La verdadera historia tras el virulento del japonés que murió aplastado por su propia colección de porno

El pasado fin de semana, varios periódicos se hacían eco de la historia de un hombre que falleció aplastado por una avalancha de películas pornográficas en su propia casa. La historia es tan estrambótica que no tardó en hacerse virulento, solo que no es cierta del todo.

El origen del bulo está en un artículo del Daily Mail en el que aseguran que el individuo, un japonés que vivía solo, había muerto aplastado por su voluminosa colección de revistas y películas pornográficas. Al parecer, el alijo era tan conspicuo que pesaba en torno a las seis toneladas, hizo ceder la estantería, y se le caldo encima. La historia no tardó en tirarse en esos términos por otras cabeceras como The Mirror, The Toronto Sun, CBS Philly, o Sky News Australia.

La historia existente es igualmente triste, pero no tiene nulo que ver con un alud de revistas subidas de tono. El artículo innovador en el que se pedestal el Daily Mail apareció en el diario Nikkan Spa el 28 de febrero. La víctima es lo que en Japón llaman kodokushi, personas con problemas psicológicos que viven solas, y a menudo acumulan todo tipo de objetos adecuado al síndrome de diógenes. Si no reciben la debida atención médica, muchas fallecen en su domicilio sin que nadie se de cuenta hasta posteriormente de mucho tiempo. Normalmente, los cadáveres de estas personas son descubiertos cuando comienzan a descomponerse y sus fluidos corporales se filtran al adoquinado de debajo o el olor alerta a los vecinos.

Panorámica de la colección del fallecido tomada por el propio personal de higienización. Foto: Nikkan Spa

En esta ocasión, sin bloqueo, el hombre falleció de un infarto y cayó sobre una voluminosa pila de revistas de las muchas que atestaban el suelo de toda su casa. Las propias revistas absorbieron todo el agua del muerto, por lo que su crimen pasó desapercibida durante más de seis meses. Los servicios de emergencia retiraron el cuerpo y contrataron una compañía de higienización para que eliminara todos los juguetes sexuales y ejemplares porno a fin de evitar a la comunidad del fallecido el trago adicional de encontrarse afín panorama.

Las muertes de personas que viven solas son todo un problema en Japón. Según el Ministerio de Salud del país, solo en 2013 aparecieron más de 3.700 personas que habían muerto a solas en sus domicilios. Si añadimos los suicidios, esa signo se eleva a más de 30.000 personas cada año. Solo el hecho de que existan empresas dedicadas a bañar las casas de los kodokushi ya dice mucho de una sociedad en la que aislamiento y el envejecimiento de la población son problemas cada vez más graves. [vía Nikkan Spa]


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