La gente que depende del teléfono móvil para sobrevivir

Hay multitud que se desengancha del móvil y que incluso reniega de él. Pero para otros colectivos, el smartphone supone una útil trascendental que les permite tener decano calidad de vida.

Por ejemplo, los ciegos. “Un móvil nos da independencia, autonomía, privacidad y seguridad”, afirma Guillermo Hermida, director de CIDAT (Centro de Investigación, Desarrollo y Aplicación Tiflotécnica) de la ONCE.

Otro caso positivo son personas con autismo. “El smartphone me resulta imprescindible porque puedo comunicarme con amigos de forma muy dispensado, entretenerse o relajarme tras un día duro”, confiesa Adrián, un adolescente de 15 abriles con Autismo/Síndrome de Asperger.

Y una combinación de ambas posibilidades (autonomía y socialización) son las mejoras que, para las personas con síndrome de Down, suponen la utilización de un smartphone.

Su móvil es como el tuyo, pero su uso es diferente

Los dispositivos que utilizan este tipo de personas son exactamente iguales que los que tienen en resto de los usuarios, aunque con ciertas matizaciones.

Adrian Adrián, de 15 abriles, con su tablet

Adrián, por ejemplo, hace una vida que se parece mucho a la de cualquier otra persona, cedido que el autismo no es una incapacidad intelectual. Por eso, acude a un colegio ordinario, a actividades de ocio… “Esto implica que utilizan las tecnologías como cualquier otra persona: hay chicas/os muy aficionados a su uso y otros a los que no les gustan cero”, explica Miguel Lancho, coordinador de Autismo Burgos.

“A veces, es más fácil hablar con alguien por Whatsapp utilizando emoticonos para explicar lo que quiero decir” Adrián, 15 abriles

Adrián utiliza un smartphone y tablet como dispositivo de enseñanza y de ocio. Además, participa en varios proyectos relacionados con las TIC: First Lego League, TecnoArtea, ha participado en el diseño del videojuego El Viaje de Elisa

Quizá por eso considera que su tablet y móvil son especiales “porque son míos y contienen vídeos de mi serie favorita” y, como cualquier persona, extraviarlo puede suponer perder todos los archivos especiales que se guardan en él.

Carlos Carlos, con síndrome de Down, se comunica con su smartphone

El precio de la accesibilidad

Mientras, Carlos, con síndrome de Down, tiene ahora un smartphone Samsung “porque me gustaba el diseño”, pero ha utilizado diferentes marcas (como ZTE o Alcatel). Según Down Madrid, la inmensa mayoría de las personas con este síndrome utiliza Android, ya que no suelen tener que hacer uso de las opciones de accesibilidad que incorporan los sistemas operativos.

Gracias al móvil, estas personas disfrutan de decano independencia y autonomía y pueden comunicarse mejor con otras personas

En el caso de las personas con algún adeudo visual, Guillermo Hermida lamenta que no todos los fabricantes de dispositivos le den la misma importancia a la accesibilidad. Tanto iOS como Android incorporan capas que facilitan su utilización por parte de personas con discapacidad visual, como TalkBack. Pero, al ser Android un sistema rajado, los fabricantes pueden quitar determinadas utilidades. “Nos encontramos con móviles que, aunque sean Android, son muy poco o nada accesibles”, relata.

Según su experiencia, cuanto más caro es el terminal, más opciones de accesibilidad respeta. “Hay algunos fabricantes que no son nada accesibles. Casualmente, suelen ser los que tienen precios más baratos”, denuncia. Samsung y Apple son, en su opinión, los más concienciados en esta materia. Por eso, desde la ONCE pelean para que “cualquier ciego pueda comprarse cualquier terminal sin necesidad de tener que recurrir a terminales de alta gama como iPhone, ya que no todo el mundo puede pagar 800 € por él”.

Chateando

“Puedo relacionarme mejor”

¿En qué ha cambiado la vida de estas personas con la aparición de los smartphones? En aspectos como las relaciones personales o la autonomía.

Desde la ONCE lamentan que no todos los fabricantes consideren igual de importante las opciones de accesibilidad

Carlos lleva utilizando tecnología desde hace 15 abriles, pero reconoce que gracias a los smartphones puede relacionarse mejor, tanto con familiares y amigos como con sus compañeros de trabajo en Down Madrid. En su caso, fue su padre quien le enseñó a utilizar el móvil. “Utilizo el smartphone habitualmente”, nos cuenta. “Antes tenía un móvil antiguo, pero no me gustan porque no tienen Whatsapp. El smartphone me ayuda a trabajar, a estudiar y a comunicarme con los amigos”, resume.

Esta facilidad para relacionarse incluso es una de las cosas que más valora Adrián, que asegura que el terminal “ha cambiado mi vida bastante porque ahora puedo relacionarme mejor”. En su caso, asegura que “es más ligera, a veces, musitar con cualquiera por Whatsapp utilizando emoticonos para explicar lo que quiero afirmar, que hacerlo en vivo y en directo, cuando resulta más difícil expresarse con claridad. En ocasiones hay gestos y expresiones difíciles de entender”, confiesa.

Ahora puedo tener más autonomía personal

En el caso de las personas ciegas, el móvil les aporta seguridad y autonomía y les ha mejorado muchísimo la calidad de vida. Tanto que, cuando fallan esas herramientas que ya consideran básicas “juramos en bable”, ironiza Hermida. “Nos sentimos un poco perdidos porque es como retornar 30 abriles para detrás y pedir a cualquiera que te lea las cosas. La sensación de que te desidia información es muy duro, como servir de una tercera persona para que me de una información que puede conmover sesgada no premeditadamente sino por desconocimiento quizá”.

