Sound

El propio Ambit reconoce tener otras patentes que no tienen mínimo que ver con la tecnología y que, en este caso, siquiera le dan mucho interés. En su caso, tiene patentado un cubo de basura que es capaz de reponer la bolsa cuando está llena.

Por el cuartos que mueven las patentes, han surgido las “patent trolls”, empresas que se dedican a comerciar con estos derechos sin, en ocasiones, acontecer inventado mínimo

Por su parte, Igor Montero ha presentado una solicitud de registro de un nuevo sistema de canalización de aguas del letrina, que viene acompañado de un diseño en piedra. Montero regenta con su grupo una finca para bodas, donde “necesitábamos poner un lavabo a partir de una piedra de granito de más de 200 años. Se nos plantea la solución básica, vaciarla, pero consideraba que era un error romper un granito con tanto tiempo. Fue así como surge la idea de inventar un nuevo sistema de canalización de aguas”.

En su caso, reconoce que actualmente no vive de la registro (“no la he vendido”), pero confía en poder vencer cuartos con la comercialización de los productos que surjan de dicha registro.

En cualquier caso, asegura que a los inventores “lo que nos gusta es el reconocimiento, que la gente utilice nuestros inventos”.

Bendita copia

Ese examen puede venir además en forma de copia. “Es un reconocimiento porque supone tu éxito comercial, que siempre viene después de un gran trabajo, de tener suerte y una buena distribución, un buen equipo detrás”, señala Ambit.

Montero, por su parte, tiene claro que “ojalá que el problema sea que me han copiado, supondría un examen”. ¿También en el de los lavabos hay copias como en el mundo tecnológico? “Sí, hay mucha piratería y copia, especialmente del diseño industrial”, asegura Montero.

Jose Villacorta José Villacorta, doctor en neurociencia y CEO de Plug-Int

Por eso considera que escasamente hay inversión en el diseño de objetos, porque es obvio copiarlo. En su caso, entregado que el diseño de sus lavabos va acompañado por la registro (sin la que, según este inventor, el letrina no funciona ya que sería una superficie plana por la que se caería el agua) considera que “no es fácil hacer un corte en una piedra. Requiere una mínima inversión que no sé si va a compensar la copia. Todo depende de lo que venda. Si vendo mucho, me copiarán”, vaticina.

Para evitar estas copias, desde Oval por ejemplo apuestan por un hardware que no funcione sin el software y al revés. “Sabemos que el hardware es copiable y que, antiguamente o a posteriori, lo van a hacer“, asegura Posada, quien defiende que, de producirse esa copia, no funcionaría igual que Oval al no sufrir parejo la aplicación. “Si haces un producto que se basa en un plástico y unas luces, eso te lo van a copiar te lo van a vender 20 veces más barato”, advierte.

Lo importante no es la registro, si no traicionar

Estos inventores reconocen que lo importante para ellos no es la registro, sino traicionar el producto con el que han montado sus empresas.

Boceto Ordenador

“Es una carrera. Al final, la registro es lo de menos. Lo importante es presentarse al mercado lo antiguamente posible porque la delantera que tienes hay que aprovecharla en el momento, lo antiguamente posible”, asegura Alex Posada. “Si alguien te copia, vete a buscarlo”, ironiza este inventor, que recuerda cómo en casos que él conoce se han opuesto con problemas de propiedad intelectual en China o en Rusia pero delante los que no han podido pelear por cuestiones económicas y legales, pese a tener la registro concedida.

Hay inventores que tienen que poner mucho más cuartos del que nunca van a obtener por la cesión de sus inventores

Por esto mismo, estos dos inventores creen que a veces merece más la pena dar a conocer tu idea que patentarla. El problema, no obstante, es que una vez divulgada, ya no se puede registrar y siempre puede acontecer cierto que fabrique más saldo y rápido que tú. Algo que no es la primera vez que pasa.

El problema para Villacorta es que el mercado tiene sus propias leyes. “Si tienes una registro demasiada sencilla en cuanto a fabricación y proceso de cesión no vas a hacer nunca mínimo. Se puede conducirse de las patentes cuando hay una carestia creada (como una vacuna y entonces te haces de oro) o cuando tienes suficiente capacidad para crearla tú, invirtiendo mucho en marketing”, asegura.

Cuando la registro llega más tarde que el éxito (o fracaso) de tu empresa

Ambit y Posada coinciden en que, especialmente en el ámbito de la tecnología, la sociedad y el mercado van más rápido que estos trámites burocráticos, lo que puede presentarse a suscitar la paradoja de que tu registro se conceda cuando tu empresa ya no existe.

Santiago Ambit Santiago Ambit, CEO WeOn Glasses

Desde el momento en que se registra una solicitud de registro (poco que debe realizarse en la oficina nacional del país de origen del inventor) pueden acontecer hasta 2 primaveras hasta que un revisor la conceda (o la deniegue). “Es absurdo”, señala Posada. “Mi plan puede acontecer explotado o ser un éxito, sobre todo cuando estamos hablando de startups, que a lo mejor en dos-tres primaveras se han vendido sin que se te haya adjudicado la registro”.

Estos dos inventores creen que estos registros tienen sentido en dos o tres casos: “si eres una compañía de las top, como Apple o Samsung, que están en constantes litigios porque se van copiando los unos a los otros”; si tienes una tecnología “súper innovadora y una solución que es la bomba”; o en sectores como el inodoro, donde una registro puede costar y dejar muchos millones de euros en beneficios.

Pero, en tecnología, no lo ven como poco positivo porque o proporcionadamente muchas innovaciones vienen de la mano del software y éste no es patentable o proporcionadamente porque son dispositivos que son facilmente pirateables, especialmente desde China.

