la historia del joven valenciano que se vino arriba tras ver Silicon Valley

Fran Villalba Segarra nació en Valencia, en el año 1997. Antes de cumplir las dos décadas este año ya tuvo caracoleo en las empresas digitales: con 13 aprendió a programar para tener poco que hacer durante un verano en el que se rompió la pierna, luego montó su propio servicio de hosting que acabó vendiendo “por dos duros”, como reconoce, y más tarde parió otra plataforma para crear webs de forma visual. Finalmente, tras estudiar el Bachillerato Internacional en Valencia, se marchó a Rotterdam a estudiar ADE. Hoy quiere crear un nuevo Internet. Uno descentralizado, de nombre Internxt.

La idea con Internxt es crear una cúmulo descentralizada en la que sus usuarios almacenen fragmentos cifrados de los archivos del resto de usuarios, e incluso de apps y páginas web

Cualquiera diría que Fran es un veinteañero con ínfulas que quiere clamar la atención en el panorama emprendedor tierno, sobre todo viendo cómo parece que le encanta que le comparen directamente con Elon Musk incluso cuando no había hecho más que la mencionada plataforma de creación de webs WYSIWYG, hoy inactiva. En ingenuidad Fran, que nos recibe en Valencia, es relativamente callado -hasta que se pone a cuchichear de su idea, cuando se dispara como un resorte-, parece un buen pequeño, de los que se hace la cama en los hoteles. “Me fijo en Elon Musk o en Steve Jobs por el enorme trabajo que hicieron, incluso antes de que fueran famosos, eso es lo que les admiro”.

Si ahondamos en su idea, seguramente a usted, maestro de Xataka, le sea muy habitual: crear un servicio de alojamiento en la cúmulo P2P que en punto de juntar los archivos en un servidor propiedad de la empresa los custodia en multitud de ordenadores de otros usuarios en pequeños trozos cifrados gracias a Blockchain. De ahí la “descentralización”. ¿Lo tiene ya? Por supuesto, el funcionamiento es muy similar al de una de las ideas vistas en la serie Silicon Valley, que aunque Fran no reconoce como núcleo de su idea en un principio, aludiendo a una ocurrencia derivada de su pasado en el mundo del hosting, luego sí admite como parte de esa raíz. Ahora quiere llevarla al Silicon Valley del mundo positivo gracias a Blockchain. En Wired ya explicaron cómo esa idea de la serie de HBO en ingenuidad ya existe en el mundo positivo. En otras publicaciones como IEEE se congratularon de que la serie publicase así una causa que ellos apoyan.

Ese servicio en la cúmulo, que en el mejor de los escenarios no llegaría hasta 2019, tendría una gusto clara: poder reemplazar a Google Drive, iCloud Drive, OneDrive o Dropbox para la mayoría de los usuarios. Un divagación longevo. Los usuarios que acepten penetrar esos fragmentos cifrados de archivos de terceros en su ordenador (de momento no se contempla la idea de hacerlo igualmente en móviles) recibirán a cambio un suscripción… efectuado en la criptomoneda que comenzará a imprimir la empresa.

Día 0, día 7

El estado contemporáneo de Internxt es poco menos que germinal. Con sus propios fondos, la mayoría ahorrados durante su trabajo mencionado como responsable de marketing en un servicio de hosting, Fran ha registrado el dominio, creado una web básica sobre el plan, y puesto a trabajar -de forma freelance y con calma por el momento- a cuatro desarrolladores serbios a los que encontró en Angel List, una suerte de marketplace de desarrolladores y otros profesionales que buscan encargos por parte, sobre todo, de startups. También ha contratado un artículo patrocinado en un folleto regional de su Valencia procedente.

La idea es ofrecer un sistema de almacenamiento en la cúmulo con experiencia de beneficiario y precios “al menos tan buenos” como Google Drive o Dropbox, pero cambiando por completo la obra interna

El whitepaper de Internxt, publicado el 7 de agosto, revela con más detalle técnico los planes del plan a lo grande de sus veinticuatro páginas. En él se acento de la idea como “una tecnología revolucionaria que supera las soluciones actuales en el mercado” y cuyas principales competencias competitivas son “privacidad, seguridad y eficiencia”. También alude a los players del mercado con productos similares, y aunque reconoce que sus tecnologías descentralizadas son “a veces sobresalientes”, alega que la experiencia de beneficiario es la causa de que no se hayan convertido en productos masivos. “Estamos enfocándonos en ofrecer una interfaz de usuario excepcional, tan fácil de usar como las soluciones actuales ofrecidas por las grandes empresas”. También apunta que los precios igualmente serán “al menos tan buenos” como los de esas grandes empresas. Es aseverar, podemos esperar en torno al clásico “1 TB por 9,99 dólares al mes”.

