Galaxy S8: tócala otra vez, Sam

Eh, todo el mundo se equivoca y qué importante es no perder nunca la capacidad de perdonar. Sí, los funestos incidentes del Galaxy Note 7 arrastraron por los suelos la imagen de un fabricante, Samsung, que había mostrado el arrojo suficiente de embarcarse en la senda de la innovación, y no una cualquiera, sino una completamente transgresora. Pero posiblemente las prisas y su obsesión por exceder a su infinito enemigo (adivina la marca y maniquí), echaron por tierra los ambiciosos planes de los coreanos. Y la caída fue muy dura: Samsung logró subir a lo más stop en los primeros disección del Note 7, un maniquí con el que el fabricante mordió en horas el polvo de una forma humillante.

Y ahora llega el Galaxy S8.

No han pasado más que unos pocos meses desde los dramáticos sucesos para la compañía y sin requisa nos ha parecido ya una inmortalidad. Samsung prometió que, manido el desastre, se tomaría las cosas con calma para cerciorarse que haría admisiblemente los deberes en el próximo maniquí y en casi nada un par de días nos desvelará el fruto de sus esfuerzos. Menudo provocación lleva encima: no solo tendremos que olvidar lo sucedido y retornar a dejarlo en Dios en la marca, sino que el nuevo maniquí debería satisfacer las exigencias de su clientela y por otro costado, plantar cara, ahora sí, al inminente iPhone del aniversario.

¿Cómo logrará Samsung este doble objetivo? Curiosamente, con un llamativo criterio conservador, o eso es al menos lo que se deduce de las filtraciones que hemos podido conocer. No hay grandes cambios en lo que respecta al hardware, posiblemente porque las grandes transformaciones llegaron con los modelos precedentes y ahora toca refinarlas. Eso sí, el S8 plantea mejoras que tendrán más impacto en el afortunado del que inicialmente podríamos esperar: la aniquilación de los marcos, la carga inalámbrica y la identificación facial, pueden mejorar enormemente la experiencia de uso.

Samsung nos deje en secreto sobre las novedades del inminente Unpacked y esta secreto nos indica que el móvil dejará de serlo, como tal, a partir del 29 de marzo. ¿Por qué? Tal vez por otra de las bazas que se atribuyen al dispositivo: su asistente basado en inteligencia artificial Bixby, un sistema que promete dejar a espaldas a los asistentes que ya conocemos en el mercado. De Bixby se calma mucho y esta puede ser verdaderamente la gran batalla que libren los fabricantes de móviles por destacarse del resto.

No sabemos si finalmente Samsung se guardará algún as adicional en la manga, pero el S8 parece que pisa sobre seguro al desarrollar -por lo que se ha filtrado hasta la fecha- una transformación pausada de la serie. ¿Será suficiente? El próximo 29 de marzo saldremos de dudas.

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