Entonces, ¿por qué patentas?

“Es una buena pregunta que a veces me hago”, reconoce el creador de Plug-Int. La respuesta simple es por proteger la propiedad intelectual. Algo que, no obstante, no es siempre posible.

Oval Explode Instrumento musical electrónico Oval patentado

En cuanto se registra una solicitud de patentes, el inventor tiene 2 primaveras de protección a nivel mundial. Antes de que expire ese plazo, debe patentar, país por país, todos aquellos en los que quiera que quede reflejado su invento. “A nada que te dejes uno como pueda ser China -con lo complicado que es patentar allí- ese país puede fabricarlo y enviarlo a cualquier parte del mundo”, explica Ambit.

Solicitar la registro mundial puede suponer más de 70.000 euros y no todos los países pueden reconocerla y protegerla

Además, presentar patentes conlleva un desembolso importante de cuartos. En España estamos hablando de unos 1.500- 2.000 € por solicitud. Pero en el caso de que quieras hacer una ampliación de la registro a nivel mundial los costes se disparan: traducir los textos a cada país, fertilizar tasas… Una registro internacional puede estar entre los 70 y los 100.000 € “e incluso más, dependiendo de lo técnica que sea, de los dibujos que lleve, de los países en los que quieras entrar…” enumera Ambit.

Por eso, Villacorta además está explorando la opción de titularse sus ideas a empresas. “Cuando cuento mis ideas, a las empresas normalmente les parecen interesantes. Si las licencio tampoco voy a conseguir mucho dinero y siempre hay el riesgo de que te engañen, pero no quiero dejar pasar la oportunidad y que se ocupen ellos si te piratean”, confiesa.

A los inversores (y compradores) les motiva

La pregunta se vuelve recurrente. ¿Por qué se patenta entonces? Por atraer inversores… y posibles compradores.

Miapetra Lavabo Miapetra patentado

Esta registro se convierte en un activo de la empresa y, tal y como reconocen estos inventores, puede ayudar a la hora de negociar una negocio o en rondas de inversión, pese a que registrarla a nivel internacional sea tan caro.

“La patente no nos va a proteger”, asegura el confundador de Oval, “pero de cara a un inversor o a una compra está muy bien que vean que tienes cosas patentadas. Te da cierta credibilidad y suma. Lo mejor es tener no solo una, sino dos o tres patentes”. Por esta razón, Alex Posada considera que hay empresas que persiguen tener varias patentes para “poder vender mucho más caro”.

Tener una o varias patentes puede ser un activo de una start-up que le ayude a conseguir financiación o ser comprada

Este poder crematístico que hay detrás de las patentes ha generado lo que se conoce como las “patent trolls”, empresas en muchos casos puramente legales que no tienen mínimo que ver con la innovación y que se dedican a registrar patentes en nichos de mercado para comerciar con ellas.

“Registran patentes de guisa indiscriminada para venderlas o comerciar con ellas con las grandes multinacionales”, se lamenta Ambit, quien considera que estas empresas cobran por una innovación que nunca se ha materializado. “Son empresas que no crean productos. Lo único que hacen es paralizarla a través de la vía administrativa con la intención de ganar dinero a través de las patentes”.

Patente Weonglasses Figura presentada en la solicitud de registro de WeOn Glasses

Por eso, Santiago Ambit anhela los tiempos en los que ser inventor y tener patentes era poco más bucólico en el que, con estos registros, se pretendía proteger a quien dedicaba su vida a la investigación, la innovación y su divulgación. “Si entiendes el mundo de las patentes como divulgar conocimiento es acoplado lo que no estamos haciendo“, señala.

Cuando inventar te cuesta cuartos

Plug Int

ador que se introduce en el enchufe y con el que ya no es necesario mirarlo para poder conectar las cosas.

“A la muchedumbre le da igual la investigación y el ampliación que puede acontecer detrás, porque la muchedumbre percibe que es un producto de plástico y no puedes pedir mucho cuartos por esa dormitorio”, asegura. Además, denuncia que los impuestos que se le exigen por tener la empresa conlleva que “pierdo dinero solo con fabricar mi invento”.

Si es fácilmente copiable o un producto muy saldo, es posible que nunca saques beneficio de tu innovación

Una visión que comparte el Club de inventores. “Aunque un inventor tenga una idea viable y rentable, muchas veces se encuentra que no es capaz de reunir todos los nociones necesarios para materializarla. Es la parte más ingrata, porque el inventor al fin y al punta inventa con un objetivo primordial: poder ofrecer al mundo una idea excelente. Luego, como es metódico, quiere obtener una retribución económica por esa cuota que sin él habría sido inasequible. Nosotros como club, intentamos aunar en un solo emplazamiento todas aquellas respuestas que el inventor necesita para poder afrontar todas las trabas con las que seguro se va a ir encontrando a lo grande del camino, tanto a nivel técnico como espiritual. Sacar una idea delante muchas veces puede ser atosigante, y puede significar confrontaciones entre la propia grupo del inventor, por la cantidad de tiempo o de cuartos que puede exigir el ampliación del invento”, enumera Carla Esteban, apoderado del club.

Pese a todo, anima a todos a perseguir sus sueños. “Para sacar delante una innovación necesitarás superarte y disputar, como con todo en la vida. Es importante tener la idea, pero es más importante tener una constancia para llevarla a punta. Muchos inventores creen que con la ocurrencia es suficiente, pero sin esfuerzo, es inasequible presentarse al mercado y conseguir el éxito. Coge tu idea, mira si tiene posibilidades en el mercado, y si es buena, lucha por ella y no te rindas porque al final darás con la tecla adecuada, y a partir de ahí, serás el dueño de la cuadrilla sonora de tu vida”.


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