El próximo 7 de septiembre tendrá punto la ICO (Initial Coin Offering) de Internxt, que durará tres semanas y en la que Fran aplazamiento percibir, atención, “un máximo de 30 millones de euros” -y un exiguo de 200.000- entregando a cambio tokens intercambiables por ethers, las criptomonedas del sistema Ethereum. Esta idea no es nueva, ni siquiera en España, ni siquiera entre veinteañeros como él: hace menos de tres meses Jorge Izquierdo y Luis Iván Cuende hicieron lo propio con su startup Aragon llegando a conseguir 25 millones de dólares de inversión procedentes de más de 2.400 personas que a cambio igualmente recibían tokens intercambiables por ethers.

Las dudas

En el mercado ya hay alguna alternativa con una idea similar, al menos en parte: Storj. Pero para Fran, su funcionamiento es demasiado paulatino, al nivel de que “para cuando tu archivo acabe de subirse, quizás ya ni lo necesites”. Buceando en comunidades en torno a servicios como Storj vemos que sí hay quejas sobre su funcionamiento, centradas, más que en su velocidad de subida, en el elevado consumo de fortuna que hace trabajando en segundo plano. También hay quejas sobre su soporte técnico, precisamente en un servicio extremadamente técnico. Preguntamos a DoX, un barcelonés beneficiario de Storj y apasionado por Blockchain, por estas cuestiones:

“La idea de Storj es buena, descentralizar la cúmulo. Cuando te das de adhesión puedes usar el mismo almacenamiento que tú compartes. Es aseverar, si ofreces 50 GB de espacio en tu ordenador, a ti te dan injustificado 50 GB. Es una forma de optimizar el almacenamiento en el mundo, piensa en la cantidad de ordenadores personales y servidores que desperdician su capacidad. Luego igualmente puedes acreditar por más espacio, o aceptar pagos en SJCX [Storjcoin X, la propia criptomoneda de Storj] a cambio de ofrecer el espacio de tu ordenador“.

“El problema es que en una granja de servidores de un Dropbox que conectan con el usuario la complejidad es menor que en un servicio así. Claro que Storj funciona peor en ese sentido que Dropbox o Google Drive, pero es que es normal, no es cosa de Storj es la propia arquitectura, al menos con la tecnología actual. Incluso MaidSafe lleva años queriendo lanzarse al público y todavía no ha podido”.

“Los beneficios son otros. Es como quejarte de que un coche eléctrico no tiene tantos puntos de carga específicos como gasolineras hay en España. Se supone que si te compras un coche eléctrico hoy es porque tienes conciencia ecológica y estás dispuesto a incomodarte un poco con las recargas a cambio de beneficiar al planeta librándole de emisiones. Con esto funciona igual: usas nubes descentralizadas porque es bueno descentralizar Internet”.

Ha quedado demostrado que un sistema como el que propone Internxt es posible, pero eso no despeja las dudas sobre su viabilidad a nivel de negocio ni siquiera sobre que su experiencia de beneficiario vaya a ser la misma que con Dropbox o Google Drive. Sobre ello preguntamos a Pablo F. Iglesias, CTO de la consultora de Social Intelligence SocialBrains:

Pabloyglesias Charla

“El mayor obstáculo en un sistema así está en lograr que no se puedan desanonimizar las conexiones. Las redes descentralizadas son más robustas en cuanto mayor es el volumen de gente que las use, de nodos. Si hay pocos nodos, puede haber una agencia o alguien que tenga los suficientes recursos para conseguir que lo que es descentralizado pase a centralizado. Lo hemos visto con casos como los de la NSA o el de Tor, en la práctica hay maneras de atacar la privacidad.”

“Desde el punto de vista de la seguridad, depende de cómo se implemente Blockchain. Hace poco hubo una ICO de Ethereum y muchos medios se hicieron eco de que fue un fracaso porque hubo gente que consiguió trasladar fondos de esa ICO a otra cartera. El problema no fue la tecnología, sino cómo estaba implementada. Blockchain era usado para fabricar las criptomonedas pero no para guardarlas, ahí fue donde atacaron. Con esto igual, dependerá de su implementación, de lo buena que sea”.

