Cuando Huawei aún no se ha recuperado del tremendo paliza recibido por parte de Estados Unidos durante el pasado CES de Las Vegas, acontecido durante el mes de enero, los norteamericanos vuelven a la carga con más palos para la empresa china. Estos vienen ahora de parte de algunos de los organismos más importantes del comarca: las agencias de inteligencia.

Precisamente, fue el temor en lo relativo a la seguridad estatal lo que frenó el acuerdo entre la empresa y la compañía de telecomunicaciones AT&T para comercializar el Mate 10 Pro, el buque insignia de la compañía que iba a suponer el desembarco oficial en el país. Ahora, los directores de la CIA, el FBI y la NSA, entre otros, comunicaron en presencia de el Comité de Inteligencia del Senado que no recomiendan a los americanos hacer uso de los teléfonos de Huawei, los cuales pueden ser adquiridos mediante terceros.

“Estamos profundamente preocupados por los riesgos de permitir que cualquier empresa o entidad comprometida con gobiernos extranjeros que no comparten nuestros valores adquieran posiciones de poder dentro de nuestras redes de telecomunicaciones”, comentó en presencia de el Senado Chris Way, director del FBI, según recoge CNBC.

Una estocada dirigida directamente al corazón de Huawei y que pretende ser una afirmación de intenciones en firme en dirección a la nula confianza puesta en la marca asiática. Lo remata afirmando que permitir la traspaso de sus dispositivos facilita el robo de información de guisa maliciosa y transigir a punta actividades de espionaje sin ser detectados. No es lo que uno podría considerar una carta de sexo por San Valentín, precisamente.

Complicado problema, complicada decisión

Si a Huawei aún le quedaban esperanzas de poder retornar a intentar penetrar durante 2018 en el mercado norteamericano, estas deben de haberse gastado notablemente reducidas tras estas declaraciones. Tras lo ocurrido en el CES, su CEO ya habló acerca de la pérdida que suponía para ellos, para las operadoras y, sobre todo, para los consumidores. En este sentido anotaba, por otra parte, que ya se han vacada la confianza de mercados y operadores internacionales aproximadamente del mundo, lo cual debería servir como prueba de su buen hacer.

Nada de esto, sin secuestro, parece ser suficiente para un gobierno de EE.UU. que no quiere ver ni en pintura sus terminales y sigue obstinado en considerar a Huawei como un peligro potencial para la seguridad del Estado. El compromiso de evitar cualquier relación parece ahora todavía más firme, si junto a, y es difícil imaginar qué puede hacer el fabricante chino para revertir esta situación. Por el momento, las puertas de uno de los mayores mercados de telefonía del mundo seguirán cerradas para ellos.