Lektu está probando el maniquí Humble Bundle para el obra electrónico y les está funcionando

Imagínate entrar a una tienda y, cuando vas a avalar, el dependiente te dice que eres tú quien decide el precio de los objetos que has decidido comprar. Extraño, ¿verdad? Humble Bundle es una iniciativa que lleva un tiempo utilizando esta modalidad para traicionar juegos, apps, ebooks y otros contenidos digitales, pero ahora hay una plataforma de saldo de ebooks que asimismo se ha sumado a esta logística. Es española y se fogosidad Lektu.

Hace unas semanas pusieron en marcha esta iniciativa con un primer pack de ebooks de Ciencia Ficción y durante estos días está adecuado su segundo bundle, en este caso dedicado al rol con contenidos de Librería Gigamesh y otros editores conocidos del sector. El cuota intrascendente son seis euros. ¿El mayor? El mayor lo eliges tú. Hemos hablado con David Fernández, director de Lektu, para que nos cuente un poco más sobre esta nuevo maniquí de distribución de ebooks.

Paga lo que quieras por este “bundle”

Rdp Lektu 048 David Fernández (al fondo), director de Lektu

“Lektu es un proyecto en continuo desarrollo, es una startup. Iniciamos nuestro proyecto en el 2014 con varias funcionalidades, pero con la idea clara de que nuestra misión es experimentar nuevos métodos de comercialización en el mercado de la venta de contenido digital”, nos dice David Fernández cuando le preguntamos por qué han decidido tantear con la saldo de contenidos por “packs” en los que el propio leedor decide el precio.

En este caso han decidido establecer un precio intrascendente de 6 euros para un contenido cuyo precio “por separado”, según ellos mismos explican en su web, supera los 40 euros. Dicho intrascendente lo han favorito ellos “en consenso con los editores”. Pero ¿por qué 6 euros y no 2 euros o 10 euros? “Hay una barrera psicológica sobre el precio de los ebooks, y se considera de manera general que un buen precio para un libro de narrativa debe rondar los 5-6 euros. En casi ningún caso se llegaría a 10. Consideramos que es un precio base muy atractivo”, nos añade.

“Hay una barrera psicológica sobre el precio de los ebooks, y se considera de manera general que un buen precio para un libro de narrativa debe rondar los 5-6 euros” (David Fernández, Lektu)

El plata recibido se reparte entre los propios editores (61,98%) y Lektu (20,66%). El 17,36% restante se corresponde con el IVA. Los editores ponen el material y ellos la plataforma y otros medios. Según Fernández, el beneficio habitual del obra impreso es del 60-75% para el autor editor, que se reduce casi a la medio si se trabaja con una distribuidora. Ellos consideran que su maniquí “teniendo en cuenta nuestros costes” consigue “un valor aceptable para ambas partes”.

Hablando con David me entra la curiosidad: el intrascendente son 6 euros pero ¿cuánta clan paga el intrascendente y cuánta decide avalar por encima? Según sus propias cifras, en el caso del primer bundle de ciencia ficción, el 65% de los clientes pagaron más de 6 euros. En el caso del bundle contemporáneo, el de rol, la monograma sube al 95%.

¿Significa esto que el maniquí que están utilizando les funciona? “Estamos consiguiendo decano cantidad de ventas de los bundles que de los productos por separado, eso está claro”, nos dice David. También hay beneficios para los autores, según nos cuenta: adicionalmente de los ingresos, “tienen acceso a un público que de otra manera no hubiese probado sus productos”.

“Sin tener unas ventas espectaculares, sí que está teniendo una aceptación muy buena tanto por parte de los autores y editores como de los clientes” (David Fernández, Lektu)

Para el futuro, podemos esperar ver más bundles en Lektu. Próximamente están previstos packs de humanidades romántica, libros de terror, cómics y autoeditados. “No es algo temporal, es algo que queremos incorporar como parte de la oferta de Lektu ya que, sin tener unas ventas espectaculares, sí que está teniendo una aceptación muy buena tanto por parte de los autores y editores como de los clientes. Dentro de las cifras que manejamos todo el mundo está contento”, sentencia el director de la plataforma.

Pack De Rol

El problema de aseverar “no” al DRM: catálogo acotado

Lo primero que te fogosidad la atención a entrar a Lektu es que se tráfico de una tienda de ebooks, sí, pero en su página principal no encontrarás la mayoría de superventas del momento. Si sigues leyendo y bajas hasta el pie de la página, pronto encontrarás la razón: no utilizan DRM, es aseverar, no usan protecciones anti-copia.

De hecho, ésta fue una de las principales razones por las que Lektu nació allá por 2014, cuando la Editorial Gigamesh (sí, la que edita ‘Canción de hielo y fuego’ aquí) buscaba un sitio donde traicionar estos libros. En palabras de David Fernández:

“En el año 2014 la Editorial Gigamesh, que publica en España en castellano la dinastía de Canción de hielo y fuego, quería comenzar a traicionar los ebooks de la misma. No había en aquel momento ninguna plataforma que les permitiese una saldo de los productos sin DRM y sin resultar atados a un “ecosistema”, así que decidieron iniciar el camino de la saldo directa.

Cuando se empezó a desarrollar este plan tecnológico, una web donde poder traicionar los libros de Canción, sin DRM, en modo descarga, directamente del editor al cliente final, vimos claramente que muchas otras editoriales con la misma filosofía podrían estar interesadas en usar una plataforma de ese tipo.

