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La asombrosa historia del único hombre que ha sobrevivido a una despresurización al hueco

Resulta cotilla como la mayoría de los mercancía que el ser humano pudiera intentar bajo condiciones extremas surgen de conjeturas, vamos, todo se basamento en estudios y estudio de lo que podría ocurrir, ya que nadie quiere servir de objeto de estudio y experimentación.

En 1966, la NASA llevaba a extremo una serie de pruebas con el objetivo de conocer la efectividad de sus nuevos trajes espaciales, esto de cara a las próximas misiones Apollo que llevarían al hombre a la Luna. El 14 de diciembre de ese año durante una de las pruebas en una cámara al hueco, ésta se despresurizó, provocando un incidente a la persona que servía de sujeto de pruebas, un incidente al que sorpresivamente sobrevivió.

“La saliva de mi lengua empezaba a burbujear”

Los primeros experimentos que se realizaban en trajes espaciales eran para conocer la capacidad de permanecer con la presión adecuada, y así permanecer vivo y consciente al cosmonauta.

Ese 14 de diciembre de 1966 el técnico de la NASA Jim LeBlanc, fue quien decidió entrar a una cámara al hueco de triple acercamiento con el objetivo de probar el traje. A los pocos segundos de activo despresurizado la cámara, el tubo de presurización de su traje se desconectó, provocando que su traje cayera de 3,8 psi a 0,1 psi en sólo 10 segundos.

Lo más impresionante de todo es que el intento fue ilustración en vídeo y hoy tenemos oportunidad de verlo.

“Cuando me tambaleé hacia atrás, pude sentir como la saliva en mi lengua empezaba a burbujear justo antes de que cayera inconsciente, y eso es lo último que recuerdo.”

Cuando el equipo de ingenieros se percató del incidente, tuvieron que derribar una de las puertas de la cámara para auxiliar a LeBlanc, una tarea que les tomó 87 segundos, ya que de otro modo les hubiera tomado 30 minutos que es el tiempo que tardaba la cámara en volverse a presurizar. Durante estos largos 87 segundos, LeBlanc sintió como sus fluidos empezaban a hervir.

Asombrosamente, LeBlanc sobrevivió y posteriormente de unas horas sólo experimentó un dolor de oreja, mientras que el resto de los estudios que se le efectuaron arrojaron que todo su organismo se encontraba en perfectas condiciones, por lo que al final del día no necesitó permanecer hospitalizado.

A pesar de que se trató de un incidente, esto se convirtió en el único experimento que existe de cómo un humano puede hacer frente en presencia de tales condiciones, un intento que hasta la vencimiento sigue sirviendo de remisión para demostrar los mercancía de la presión cero en el cuerpo humano.


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