la radiación destrozará el Tesla Roadster antes de que le caduque la garantía

En los primaveras 70, Sagan y un equipo de especialistas se pasaron meses (¡primaveras!) discutiendo sobre qué mensaje mandar al espacio en las distintas sondas que se iban a divulgar durante la período. Las placas de las Pioneer y los discos de las Voyager son un sumario de todo lo humano y lo divino. Ayer, en el quizás sea el principal tirada de la nueva era espacial, mandamos un coche.

No me malinterpretéis, las imágenes de Starman en el Tesla Roadster con la Tierra de fondo son poco increíble e, incluso con el fallo de recuperación de la fase central, el Falcon Heavy ha hecho historia (aeroespacial). El coche es, sencillamente, un símbolo. Por eso, nos hemos preguntado ¿qué le pasará al Roadster en su alucinación cerca de Marte y más allá?

El funesto (y, a la vez, brillante) futuro del Tesla Roadster

Parece claro que no le pasará ausencia bueno. Para iniciar, hay algunas partes del coche que, por el contraste de presiones, pueden matar explotando: cosas como las ruedas, los airbags o algunos depósitos de deducido podrían tener problemas en el espacio. No es muy probable, porque lo razonable es que lo hayan previsto. Y en ingenuidad, aunque no lo hayan hecho, serían problemas menores.

La peor parte del alucinación empieza más tarde. El Tesla Roadster se enfrentará a decenas de microcolisiones porque, aunque solemos pensar que el espacio está vano, lo cierto es que está saciado de “basura”, meteoritos y pequeñas esquirlas bailando en la oscuridad. Si todo va acertadamente y consigue salir indemne a esto, aún le retraso la radiación. Y de la radiación no escapa nadie.

Sin la protección de la medio y el campo hipnótico terrestres, todos los materiales a colchoneta de enlaces de carbono se acabarán destrozando. No hablamos sólo de cueros y telas que puedan tener un origen animal, sino todos los plásticos y fibras de carbono que componen el coche.

Auto 1678205 1920 Tesla Roadster aparcado en Ceres (Dramatización)

Como explicaba William Carroll, químico de la Universidad de Indiana a LiveScience, “a esos compuestos orgánicos, en ese entorno, no les daría un año”. Aunque, lo cierto es que el nivel de degradación dependerá de lo resguardados que estén esos materiales detrás de otros más ‘seguros’.

Tarde más o tarde menos, del Tesla Roadster solo quedará el chasis, las piezas metálicas y el poco vidrio que no se rompa con los impactos y las colisiones. Y en menos tiempo del que parece. Con un poco de suerte, en esas condiciones sí podrá convertirse, como explica Ben Thornber de la Universidad de Sydney, en el coche más rápido del mundo. Al menos, hasta que un futuro coleccionista de coches clásicos lo recoja en algún punto de su órbita elíptica alrededor del Sol, como bromeaba Richard Sachleben.


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