“Desde el punto de clarividencia de negocio… yo abogo mucho por implementar esto, entornos descentralizados. Pero siempre que se ha intentado contar poco así para multitud habitual, y no solo los nerds, ha nacido mal. Mira Diaspora por ejemplo hace unos abriles. Todo lo que se ha intentado hacer a este nivel o no ha opuesto la forma de hacer negocio o no ha tenido apoyos. Ojalá funcione ahora y podamos caminar en torno a un entorno descentralizado”.

“Respecto a la privacidad, lo que decía, depende del volumen. No hay un número “ideal” de nodos para ser menos vulnerable, eso dependerá del nivel de recursos que tengan “los malos”. Mira Tor: lo usa muchísima gente y pese a ello se calcula que la NSA controla de alguna forma, directa o indirecta, sobre un 30% de los usuarios. Si tienes el primer o el último nodo de la comunicación es relativamente más sencillo desanonimizar la conexión. Con Blockchain pasa algo parecido. De todas esto lo puede hacer una agencia gubernamental grande o una industria del cibercrimen, no cuatro chavales”.

Retos mayúsculos con los que tendrá que polemizar Internxt. Pese a todo, Fran acento con convencimiento de su idea y sus ventajas ya no solo frente a Storj, sino igualmente frente a las opciones de gigantes como Google o Apple: “nuestra estructura de precios será muy similar, incluso podremos igualarla; nuestra interfaz será muy similar, incluso nuestra experiencia de usuario será muy similar… lo que será mucho mejor será nuestra tecnología”, en relato a su obra descentralizada. “La gestión de archivos será muy muy similar a Storj, prácticamente igual. De hecho será lo primero que salga en lo beta porque es más sencillo de desarrollar”.

Lo enrevesado será hacer que funcione verdaderamente aceptablemente y que consiga pasar la velocidad de Storj, que lleva abriles en funcionamiento y todavía no consigue aproximarse a la experiencia de Dropbox. No es que Storj sea paulatino, es que la obra de un sistema así, como el que quiere usar Internxt, a día de hoy, lo condena a tener un funcionamiento así. Lo cual es una mala nota para cualquiera que quiera replicar la idea.

Más que buena suerte

Con la descripción que da Fran de Internxt es necesario preguntarse el motivo por el que, a igualdad de precios, interfaz y experiencia, un beneficiario iba a escoger la opción de una empresa desconocida frente a la de empresas que construyen su dispositivo o su sistema eficaz, y que son irremediablemente más fiables y reconocibles -al menos entre el beneficiario promedio, habituado a usar alegremente Facebook o Gmail y lo que ello implica para la privacidad-. Y todo eso teniendo en cuenta que consiga funcionar mejor que Storj. Para Fran, ese motivo es “la tecnología, que es mejor”. Cuando le preguntamos cómo percibirá el beneficiario que sea mejor, dice que “eso es lo mejor de todo, ni se enterará”. Podemos suponer que una partida de los 30 millones de euros que aplazamiento percibir como inversión irá a detener al marketing que responda, de una forma u otra, a esta pregunta.

En la era en que la privacidad parece estar en un segundo plano para la mayoría de usuarios, enfrentarse a Google y compañía con este argumento es una aventura longevo

Internxt Cloud, que es como se llamará la plataforma, no será el único producto. El servicio de hosting descentralizado, que podría competir con el GoDaddy de turno, será la infraestructura que permita juntar páginas web de forma descentralizada. Y hay más: con la misma infraestructura del alojamiento de archivos quiere crear una plataforma para juntar datos de aplicaciones móviles de la misma forma, descentralizada, al estilo de lo que hace Parse.

Cualquier desarrollador contemporáneo puede conectar su app con un servidor de Amazon, por ejemplo, a través de una API. Una parte de los datos de esa app se almacena en el smartphone del beneficiario, y otra en la cúmulo, en este caso, de Amazon. Internxt tendrá su propia API para que los desarrolladores pueden utilizarla para ese mismo fin, pero con el sistema que usa la empresa de Fran. “Será muy sencillo, básicamente será cambiar la API de una plataforma a otra”, añade. Competir contra Amazon o Microsoft, en cualquier caso, siquiera es una aventura cualquiera.

¿Problemas legales?

