las historias reales de las princesas de Disney

Las princesas de Disney son unos personajes muy queridos para las personas que han crecido con ellas y sus canciones. Nos enseñaron que la belleza está en el interior, que de donde vienes no determina a donde llegues y que el adecuadamente siempre vence al mal.

Sin secuestro, las primeras historias de las princesas no tienen hadas madrinas, un cangrejo que canta o un príncipe valentísimo que viene cuando más le necesita (sí hay príncipes y reyes, pero a veces no son buenas personas). Las historias que inspiraron a las películas favoritas de los niños son en efectividad más oscuras. Hasta las más parecidas a las versiones de Disney tienen su partes macabras.

Te presentamos las historias reales de las princesas de Disney.

Cenicienta

Cenicienta es la princesa que ha tenido suerte. Aunque su historia sí contiene desmembramientos, ella no pierde ninguna parte de su cuerpo. La otra historia de Cenicienta fue escrita por los Hermanos Grimm. Como todos sabemos, los hermanos tenían un sádico sentido del humor.

La historia de los Hermanos Grimm tiene todos los componentes de la película: Cenicienta, dos hermanastras, un madrastra, un padre y un príncipe. A diferencia de la traducción de Disney, no hay una espíritu protectora. En efectividad, es un árbol mágico que Cenicienta alimenta con sus lágrimas y que le proporciona varias cosas, como un vestido. En este historia, las hermanastras están verdaderamente locas (quizá por desesperación), y eso les cuesta partes de sus cuerpos. Cuando viene el príncipe con el zapato de Cenicienta, una de las hermanas se corta el dedo tocino para poder ponérselo, mientras la otra se corta un pedazo de su talón. El príncipe al final se da cuenta del simulación porque ve que el zapato está repleto de cepa.

Sin secuestro, el sufrimiento no termina para las hermanastras. En la boda de Cenicienta, deciden que quieren caminar en torno a el altar con ella. A los aliados de Cenicienta, que en el historia son pájaros y no ratones, no les gusta mucho, así que les picotean los luceros.

La Sirenita

La sirenita no tiene la misma suerte que Cenicienta. En el historia, escrito por el danés Hans Christian Andersen en el siglo XIX, sufre mucho desde el principio hasta el final. Primero, cuando llega a su mayoría de tiempo, su abuela le pone ocho ostras en la rabo, que le muerden causándole un tremendo dolor. La sirenita le dice a su abuela que le duele, pero su respuesta es: “El orgullo debe aguantar el sufrimiento”.

En segundo división, la malvada del mar le da a la sirenita pocas opciones. Si consigue que el príncipe se enamore y se case con ella, vivirá y tendrá un alma inmortal. Por otro costado, si el príncipe se casa con otra, se convertirá en espuma de mar. Hasta intentar conquistar al príncipe es doloroso. Según la malvada, cada paso de la sirenita en la tierra se sentirá como si estuviera caminando encima de navajas afiladas.

No consigue el sexo del príncipe, que le alcahuetería como una mascota y sólo le permite acostarse frente a su puerta. Al final el príncipe se casa con otra. Mientras la sirenita se prepara para caducar, sus hermanas salen del mar y le dan una cortaplumas que les ha entregado la malvada. Si la sirenita mata al príncipe, volverá a tener una rabo y podrá regresar al mar. Obviamente, no lo puede hacer. Sin secuestro, no “muere” exactamente. Se convierte en una “hija del aire”, con la posibilidad de conseguir un alma inmortal si hace buenas obras durante 300 primaveras. En otras palabras, la sirenita acaba en una especie de purgatorio.

La Bella y la Bestia

La envidia lleva a las personas a hacer cosas terribles, y eso tiene sus consecuencias. Esta es una de las moralejas en La Bella y la Bestia de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, el historia flamante publicado en 1740. Aunque los temas principales del historia son parecidos a la película de Disney, carece de algunos personajes queridos que conocemos. Por ejemplo, Lumiere, Ding-Dong (el temporalizador) y la Señora Potts no existen, por lo tanto, la bestia vive solo en su castillo. Tampoco existen Gastón o Le Fou.

El resto de la historia es muy parecida, pero tiene algunos giros malvados. Para emprender, Bella tiene tres hermanos y dos hermanas y viene de una comunidad rica. Un día, el padre pierde su fortuna y la comunidad es obligada a irse a un pueblo para radicar una vida más modesta. Luego llega la parte de la historia que ya conocemos: el padre se refugia en el castillo durante un tormenta, la bestia se enfurece y amenaza con matarlo pero Bella se cambia por él. La bestia es amable con Bella desde el principio. La nombra la ama del castillo y cada oscuridad le pide que se case con él (ella dice que no). Hasta le permite saludar a su comunidad con la condición de que solo se quede una semana.

Aquí entra el vuelta. Las hermanas malvadas de Bella se escandalizan al ver a su hermana viva y vestida con ropa elegante. Confeccionan un plan para convencer a Bella de que se quede más tiempo y rompa la promesa que le hizo a la bestia, con la esperanza de que esto le enfurezca y acabe comiéndosela. Para conseguir esto, pretenden ser amables con ella. Funciona, aunque Bella con el tiempo se siente mal por engañar a la bestia y regresa a su costado. Finalmente le confiesa su sexo, rompiendo su hechizo, y se convierte en humano. La malvada más tarde lleva a la comunidad del Bella al castillo y transforma a sus hermanas en estatuas de piedra. Las coloca frente al castillo para que puedan ver la ventura de Bella hasta que asuman sus propios defectos.

La Bella Durmiente

Hay veces que pasan cosas terribles mientras estamos dormidos, como nos enseña el historia de Sol, Luna y Talía, la primera traducción de la bella durmiente publicado por Giambattista Basile en el siglo XVII. Aunque las versiones posteriores de este historia igualmente son un poco perturbadoras.

