Después de semanas de mucha especulación y tras cesar la cotización, Google acaba de anunciar que adquirirá una parte de la división de hardware móvil de HTC por 1.100 millones de dólares. La marca taiwanesa podrá y seguirá operando como hasta ahora, desarrollando y produciendo smartphones propios. En ese contexto, Google podrá obtener a los desarrollos que la compañía lleve por su cuenta, para por ejemplo integrar novedades en los los Google Pixel, sucesores de los Nexus y actuales terminales hegemónicos de la compañía.

Según Peter Shen, CFO de HTC, 2000 de los 4000 empleados que la compañía tiene en retribución en la división de investigación y exposición (R&D) pasarán a trabajar bajo la supervisión de los de de Mountain View, en una operación que ambas partes esperan cerrar a comienzos del año que viene, cuando las autoridades competentes den su aprobación.

Según Rick Osterloh, presente vicepresidente de hardware móvil en Google, cargo con el que encabeza la división de Pixel, la adquisición implica continuar con la gran postura que Google está haciendo en hardware. Esto ha sido así desde abriles a espaldas con smartphones y tablets bajo la marca Nexus, pero tanto el ritmo como la calidad de los productos se han acelerado bajo la marbete Pixel, mediante la que Google ya es totalmente independiente de otras compañías en cuanto a diseño, aunque hasta ahora dependía mucho de las compañías que le fabricaban, que en 2016 fue HTC.

Lo metódico es que Google aproveche las fábricas de la compañía taiwanesa para la producción de futuros smartphones, pero de momento no se ha especificado cómo queda el acuerdo en ese sentido. De hecho, pese a que el acuerdo es para el año próximo, sorprende que todos los rumores, muchos de ellos procedentes de fuentes muy fiables, hablan de que los Pixel 2017, que se presentarán el día 4 de octubre, no estarían fabricados por HTC sino por LG, compañía con la que en 2012, 2013 y 2015 colaboró para soportar al mercado los Nexus 4, 5 y 5X.

Como ya repasamos cuando aparecieron los rumores más fuertes de compras, con el trato Google pasará de tener una estructura horizontal en su división móvil a poder integrarse verticalmente, lo que le permitirá ser la única compañía del mercado al nivel de Apple, pues Microsoft ha aparecido del mercado del hardware y el resto de fabricantes Android no tienen control sobre el software que Google les entrega, más allá de modificaciones “ligeras” que llegan con las capas de personalización.

Aun así, Google tendrá que batallar mucho para dar valía añadido a sus propuestas, y es que dada la forma en que funciona Android y la propia compañía, las exclusividades no tienen demasiado sentido, tal y como se vio el año pasado con Google Assistant. Una opción que seguro ganará peso a medio plazo es el exposición de un sistema propio alejado de Android, que por otra parte hasta ahora ha sido tremendamente rentable pese a no controlarlo en todos los sentidos.