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Lavar el pollo o la carne antaño de cocinarlos no solo no es necesario, puede ponerte enfermo

Animación: Universidad del Estado de Nuevo México, vía nmsuaces

Suena completamente insensato desde un punto de paisaje de higiene, pero es cierto. Lavar las carnes que compras, especialmente de animales como el pollo o el pavo, es más peligroso para tu sanidad que cocinarlas sin asear. La razón se resume en dos palabras: contaminación cruzada.

La piel del pollo crudo tiene algunas bacterias. Es cierto. Pero para eso precisamente cocinamos la comida, para matar esas bacterias. Muchas personas preocupadas por la higiene buscan una protección adicional metiendo la carne debajo del válvula y frotándola vigorosamente sin conocer que, con ese aire, lo que que están haciendo es precisamente diseminar las bacterias por toda la cocina.

El problema está tan extendido que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) suele hacer campaña de concienciación en fechas especialmente dadas a consumir este tipo de carnes, como en el día de Acción de Gracias. Lo que ocurre al asear el pollo o el pavo se resume en el GIF de en lo alto. El agua genera microsalpicaduras que pueden remolcar las bacterias consigo y depositarlas sobre instrumental de cocina, trapos o alimentos frescos que no vamos a cocinar. Por muchas precauciones que adoptemos, estas gotitas de agua con bacterias pueden correr tan remotamente como un metropolitano de distancia.

La contaminación cruzada es cuando las bacterias o tóxicos de un alimento se transfieren a otro. Otra forma muy habitual de que ocurra esto es gastar la misma tabla de cortar para preparar carne cruda y luego vegetales o comida que no vamos a cocinar.

Si necesitamos asear la comida porque nos parece que no está limpia o queremos eliminar restos de macerado, la USDA recomienda poner los platos y los alimentos frescos lo más remotamente que podamos del válvula y asear la cuchitril con la máxima delicadeza, tratando de no distribuir. Incluso así, es mejor no hacerlo a menos que en realidad lo necesitemos. Con una cocción interna de 165 grados, cualquier germen perjudicial pasará a mejor vida. [USDA vía Motherboard]


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