La versión de Basile tiene un aparición familar. Los hombres sabios del reino le dicen al Señor del castillo que su hija, Talía, corre peligro de clavarse una pesadumbre de lienzo. Por lo tanto, se prohíbe el lienzo en el reino. Sin secuestro, Talía acaba encontrando una rueca y usándola se clava una pesadumbre bajo su uña, y aparentemente muere. Su padre deja el “cadáver” en una de sus propiedades en el bosque. Un día, un rey (que está casado) se encuentra con Talía e intenta despertarla. Como no lo consigue, la viola y la deja allí, olvidándose de ella por un tiempo. Esto tiene sus consecuencias.

El rey dejó a Talía grávida y ella da la luz a dos niños mientras está dormida. Los niños son cuidados por hadas, que les colocan en los pechos de Talía para que se alimenten. En una de estas ocasiones, uno de los niños chupa el dedo de su raíz y logra sacar la pesadumbre. Talía despierta y cría a sus dos hijos, a los que ardor “Sol” y “Luna”, aunque no sabe cómo ha pasado. El rey más tarde se acuerda de Talía y va a verla. Allí le cuenta lo que ha ocurrido y acaban siendo amigos.

Sin secuestro, la esposa del rey se entera de lo que ha pasado e intenta cocinar a los hijos ilegítimos del rey y arrojar a Talía al fuego. Su plan no tiene éxito. Al final, la esposa muere (es arrojada al fuego) y el rey toma a Talía como su mujer.

Rapunzel

Además de Sol, Luna y Talía, Giambattista Basile igualmente escribió una de las primeras versiones de Rapunzel. La otra traducción la escribieron los Hermanos Grimm basándose en la flamante, aunque esta caldo dos siglos luego. A diferencia de la bella durmiente, la traducción de Basile de Rapunzel es sorprendentemente “normal”, considerando las historias de las princesas. La única similitud que tiene con Enredados es el pelo y el príncipe, más o menos.

Hablaremos de las versiones de Basile y Grimm, ya que son muy similares menos algunos detalles macabros. Ambas versiones empiezan con la raíz de Rapunzel, que siente tanto deseo por las hierbas frescas del rosaleda de al costado de su casa que las roba. Como castigo, la raíz tiene que entregar su hija al dueño de las hierbas (en el historia Grimm, una malvada, en el historia Basile, un energúmeno). Rapunzel es mandada a radicar en una torre completamente sola, con la única invitado de la malvada o el energúmeno en contadas ocasiones. Con el tiempo conoce a un príncipe, se enamoran y pasan las noches juntos.

En la traducción de Basile, Rapunzel y el príncipe deciden escaparse. El energúmeno se da cuenta y los persigue, pero Rapunzel usa nueces mágicas para detenerle. Un lobo le mata y los enamorados viven felices para siempre. Sin secuestro, aquí es donde la traducción de los Grimm empieza a diferenciarse. En esta traducción, Rapunzel se queda grávida y la malvada le corta el pelo y le echa de la torre, dejándola en un desierto donde da a luz a anteojos. Luego, engaña al príncipe con el pelo de Rapunzel y este salta de la torre. Se cae en una cama de dificultades y se queda ciego. Tras varios primaveras, Rapunzel y los niños se encuentran con el príncipe y sus lágrimas le curan. Finalmente, viven felices para siempre.

Blancanieves y los siete enanitos

Por extremo, terminamos con la historia de Blancanieves, escrita por los Hermanos Grimm en 1812. Este historia sí se parece más a la película de Disney, pero como mucho de lo que escribieron los Grimm, tiene sus partes perturbadoras. En la traducción de los Grimm, como en la de Disney, la reina malvada tiene envidia de Blancanieves porque se da cuenta de que es más hermosa que ella y por lo tanto intenta matarla.

Su primer intento es contratar a un cazador para asesinarla y le pide que le traiga sus pulmones y su hígado. El cazador no puede matar a Blancanieves y le dice que huya. Es aquí donde se encuentra con los enanitos, que le permiten quedarse en su casa si les ayuda con las labores domésticas. Mientras tanto, el cazador le entrega a la reina los órganos de un puerco salvaje, los cuales se come. La reina intenta matar a Blancanieves dos veces más con un corpiño y un cepillo, pero no tiene éxito. Finalmente, intenta matarla con la manzana envenenada. Al principio, todos creen que lo ha rematado y los enanitos la ponen en un caja.

De repente, llega un príncipe y se enamora de Blancanieves. Aunque cree que está muerta, le pide a los enanitos que le den el caja para que al menos la pueda ver el resto de su vida. Al llevársela, los sirvientes del príncipe tropiezan, y el movimiento consigue sacar el pedazo de manzana atascado de la cañón de Blancanieves. Esta se despierta y va al palacio del príncipe para casarse con él.

Hasta aquí, la historia no parece tan oscura (menos la parte de los órganos), pero no sería de los Hermanos Grimm si no tuviera un aspecto sádico. Sin entender que se trataba de Blancanieves, la reina fue a la boda. Cuando llegó, le obligaron a ponerse unos zapatos de hierro al rojo vivo y moverse con ellos, hasta que cayó muerta.

Después de observar esta directorio se puede aseverar que aunque las princesas hoy en día tienen vidas de historia de hadas, las originales no lo tuvieron tan casquivana.

¿Qué pensaría un chaval si le dijeras que cuando la sirenita caminaba por la tierra sentía el dolor de navajas afiladas? Puede que algunos tengan respuestas distintas, pero poco es seguro: podría ser muy traumático.


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