Sobre las dudas adicionales que pueden envolver a un servicio así está el evidente caramelo que supone para quien almacena y distribuye contenido ilegal, como pueden ser pedófilos, un servicio así, y el peligro para quien puede arruinar almacenando parte de ese contenido en su ordenador. Cuando preguntamos a Fran por ello, da una respuesta sorprendente:

“Desde un punto de clarividencia permitido, el beneficiario que aloja ese fragmento no tendría problema, porque no tiene más que ese pequeño fragmento. El problema puede venir por no conocer de quién es ese contenido, y para ello vamos a pedir una identificación con el DNI, o el pasaporte, etc, de cada beneficiario que se registre. Así, si el sistema detecta contenido sospechoso, podemos incluso combatirlo sabiendo quién lo subió. De todas formas con ese sistema, ese tipo de multitud ya no se va a querer registrar. No queremos ser un Mega 2.0 que está pensado para distribuir archivos, queremos que sea un servicio para multitud habitual, como tú y como yo, que tenga ahí sus archivos sincronizados entre dispositivos y su copia de seguridad”.

¿Realmente es así? Sergio Carrasco, abogado especializado en Derecho Conocido y Derecho Tecnológico consejero en FASE Consulting, nos alega:

Sergio Cm 2

“Este tipo de servicios no son más que una desarrollo de los servicios típicos de hospedaje. Cambiamos la colchoneta de la estructura a través de la cual prestamos el servicio, pero los usuarios los utilizan para la misma finalidad. Por lo tanto, resultarían de aplicación las exclusiones de responsabilidad que se contemplan en la Directiva sobre Comercio Electrónico y la LSSICE [Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico]”.

“Estas exclusiones actuarían como primer filtro, no pudiendo ser responsables de los contenidos si actuaran para retirarlos. Lo mismo es aplicable a Dropbox, Google Drive, o incluso se ha utilizado como base para la no responsabilidad (salvo excepciones) por los comentarios en blogs”.

En pocas palabras, Internxt solo sería responsable de ese contenido troceado y criptográfico si, tras tener conocimiento efectivo de su existencia, no actuase para retirarlos. De la misma forma sucede con servicios tradicionales como Dropbox. El hecho de que parte de estos archivos ilegales se alojen en ordenadores de particulares, que saben que tienen fragmentos de archivos de otros pero no saben ni pueden conocer qué son, no cambia la novelística desde el punto de clarividencia permitido: la responsabilidad recae sobre la empresa si se resiste a cooperar con su aniquilación. Sergio matiza sobre los diferentes tipos de sistemas de almacenamiento descentralizado:

“El problema surge en plataformas en las cuales una vez incorporado el contenido no resulta posible su eliminación por parte del administrador. Eso contravendría lo contemplado en la normativa (la necesidad de actuar una vez se cuente con conocimiento efectivo de que se está produciendo la infracción), con lo cual habría que ver qué sucede”.

Este tipo de plataformas son las que corresponden a un servicio en blockchain que será permanente y no controlado. No es el caso de Internxt, al menos en colchoneta a su whitepaper. Si en el momento del dispersión ha cambiado la obra, como dice Sergio, “habrá que ver qué sucede”. En principio, Internxt tendría el control de esos archivos como para poder borrarlos en remoto e incluso para proveer a las autoridades de la identificación de su propietario.

De todas formas, aunque tiene pensadas algunas líneas maestras, el sistema a desarrollar en este sentido le preocupa hasta cierto punto: “Tenemos pensado crear un área de exageración cuyo objetivo sea la identificación de dicho contenido. Nuestro objetivo no es ser un servicio totalmente opaco. Creemos que las empresas que ofrecen servicios en la cúmulo tienen demasiada información de sus usuarios. Nosotros no haremos uso de la información permitido de ninguna forma. Sin retención, el beneficiario tiene que entender que ha de existir cierta regulación con el fin de evitar en este caso la subida de archivos ilegales. Intentaremos crear un cálculo que pueda identificar dicho contenido con la último intervención humana posible. Nuestro único objetivo será identificar y eliminar el contenido ilegal, y no hacer uso del contenido permitido.”

¿Ha manido el mercado alternativas similares? Sí, existen proyectos de nubes descentralizadas como MaidSafe, que arrancó en 2006 y todavía no ha podido ponerse en marcha, o IPFS, del gachupin Juan Benet y que llegó a aparecer en Motherboard. Un pasado poco adulador. ¿Logrará Internxt su objetivo de 30 millones de euros de financiación? Lo veremos en septiembre. “Espero que no me coincida ese día con la presentación del iPhone 8”, añade Fran. Esperamos que encuentre una forma de convencer al manifiesto de que, delante idénticas experiencias de beneficiario y precios que gigantes como Microsoft, Google o Apple, es mejor idea acreditar a una startup recién aparición que pide el pasaporte para entrar, añadimos nosotros.


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