Freemium: ¿Se ha roto la barrera de los premium con el Nokia 8?

Bienvenido a Freemium, una sección en la que Jose Mendiola expresa su opinión personal sobre el mundo de la tecnología. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de panorama vertidos en estos artículos.

Hasta la plazo y a la hora de coger un nuevo móvil, el heredero sabía que en la ecuación precio-producto la correlación era más o menos clara: si se quería disfrutar de un auténtico ‘pata negra’ había que acreditar un buen pico por ello. Es cierto que existen dignas excepciones en el mercado y buenos intentos que combinan una excelente relación calidad-precio, pero para plantar cara a los Galaxy S8 y iPhone 7, había que ocurrir por caja.

Pero Nokia ha roto esta correlación y lo ha hecho de una guisa muy interesante con el Nokia 8, un smartphone con estructura y prestaciones de ‘extenso’ pero con un precio que, sin considerarse como cercano a la matiz desprecio, resulta francamente interesante para todo lo que ofrece.

El hueco necesario

Ya habíamos trillado sonados retornos de marcas míticas como la adorada Palm en su día con el Pre, e intentos accidentados como los que viene protagonizando BlackBerry con sus diferentes apuestas; sin confiscación, todos ellos fueron abocados al fracaso (o a un mercado de hornacina, como en el caso de los canadienses). Faltaba Nokia. Su nuevo dueño, HMD Global, sabía que se lo jugaba todo a una carta y no era obvio: hacerse un hueco en la matiz inscripción presentando poco rotativo en un mercado dominado por los iPhone y Android premium de turno… ¿Cómo lograrlo?

El fabricante ha renunciado a lo más ‘obvio’: guatar su terminal de innovaciones tecnológicas y cobrar un buen pico por ello. En su ocasión se ha planteado poco más complicado: ¿qué necesita efectivamente el heredero flagrante de smartphones que no se está ofreciendo en el mercado? Nokia lo vio claro: un smartphone muy completo a un precio que dista de los tres ceros; el fabricante había antitético el hueco necesario.

Sin complejos, sin compromisos

En el resto de los apartados, HMD ha rematado configurar un móvil que no pretende ser “el más” de nadie: aceptablemente configurado, de aspecto sólido y con potencia suficiente para no defraudar a nadie, el Nokia 8 ofrece un plantel de primer nivel en lo que toca a prestaciones pero sin querer destacar especialmente en nadie, y lo que es más importante, sin subirse a la parra en el aspecto más crítico, el precio.

HMD ha rematado -y esto es una desafío personal- que la gentío gire la capital al ver el terminal y se pregunte qué clase de móvil es ese. Y la parte estética es crítica: el Nokia 8 parece un móvil de inscripción matiz (y de hecho, lo es), pero lo hace sin estridencias y satisfaciendo a un segmento amplio que no sondeo tachar excesivamente la atención.

En Nokia 8 nos ha gustado y mucho, pero esta historia la hemos vivido ya más veces en el pasado: no hilván con que los críticos lo alaben; tiene que ocurrir la prueba del mercado, y peor aún, la persistencia en el mismo. ¿Vivirá muchos abriles esta nueva dinastía? Es difícil vaticinar en un mercado tan reñido y cambiante, pero HMD parece activo enfocado la situación con tiento.


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