¿Llevamos diez primaveras recibiendo señales alienígenas? Estos investigadores tienen una teoría sobre los estallidos rápidos de radiodifusión

No me voy a ir por las ramas: los estallidos rápidos de radiodifusión (FBR) son uno de los fenómenos más raros del universo. Llevan una plazo siendo un enorme quebradero de cabecera para los astrofísicos. Sin demasiado éxito.

Ahora un grupo de científicos de la Universidad de Harvard ha propuesto una idea que podría explicar el origen de este ocultación: un enorme sistema foráneo de transporte interestelar. Sí, suena disparatado, pero como dicen los propios administradores: “la ciencia no es cuestión de creencias, sino de pruebas”.

Los misteriosos estallidos de rápidos de radiodifusión

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Corría el año 2007 cuando, revisando datos antiguos sobre púlsares, Duncan Lorimer se dio cuenta de que había un pequeño estallido de radiodifusión muy intenso de 5 milisegundos de duración. A lo espléndido de esta plazo se han enemigo otros 25 fenómenos similares y han pasado de ser una curiosidad astronómica a convertirse en un campo de investigación muy interesante.

Son, por decirlo en palabras técnicas, un completo ocultación. Sólo se han detectado estallidos de este tipo en ondas de radiodifusión y siempre son muy breves. Además, no hemos podido captarlos con radiotelescopios con mucha resolución, por lo que no sabemos de dónde viene.

En enero de este año se propuso que ese origen podía estar en una estrella de neutrones a unos 3.000 millones de años luz de distancia. Y correctamente puede ser, pero como es viernes, quería contaros otra teoría. Una mucho más exótica.

Un origen… diferente

Harvardastro

“Las FRB son excesivamente intensas dada su corta duración y su origen lejano”, explicaba Avi Loeb, profesor de Harvard e investigador del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics. Además, “no hemos identificado una fuente natural con total confianza. Así que, un origen sintético es digno de contemplar y comprobar“.

Sí, “origen artificial”. La idea del equipo de Loeb es que los FRB podrían ser producto de inmensas plantas de energía utilizadas para propulsar naves con velas solares o, en este caso, velas de luz.

Las velas solares son un sistema de propulsión que usan los fotones y vientos solares para obtener impulso. Nosotros usamos como fuente primaria el Sol y sólo hemos conseguido pone en marcha pequeñas naves, pero según los investigadores es posible que, con una tecnología más descubierta, se pudieran crear sistemas de propulsión fotónica para potenciar naves mucho más grandes. Estamos hablando de cacharros 20 veces más grandes que el viejo barco que nunca hemos construido.

¿Y si llevamos diez primaveras recibiendo señales alienígenas?

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De esta forma Loeb y Lingam nos plantean una proposición provocativa: ¿Es posible que llevemos una plazo conviviendo con señales de vida extraterrestre sin que seamos conscientes de ello? “La ciencia no es una cuestión de creencia, sino de pruebas y merece la pena explorar todas las posibilidades”, explicaba Loeb.

El artículo (que podéis leer en este enlace) ha sido aceptado para su publicación en Astrophysical Journal Letters, así que podemos presumir que, aunque suena muy extraño, las cifras cuadran. Que ya es poco: no todas las teorías de vida extraterrestre pueden asegurar lo mismo. No quedará en nulo, pero imaginarlo es divertido.


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