Freemium: Una semana disfrutando del fin del roaming por Europa

Bienvenido a Freemium, una sección en la que Jose Mendiola expresa su opinión personal sobre el mundo de la tecnología. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de presencia vertidos en estos artículos.

Maleta letanía, cargadores preparados, Kindle, móvil… Una última duda al tratarse de mi primer alucinación por Europa tras el esperado y anunciadísimo fin del roaming: ¿es existente o hay astuto encerrado? Uno, que es, por experiencia, proporcionado desconfiado en estos asuntos, no las tiene todas consigo. Mando un WhatsApp al comercial de Vodafone con el que contraté mi sarta y es un tipo muy simpático: “¿Esto es así? ¿Puedo usar el móvil como si estuviera en España?”, y la respuesta no tardó en salir: “En la UE puedes utilizar tu tarifa como si estuvieras en España”.

En mi caso concreto -glotón por necesidad- 20GB de Vodafone con llamadas ilimitadas. La respuesta no me tranquilizó y repliqué: “Pero… ¿igual, igual?”. Mi interlocutor me llamó y me explicó que estuvo utilizando Google Maps con presencia secuaz y Spotify durante días en pleno centro de Londres y aquello disipó casi todos mis resquemores. Ya no había excusas.

Primera parada: Estocolmo. Desactivé las restricciones de itinerancia en el iPhone y al aterrizar y desactivar el “modo avión”, la sensación fue extraña y placentera: el dispositivo se conectó a un cámara nave y sucedió lo mismo que sucedería en España, recibiendo bastantes notificaciones de redes sociales, correos y WhatsApp. Todo natural. Sin retención, seguía la desconfianza: ¿no habrá cargos extras? Un SMS de Vodafone informando del mantenimiento de las tarifas me tranquilizó, y al angla de dos días comprobé mediante la aplicación móvil, que no se estaba produciendo ningún cargo extra.

Todo iba derrota en popa y pronto comencé a relajarme por completo: fotos en Instagram sin restricciones, y hasta disfrutar de vídeos en YouTube como si no hubiera negligente el país. La sensación era extraña y pronto noté un cambio de hábitos en el uso del móvil en el extranjero y descubrí lo restringido que había estado todo este tiempo: ¿perdidos? abría Google Maps ¿Recordatorios de los lugares que visitábamos? Swarm al rescate y sin restricciones.

European union

Parece poco último, pero contar con un plan de datos y entrada a internet en el móvil desde el extranjero logra que consigas utilizar más el alucinación y disfrutar de toda su esencia. Un breve brinco a Rusia nos hizo revivir momentáneamente la sequía del roaming: ayer del alucinación analizamos los destinos que íbamos a saludar y verificamos que todos pertenecían a la UE y por consiguiente sin costes extras por roaming. Todos menos uno: Rusia. Antes de salir a destino volvimos a los sinsabores de desactivar la itinerancia y estar desconectados por completo; a recrearse el alivio de encontrar cafés con WiFi y utilizar para atender mensajes, llamadas y demás.

Una moneda de doble cara: proceder desconectado tiene además incontables ventajas y hace que aprecie otros matices en los viajes, pero no cerca de duda de que la peso se inclina claramente con destino a un mundo sin fronteras en lo que al móvil se refiere. ¿Lo peor de esta experiencia? En mi caso particular en ningún momento pude conectarme mediante 4G pese a que, en teoría, los destinos soportaban esta velocidad en la web del cámara.


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