El equipo de socios contemporáneo es Gigamesh, Cristina Macía, a la que muchos conoceréis por ser, adicionalmente de editora en Palabaristas, traductora de la dinastía de Canción, Farid Fleifel y yo, David Fernández. A mí se me suele asociar con el foro Cyberdark.net, activo del 2000 al 2005, y con la repisa online del mismo nombre y que aún sigue existiendo, aunque con otro propietario.” (David Fernández, Lektu)

Existen dos ventajas claras al no ofrecer productos con DRM: la primera, que “no hay limitaciones en su uso, utilizamos siempre formatos estándar, 100% compatibles con todo, reconvertibles si es necesario para uso en otros dispositivos (de epub a mobi por ejemplo)”; la segunda, que se ahorran los problemas que suelen dar. Y, adicionalmente, otra preeminencia adicional en la que podríamos no pensar al principio pero que sí es importante según Fernández: parquedad, “ya que poner DRM a un producto cuesta dinero”.

El que sus contenidos no tengan DRM ha hecho que muchas editoriales les hayan dicho “no”, según reconocen

Pero el hecho de no tener DRM es poco que sí les ha cerrado muchas puertas, según ellos mismos reconocen. Les demando si esto les limita mucho su catálogo, y me avala sin dudarlo: “Sí, mucho”. Las grandes editoriales lo usan y la mayoría no contemplan, por ahora, un marco sin él (B de Books sería una de las excepciones). Por eso la decano parte del catálogo de Lektu se compone de autores autopublicados y editoriales indies.

Aun así, ellos se muestran firmes en su mensaje de que el DRM perjudica tanto al leedor como al editor:

“El DRM no sólo es lesivo para los derechos del usuario. Vaya, es que cierra la tienda online en la que compraste el producto y puedes llegar a perderlo del todo. Además no es una tecnología universal, quedas atado a una serie/número/plataforma de dispositivos donde poder usar los bienes digitales que has comprado.” (David Fernández, Lektu)

Pagina Principal En la página principal de Lektu no esperes ver los últimos superventas: su “no al DRM” hace que tengan un catálogo muy acotado

Sin DRM, ¿con descargas no autorizadas?

¿Por qué la industria del obra es tan defensora del DRM? Sencillo: porque, en teoría, pone más difícil el hacer copias digitales de un contenido y distribuirlas a otras personas. Desde Lektu no lo ven así, y vienen a aseverar que, si algún quiere saltarse el DRM de poco, al final lo va a zanjar haciendo (aunque sea ilegal):

“Como todo el mundo sabe, aunque la ley lo impide, el DRM se salta, se quita, es una tecnología defectuosa. El “pirata” comprará el producto con DRM y se lo quitará con alguno de los numerosos programas que existen. Al final resulta que el perjudicado por el DRM suele ser el cliente “legal” que se encuentra en un loop informático cuando quiere usar lo que ha comprado.” (David Fernández, Lektu)

Por eso ellos ponen a disposición de los autores otro DRM, que llaman “DRM social”. No impide que el contenido se copie o se distribuya, pero se le añaden marcas de agua (visibles o invisibles) que sirven para identificar al comprador. Se tráfico de poco opcional que los editores deciden si utilizar o no en sus libros. Curiosidad: casi nadie lo utiliza.

Drm Ejemplo de la marca de agua “visible” que se incluye al final de un obra comprado (siempre que el editor haya decidido utilizarla)

Si es una especie de DRM “pasivo” que no evita copias, ¿para qué sirve? Según ellos mismos advierten en su web, se reservan el derecho a detener la cuenta a los usuarios que redistribuyan sus libros en redes P2P. Les preguntamos si alguna vez han tenido que apelar a ello y nos explican que no y que siquiera actúan “proactivamente en su búsqueda”. Alguna editorial les ha consultado por alguno de sus títulos que han aparecido, pero no se ha llegado a representar sobre ello.

El presente y el futuro de Lektu

Rdp Lektu 037 Tres de los socios de Lektu, durante su presentación en 2014

Ser Lektu no es carencia sencillo. Ellos mismos me lo reconocen: “La tecnología está hecha, los productos son atractivos –de eso estamos seguros-, lo que necesitamos son… ¡clientes! No solo en los bundles sino a nivel general de Lektu, necesitamos más ventas, porque nuestro modelo como empresa solo funciona si el número de ventas es bastante alto. Tenemos que llegar a la gente y convencerles de que se dejen esos 6 ó 10 euros para comprar cultura digital. No nos es fácil, te lo puedo asegurar.”

Desde 2014, momento de divulgación de la plataforma, han ido pivotando hasta conseguir hacerse un huequecillo en el mercado. Al ver la reacción de las editoriales a su propuesta, no tardaron en relacionarse a los escritores autoeditados, que recibieron mejor su maniquí, y asimismo a otros formatos: ahora mismo tienen audiolibros y hasta podcast. Venden productos digitales (de los que se llevan el 25%) y asimismo físicos (10%).

Si pensamos en cifras, que desde Lektu nos proporcionan, estamos hablando de 100.000 pedidos únicos (de los cuales, 50.000 son descarga gratuita, 23.000 cuota social, 15.000 cuota dinámico, 11.000 cuota fijo y 1.000 de otro tipo) con más de 45.000 usuarios registrados, 500 autores/editores y 5.200 productos. Aunque la mayoría de sus clientes son españoles, asimismo hay un porcentaje importante que llega desde Latinoamérica y Estados Unidos.

Además de los bundles, durante todo este tiempo han venido experimentando con otras modalidades de cuota que no han inventado ellos (me insisten), pero sí han implementado: el cuota social (por ejemplo, con un tweet) o el paga “si te gusta”, entre ellas. También para este año tienen prevista una novedad muy importante: difundir su lectura con contenido en inglés.


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