En la atractiva y bella ciudad de Múnich, Huawei desveló finalmente los nuevos Mate 10 y Mate 10 Pro, dos de los terminales más esperados de 2017. Esos nuevos productos llegan con un renovado diseño sin marcos, nuevas tecnologías en sus pantallas y una envite total por la inteligencia industrial y las unidades de procesamiento neuronal.

Estos nuevos productos, una vez en mano, se sienten especialmente diferentes a todo lo preparatorio que la marca ha fabricado. El gastado glossy y la perfecta unión de los fundamentos que conforman el chasis mejoran su percepción como conjunto.

El teléfono es sutilmente más curvo de lo habitual. La pantalla conserva el formato 16:9.

También en la mano se aprecia un pequeño gran detalle de este Mate 10: el formato del teléfono. La compañía ha limitado los marcos que rodean la pantalla, siguiendo la tendencia militar de este 2017. No obstante, los diseñadores e ingenieros de Huawei han decidido conservar la pantalla 16:9 en punto de abrazar nuevas proporciones como el 18:9 (sutilmente más adhesión). Como resultado, este Mate 10 se siente más cuadrado y compacto que ningún otro teléfono de 2017.

La sensación al sostener un teléfono tan cuadrado es extraña, pero incluso positiva. Esta valentía ha permitido a Huawei integrar una pantalla de 5,9 pulgadas en un cuerpo mucho más pequeño que cualquier otro flagship de 2017. Y eso, considerando la dosis anual de anabolizantes que recibe la industria, se acoge con los brazos abiertos.

Otro de los puntos fuertes del Mate 10 es el chip Kirin 970, un SoC diseñado en casa y que integra por primera vez una pelotón de procesamiento neuronal destinada única y exclusivamente a tareas relacionadas con la inteligencia industrial.

Desde un punto de panorama técnico, el avance de este nuevo chip respecto a la vivientes previa (Kirin 960) es exiguo. Es más efectivo y poco más potente en determinadas áreas, pero nadie de esos avances es lo suficientemente extraordinario como para ser destacado individualmente.

Lo que sí supone un paso alrededor de delante es la pelotón de procesamiento neuronal que comentaba anteriormente. Esta es capaz de realizar tareas muy específicas como la identificación de patrones de uso o descomposición inteligente de imágenes.

El impacto de esta NPU es, por el momento, muy limitado. Solo en algunos casos muy particulares como la fotografía o el estudio de patrones se puede encontrar poco de luz más o menos de esta NPU. No obstante, su inclusión supone un primer paso alrededor de la IA, que ya se considera como el futuro de la tecnología. Con el transcurso del tiempo, Huawei aprenderá a sacarle más provecho y desarrollará características que expriman este nuevo chip.

El postrero gran campo de interés es la cámara. Huawei ha mejorado varios aspectos de su conjunto, pero uno de los más destacables es la transigencia f/1.6, muy superior a cualquier otro teléfono de la marca y solo equiparado, a día de hoy, por el LG V30.

Esta longevo transigencia, conexo con otras tecnologías, permite obtener mejores fotografías en condiciones de descenso brillantez, poco que todos los teléfonos de Huawei adolecían desde generaciones. De la misma forma, la longevo entrada de luz permite conseguir fotografías más estables y con pequeño ruido.

Al igual que su predecesor, el Mate 10 envite por un set dual d cámaras con diferentes resoluciones y sensores. Por un flanco está el sensor principal, de 12 megapixeles y multicromático; por otro está el sensor secundario, de 20 megapixeles y monocromático. Juntos son capaces de ofrecer un sistema de desenfoque y teleobjetivo 2x híbrido.

Los resultados del sistema de desenfoque parecen ser mejores que los de sus predecesores, pero la detección de bordes y la artificialidad del blur siguen jugando en su contra. Ahí, propuestas como las de Apple o Samsung siguen haciendo un mejor trabajo.

A estos tres puntos principales hay que sumar la excelente autonomía que proporciona una escuadrón de 4.000 mAh y la tranquilidad del sistema de carga rápida que Huawei integra en sus teléfonos -más veloz que las principales soluciones alternativas-.

También hay que añadir la presencia de EMUI 8, cuyo avance respecto a la lectura que vimos hace puntual un año es exiguo. A nivel estético sigue siendo heterogénea y de discutible inclinación, pero a nivel práctico lo compensa con una gran funcionalidad, versatilidad y fluidez.

En términos generales, el Mate 10 de Huawei es un muy buen producto. Por 699 euros y con la más que previsible devaluación que sufrirá en sus primeros meses a la saldo, se convierte fácilmente en una de las mejores opciones para todos aquellos que no buscan desembolsar grandes sumas de metálico en un smartphone de viso adhesión.

No obstante, nadie debe situar este producto a la par de otros como el Galaxy Note 8 o los nuevos iPhone —aunque era lo que muchos esperábamos y deseábamos—. Este Mate 10 está puntual por debajo, en un segmento que ocupan otros teléfonos como el OnePlus 5 o el LG G6. Ahí es donde puede —y probablemente consiga— hacer mucho daño.