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Huawei Mate 9, prospección a fondo

En su interior, por ejemplo, se encuentra el procesador más potente de HiSilicon —fabricante asociado al orden Huawei—. Se manejo de un SoC Kirin 960 acompañado de 4 GB de memoria RAM —o 6 GB en su modalidad Porsche Design—. En Geekbench (modo multi-core), este conjunto alcanza 6.260 de puntuación, superando al iPhone 7 y al Samsung Galaxy Note 7.

El resultado en Geekbench no es concluyente, pero sí orientativo. El rendimiento actual del dispositivo está influido por otros aspectos como el single-core, la optimización del chip o la dirección de los procesos del sistema. No obstante, la puntuación en multi-core sirve como narración sobre lo que este chip es capaz de ofrecer en términos absolutos.

El rendimiento del Huawei Mate 9 es extraordinario en todos los sentidos. Huawei ha hecho un gran trabajo.

En el aspecto croquis, HiSilicon continúa sin exceder las propuestas de Samsung (con Exynos) o Qualcomm. En tests sintéticos como Basemark OS II 2.0, las puntuaciones obtenidas por el Huawei Mate 9 son poco inferiores a las obtenidas por teléfonos como el Samsung Galaxy S7 o el iPhone 7.

A pesar de ello, el dispositivo ofrece unas tasas de FPS muy elevadas en cualquier situación. Incluso los videojuegos y aplicaciones más exigentes de la Play Store funcionan con soltura en el Mate 9. La ligera inferioridad en procesamiento croquis, por lo tanto, pasará desapercibida para el adjudicatario.

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No pasará desapercibido, en cambio, el nuevo sistema de carga rápida desarrollado por Huawei e implementado por primera vez en el Mate 9. Lo denominaron SuperCharge, y, haciendo uso del adaptador de corriente oficial, es capaz de suministrar 22.5 W de potencia —según Huawei, 25W, pero el cargador indica un output de 22.5W—.

Este nuevo sistema permite recargar la gran formación de 4.000 mAh del Huawei Mate 9 en un tiempo último que otros dispositivos móviles. Para ofrecer un poco de contexto: la mayoría de teléfonos móviles admiten una entrada de 10W (5 voltios y 2 amperios), indemne excepciones puntuales como el OnePlus 3 que admiten 20 W (5 voltios y 4 amperios).

La combinación de carga rápida con 4.000 mAh de formación hacen del Mate 9 un dispositivo valentísimo para viajes y largas jornadas de trabajo

Este nuevo sistema de carga rápida, acompañado de los 4.000 mAh de capacidad de su formación y la buena dirección energética que realiza el teléfono, se traduce en una autonomía sobresaliente. Muy superior a los dispositivos más populares del mercado (como iPhone 7 Plus o Galaxy S7 Edge).

El profesor de huellas dactilares, situado en la zona posterior del dispositivo, ofrece el mismo rendimiento que modelos anteriores de Huawei. Es eficaz, es veloz y se integra a la perfección con el sistema. De hecho, baste con reposar el dedo sobre el profesor —incluso con la pantalla apagada— para desbloquear el dispositivo, eliminando así la pulsación necesaria en otros teléfonos como el iPhone 7 Plus o el Samsung Galaxy S7 Edge.

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Una vez desbloqueado el teléfono, se ilumina la gran pantalla de 5,9 pulgadas que Huawei ha incorporado en este teléfono. La inclusión de un panel de dichas dimensiones no es cuestión de azar: la tono Mate está enfocada en la productividad, un entorno en el que los dispositivos de gran tamaño siempre son bienvenidos.

Más allá del tamaño, el panel del Huawei Mate 9 satisface todas las deyección del adjudicatario al que va destinado. Ofrece un buen ratio de contraste, unos niveles de brillo apropiados y una resolución lo suficientemente elevada como para hacer indistinguibles los diferentes píxeles del panel. Cumple con su cometido sin ascender a destacar por su excelencia.

Huawei ha hecho un trabajo excelente con la usabilidad y la ergonomía del Mate 9. A simple audiencia es difícil deducir que su pantalla roza las seis pulgadas.

Las mismas sensaciones emite su diseño y su construcción. El chasis de aluminio y las líneas trazadas por los diseñadores de Huawei elevan a este Mate 9 a la categoría premium, acordado donde indagación posicionarse.

No obstante, algunos detalles como la rigidez de los ordenanza, el somero ámbito irritado que rodea la pantalla —apreciable especialmente en el maniquí blanco— o el fracasado de los laterales, devalúan sensiblemente el resultado final. Son esa clase de detalles los que acaban catapultando a la excelencia.

