Hollywood sólo puede estrenar 34 películas al año en China, aunque tienen “trucos” para saltarse el límite

Ver una película de Hollywood desde China es posible, pero no cualquier película. Así lo dictan las leyes del país oriental, que desde hace más de dos décadas mantiene un periferia en el número de películas extranjeras que importa al año. El acuerdo más fresco con la Organización Mundial del Comercio, firmado en 2012, estableció un periferia de 34 películas al año, o al menos así es sobre el papel.

En la destreza, es posible que una película extranjera se cuele en los cines chinos sin contar en esa cuota si ésta es considerada como un “proyecto de intercambio cultural”, que fue lo que sucedió en 2016. Ahora que han pasado cinco primaveras desde la firma del acuerdo, la cuota está irresoluto de ser revisada y se retraso que la emblema aumente, por lo que se ampliaría el ataque al que es un mercado esencia para la industria del cine. Así funciona actualmente la importación de películas extranjeras en China y así es como Hollywood se adapta a este arduo mercado.

Primero diez, luego 20 y ahora 34 películas: se retraso que en 2017 siga aumentando

El Gobierno lleva mucho tiempo limitando el número de películas extranjeras que importan anualmente, la mayoría de las cuales están distribuidas por los seis grandes estudios de Hollywood: Disney, Warner Bros, Universal, Sony, Paramount y Fox. Sin incautación, ese periferia se ha ido relajando con el paso de los primaveras.

En los noventa, la cuota máxima de importaciones era de diez películas al año, emblema que se duplicó cuando China entró en la Organización Mundial del Comercio. Diez primaveras luego, en 2012, el acuerdo se renovó y de 20 la emblema ascendió a 34 títulos por año, que es la cuota coetáneo.

La cuota se aplica a películas que se importan con el maniquí basado en un reparto de ingresos, permitiendo que los creadores se queden con un 25% de los beneficios netos obtenidos en taquilla (antiguamente era solamente el 13%). Pero los títulos elegidos para este sistema deben cumplir unos requisitos. Para ser seleccionadas para este maniquí de importación, las películas deberán “reflejar los mejores logros culturales mundiales y representar los últimos logros artísticos y tecnológicos en el cine mundial contemporáneo”. Además, del total de 34 películas, al menos 14 deberán estar preparadas para ser proyectadas en formato 3D o IMAX.

El periferia de películas extranjeras que China importa cada año es de 34, catorce de las cuales deben estar preparadas para ser proyectadas en formato 3D o IMAX.

Sin incautación, esta emblema no sería tan estricta como pueda parecer. En 2016 se excedió la cuota de 34 películas, alcanzando un total de 39 títulos. Según el Gobierno de China, no hubo ningún cambio en la cuota, sino que hubo algunos lanzamientos extra como “proyectos de intercambio cultural” y no se excedió el periferia. No obstante, se habría relajado la cuota conveniente a que los ingresos en taquilla no llegaron a las cifras esperadas.

Como decíamos al principio, el acuerdo más fresco, firmado en 2012, se extendía por cinco primaveras, por lo que este año habrá una revisión de la cuota. Según informa The Guardian, el periferia se ampliará para que lleguen más películas estadounidenses a distrito chino, aunque de momento no ha trascendido cuantos títulos serán.

El otro sistema: la tarifa plana

The Revenant

Existe otro método de importar películas con un sistema llamado ‘maiduan pian’, o lo que es lo mismo, tarifa plana; los distribuidores chinos pagan una cuota fija y se quedan todos los beneficios de taquilla. Este es el sistema por el que muchas películas no seleccionadas como importaciones llegan al país. En este caso, el precio se negocia cada vez y obviamente no suele ser tan parada como el maniquí de reparto de beneficios. Se cree que el récord lo tiene Resident Evil: The Final Chapter, película por la que Leomus Pictures recibió 7 millones de dólares.

Con el sistema de tarifa plana, los distribuidores chinos pagan un precio por la película pero luego se quedan todos los beneficios.

El sistema de tarifa plana incluso tiene un periferia, aunque en este caso la cuota es variable. En 2014 se visionaron 33 películas con este sistema, en 2015 se bajó a 28 títulos y finalmente en 2016 se alcanzó una emblema récord: 51 películas.

Es habitual que el sistema de tarifa plana recoja películas de bajo presupuesto y incluso de otros mercados como Francia con ‘The Little Prince’, Rusia con ‘I Am Dragon’ o ‘Assassination’, de Corea del Sur. Algunas superproducciones de Hollywod incluso han llegado a China con este sistema, como sucedió con ‘The Revenant‘, pero lo habitual es que los taquillazos lleguen con el sistema de importación basado en reparto de beneficios.

