Las prisas de Samsung

Las abuelas siempre lo dicen: “Las prisas son malas consejeras”. Aumentan el peligro, disminuyen las probabilidades de éxito y pueden gestar adversidades a lo prolongado de un camino determinado.

A Samsung, desafortunadamente, parece que nadie le dio ese consejo. Bixby, el novedoso e interesante asistente imaginario, no podrá unirse al Galaxy S8 en su tirada. La parte de inspección e interacción por voz no estará acondicionado hasta varias semanas a posteriori, cuando Samsung liberará una aggiornamento que lo active. Lo hará, encima, solo en inglés, poco que reduce considerablemente su mercado potencial.

Sorprende que un asistente incompleto tenga un papel tan relevante en un teléfono tan importante para Samsung

Las limitaciones de Bixby —cuyo funcionamiento aún está por comprobar— no hacen más que recrearse en la contra del Galaxy S8, un teléfono crítico para la división de telefonía, cuyo dominio en la industria se ha pasado seriamente afectado por los incidentes ocurridos con el Galaxy Note 7 y el importante progreso de competidores como Huawei o Apple.

De hecho, resulta sorprendente que un asistente imaginario incompleto tome un papel tan importante en un teléfono tan crucial para la compañía. Recordemos que Bixby solo estará acondicionado en inglés y parte de su funcionamiento no será competente hasta varias semanas a posteriori de su tirada; pero, pese a ello, se utiliza como anuncio comercial y se le otorga un botonadura dedicado en el chasis del Galaxy S8.

Google, Apple, HTC… Samsung no es la única que recurre a “las prisas” con sus productos.

No es el único caso de “prisas” que la industria recuerda. El iPhone 7 Plus llegó a las tiendas con la promesa de activar el increíble modo retrato varias semanas a posteriori de su tirada. El caso de Apple, eso sí, es particularmente diferente al de Samsung.

Las “prisas” de Samsung asimismo pudieron influir en el caso Note 7, donde resultaba esencial adelantarse al iPhone 7 Plus de Apple, principal competidor de Samsung en la segunda centro de año. También pudo influir en los problemas con el GPS del primer Galaxy S, en los errores en las actualizaciones de sus teléfonos a lo prolongado de los abriles, etc. Y es que para Samsung —al igual que para muchas otras compañías—, a veces parece primar la velocidad delante la calidad.


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