El software, el punto crítico que sigue sin resolverse

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Durante su presentación en Múnich, Huawei hizo un gran energía en el software del Mate 9. El software del nuevo dispositivo, teóricamente, es más efectivo y cuenta con una interfaz de adjudicatario más sencilla y atractiva. Pero la existencia no es tan brillante como Huawei quiso hacer ver.

La interfaz de adjudicatario es más sencilla y atractiva, sí. El problema es la heterogeneidad de la misma. Intercambiar entre una aplicación diseñada por Huawei y una diseñada bajo las líneas de diseño fijadas por Google es casi como cambiar de teléfono. La consistencia es inexistente. Y es una crítica permanente en todos los teléfonos de Huawei —e incluso los de Honor—.

La inconsistencia de interfaces y la creciente complejidad juegan en su contra.

Por otra parte, el software de Huawei comienza a pecar de difícil. Al igual que Samsung hasta 2014, la compañía ha saturado el teléfono de opciones y aplicaciones. En algunos casos, estas son muy bártulos y utilizadas; en otros casos, en cambio, son totalmente prescindibles.

Huawei además ha incorporado funciones que hacen uso de la inteligencia fabricado para achicar la degradación del dispositivo con el paso del tiempo. Teóricamente, son un buen añadido, pero solo el tiempo podrá determinar si estas han aportado un valencia actual al adjudicatario.

Una cámara que advierte, pero no asusta

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Otro de los puntos en los que Huawei hizo mucho energía es en la cámara. Huawei ha dotado al Mate 9 de un nuevo sistema basado en dos cámaras diferentes. Mediante la combinación de uno y otro sensores, el teléfono es capaz de ofrecer mejor contraste, un decano meta bokeh y teleobjetivo “sin pérdidas”.

El meta bokeh se activa pulsando un timbre llamado “Apertura amplia”. Una vez ahí, el teléfono detecta el sujeto principal y desenfoca el resto de la secuencia. Desde el menú podemos regular el nivel de desenfoque del resto de la secuencia de forma manual. Huawei fuego a este ajuste “apertura”, a pesar de que la tolerancia de la monóculo, en existencia, se mantiene constante en todo momento —el meta se consigue en todo momento vía software—.

Los resultados de este meta son proporcionado aceptables, aunque poco inferiores a los ofrecidos por el iPhone 7 Plus. Por lo universal, el iPhone 7 Plus aplica un desenfoque más actual, detecta diferentes distancias y trabaja mejor con los bordes de los sujetos.

El teleobjetivo sin pérdidas, al igual que el bokeh, se logra mediante software —a diferencia del iPhone 7 Plus, que cuenta con dos antiparras con distancias focales diferentes—. Para ello, hace uso de la información captada por el sensor monocromático de 20 megapixeles y la combina con la información del otro sensor “normal” de 12 megapixeles.

Los resultados de este nuevo sistema de teleobjetivo se sitúan en un emplazamiento intermedio entre un sistema óptico y un sistema digital (más habitual en teléfonos móviles). Los resultados del sistema de teleobjetivo del Mate 9 son, por lo tanto, mejores a la mayoría de teléfonos pero levemente inferiores a los resultados obtenidos por teléfonos como el iPhone 7 Plus, que cuenta con dos antiparras de distancia focal diferente —logrando así el teleobjetivo óptico—.

Más allá de estas dos nuevas características, los resultados de la cámara del Huawei Mate 9 son proporcionado satisfactorios. Muestra una tendencia a sobreexponer levemente en situaciones de buena esplendor, pero, más allá de eso, no suele cometer fallos de forma reiterada.

En situaciones de desestimación esplendor, las imágenes tienden a centellear poco “suaves” y con menos detalle de lo habitual. La razón no es otra que el procesado de Huawei, que elimina detalle con el objetivo de camuflar el ruido capturado por el sensor. La mayoría de usuarios no apreciarán este detalle, pero los profesionales de la fotografía sí apreciarán esta ligera tendencia.

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En términos generales, la cámara del Huawei Mate 9 es un buen paso alrededor de delante respecto a modelos anteriores. No alcanza la excelencia de teléfonos como el S7 Edge, el Google Pixel o el iPhone 7 Plus —los líderes en el ámbito fotográfico—, pero sí se adentra en el top 10 con facilidad.

Viendo el excelente progreso de Huawei, no sería de desterrar que su próximo teléfono equipare a las propuestas de Apple, Samsung o Google.

cof


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