Los trucos de Hollywood para saltarse el periferia (y la censura)

En 2017, China se ha convertido en el mercado más importante para la industria del cine. En marzo, el país oriental había recaudado el 48,6% del total de taquilla en todo el mundo, mientras que Estados Unidos había recaudado un 10,6%. En Hollywood cada vez tienen más en cuenta el arduo mercado chino, y eso se nota en muchas películas.

Con China como la taquilla más importante del mundo, en Hollywood quieren contentar a la audiencia y eso se nota en muchas películas.

El sistema de importaciones es esencia ya que, para que una película sea elegida como importación, necesita cumplir unos requisitos. Antes hemos especificado algunos de ellos, pero hay un requisito no escrito, y es que debe contentar a la Administración Estatal de Prensa, Publicación, Radio, Películas y Televisión de la República Popular de China. En otras palabras, adicionalmente de contentar a la audiencia, incluso debe ser adecuada para los censores.

Basta con echar un vistazo a algunos blockbusters de los últimos primaveras para darnos cuenta de que la presencia de China ha aumentado de forma considerable, en muchos casos con escenas o actores casi metidos con calzador. Por ejemplo, gran parte de ‘Transformers: Age of Extinction’ tiene motivo en China. De hecho, la película es una co-producción con China Movie Channel, una forma de saltarse el sistema de importaciones. Eso sí, la película en cuestión no estuvo exenta de críticas, como la de Screen Junkies en su magnífico Honest Trailer.

Otro caso conocido es el de ‘Looper’. En la traducción china, la película contaba con quince minutos de metraje adicionales que suceden en Shangai. El director Rian Johnson admitió en una entrevista que su distribuidor en China les propuso financiar las escenas en Shangai y así convertir la película en una co-producción, de nuevo para conseguir saltarse ese periferia de 34 películas extranjeras al año.

Hablando de escenas metidas con calzador, quizás uno de los casos más curiosos es el de ‘Iron Man 3’. Por un flanco, la película pareció olvidarse de que en los cómics, el tosco ‘El Mandarín’ tiene descendencia china y el papel fue interpretado el actor britano Ben Kingsley. Mientras, por otro flanco, la traducción china de la película incluye cuatro minutos adicionales de metraje que giran en torno al personaje del Dr. Wu (Wang Xueqi), el cual sólo aparece de forma breve en una ambiente al principio de la traducción internacional. También hay una ambiente en una especie de quirófano con más personajes chinos como la actriz Fan Bingbing.

Adicionalmente, Disney se asoció con una productora china para así poder saltarse el afamado periferia de las 34 películas al año. Además, con el truco de convertir la película en una co-producción incluso se aumentan los beneficios, que pasan del 25% a un 40%.

Otro ejemplo de cómo las co-producciones entre Estados Unidos y China están aumentando es la esperada secuela de Pacific Rim. Dado que la primera película funcionó muy correctamente en China (recaudó más de 114 millones de dólares en China, el 25% de todos los beneficios), en la segunda parte, ‘Pacific Rim: Uprising’, China tendría un importante papel. No sólo será un importante marco en el crecimiento de la historia, sino que adicionalmente se han sumado actores chinos al reparto como Zhang Jin y Tian Jing.

A veces, este tipo de colaboraciones van en la dirección opuesta, con películas chinas protagonizadas por actores de Hollywood como zancadilla para triunfar en más mercados, aunque no es tan habitual. El ejemplo más claro es ‘The Great Wall’, la película del director chino Zhang Yimou que fue protagonizada por Matt Damon. Según el propio director, sobrevenir escogido a Damon fue su forma de “simbolizar como dos países colaboran juntos”. El resto del reparto incluye algunos actores internacionales como Willem Dafoe o Pedro Pascal, pero es mayoritariamente chino.

Los censores deciden qué se puede proyectar y, si encuentran alguna ambiente ataque, se exige su exterminio.

Con respecto a la censura, el Partido Comunista de China controla lo que se puede proyectar y, en caso de encontrar poco que consideran ofensivo, pueden impedir su visionado o exigir que se eliminen ciertas escenas, y son conveniente exigentes con cómo se retrata a China y sus gentes.

Por ejemplo, en ‘Mission: Impossible III’, fueron eliminadas varias escenas que no gustaron, como una en la que Ethan Hunt distrae a dos guardas y los mata, supuestamente por ser “insultante”. También se eliminó una escena en la que el protagonista pasa bajo un hilo de tender con ropa secándose. Al parecer, los censores creyeron que ofrecía una visión de que Shangai era una ciudad en crecimiento. En ‘007 Skyfall’ incluso se eliminó una ambiente en la que el protagonista dispara a un cumplimiento.

Pasar los filtros de la censura no es tratable y pequeños detalles como estos suelen ser eliminados. Hace primaveras, cuando la taquilla china no tenía tanta relevancia, en Hollywood no tenían que preocuparse por este problema, pero ahora que es el mercado más importante, toca acontecer por el aro.

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