Guillermo Hermida, director de CIDAT de la ONCE, navegando en la carpeta Guillermo Hermida, director de CIDAT de la ONCE, navegando en la carpeta “oficina” de su móvil

Estos tres usuarios ponen el mismo caso concreto de cómo el móvil les resulta trascendental en determinadas situaciones: cuando se pierden y utilizan el carta para orientarse. Una vez que el favorecido sabe dónde está, le resulta más ligera moverse. Así, Carlos nos explica que sabe cómo compartir su ubicación a través de Whatsapp cuando alguna vez se pierde. “Suelo llamar también a la policía y a mis padres, para que me busquen”, nos cuenta.

Desde Down Madrid coinciden en que el smartphone ha permitido, sobre todo, dotar de más autonomía a las personas con síndrome de Down y, a su vez, dar más tranquilidad a sus familiares y amigos. “Mi familia, mi pareja y mis amigos están más tranquilos y contentos desde que llevo teléfono móvil, porque saben que en cualquier momento lo puede utilizar y que me pueden localizar. Estoy más seguro”, explica Carlos.

Las apps que no pueden ofender

¿Cuáles son las aplicaciones que más utilizan estos usuarios para los que el móvil es una carencia?

Iconos

En militar, todos estos usuarios utilizan las mismas aplicaciones que el resto de personas: correo electrónico, mapas, agendas… “Utilizo la agenda y la alarma para despertarme y avisarme si tengo algo importante, como una tarea”, explica Carlos, quien incluso utiliza su smartphone para escribir a amigos y grupo y para hacer cosas del trabajo. “También utilizo la cámara de fotos, pero no las redes sociales. Las conozco, pero son peligrosas”, nos cuenta.

Para Adrián, las aplicaciones más aperos son los videojuegos de Doctor Who, las aplicaciones de contacto y redes sociales y “otros horarios que hago a través de diversas apps o de documentos Word”.

Las apps de contacto y de geolocalización son las más utilizadas por este tipo de personas con deposición especiales

Mientras, en el caso de las personas con deficiencia visual, el uso de las app en muchos casos depende de la accesibilidad del software. Whatsapp, Facebook o myTaxi son completamente accesibles (esta última es una aplicación que utilizan muchísimo las personas ciegas porque es totalmente accesible y permite informar al conductor esta peculiaridad. Además, envía el valor y repaso realizado y permite el plazo a través de la propia app, por lo que “no le doy mis datos ni mi tarjeta y me lleva el recibo en formato digital”, explica Hermida).

Hay aplicaciones específicas que sirven para ver si hay luces encendidas, aquellas detectan el valor del billete (pero no si es falsificado) o Medicamento Accesible Plus, que escanea el código de barras del medicamento (incluso permite introducir su nombre con el tecledo) y facilita el prospecto en digital para conocer la dosis y uso recomendado.

Las menos sencillas de utilizar serían las de los bancos, según la ONCE.

Todo sería valentísimo si…

Aunque estos usuarios consideran que el smartphone les ha mejorado su vida, siquiera es todo del color de rosa. “A veces se olvidan un poco de nosotros”, se lamenta el responsable de la ONCE. “Fabricantes y desarrolladores de apps deberían tener incluso en cuenta la accesibilidad para desarrollar sus productos. Está muy correctamente tener tecnología, pero no puedo utilizarla cuando faltan esas herramientas que consideramos básicas”.

Entremanos

Además, Hermida incluso lamenta que los productos accesibles sean muy caros. “No todo el mundo se puede permitir tener tener un iPhone, un Mac o un mini iPad porque son herramientas caras. Eso genera una reserva económica y tecnológica”, señala. Reconoce que muchos otros ciudadanos siquiera tienen el potencial financiero para comprar estos productos, pero argumenta que “los que tenemos discapacidad visual tenemos que irnos obligatoriamente a este tipo de herramientas. Por eso fabricantes y desarrolladores deberían mantener esa accesibilidad”.

“No todo el mundo se puede permitir tener tener un iPhone y eso genera una reserva económica y tecnológica. Y quienes tenemos discapacidad visual tenemos que irnos obligatoriamente a este tipo de herramientas”. Guillermo Hermida

Aunque en el caso de Adrián celebra que gracias a la tecnología “me relaciono bastante bien”, incluso reconoce que es un aventura porque “cuando lo pasas correctamente el tiempo va muy rápido y si quieres estudiar no te da tiempo“. Sin embargo, también reconoce que el móvil le ayuda a estudiar con aplicaciones como la tabla periódica o de horarios, que le permiten organizarse y gestionarse mejor. “Además tengo recordatorios que me ayudan a controlarme cuando me pongo más nervioso”.

Pero incluso hay cosas por mejorar. “Me frustra que se me gaste la batería demasiado rápido porque igual estoy jugando y se me apaga”. Seguramente en esto no se diferencia mucho del resto de favorecido, pero sí cuando la aplicación tiene muchos estímulos y van muy rápidos. “Me siento agobiado al usarla”, confiesa. “Prefiero las apps que son más claras y no tienen ruidos estridentes ni imágenes muy rápidas”.

Carlos es, de nuestros tres protagonistas, el que parece menos dependiente del teléfono. “Como utilizo otra tecnología, si no me funciona me voy al ordenador para poder escribir a mis amigos y mandarles un correo”, asegura. Eso sí, reconoce que no podría poblar “sin mandarle Whatasapp a mi novia” y que, incluso para su trabajo, sería más difícil estar sin su smartphone.


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