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inclinar la cabeza hacia adelante

Lo que hay que hacer es simplemente echar la cabecera un poco con destino a delante y con destino a debajo. De esta modo, lograremos acentuar la límite de la mandíbula. Parece una tontería, pero funciona. Este vídeo del fotógrafo diestro en retratos Peter Hurley lo explica con multitud de ejemplos.

El movimiento se puede ayudar tensando un poco la mandíbula, pero este segundo movimiento no es tratable de hacer de modo sutil, y es posible que la foto quede demasiado forzada, sobre todo si sonreímos. Lo mejor es recapacitar el movimiento de la cabecera: la frente un poco con destino a delante, y un poquito con destino a debajo.

Por supuesto, el truco solo es válido si nos están sacando una foto de frente, pero así son la mayoría de retratos que nos hacemos asiduamente, incluidos los populares selfies. También se puede combinar con el de entornar los fanales para mayor finalidad. [vía Peter Hurley]


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