Freemium: El iPhone X no fue la mayor revolución que presentó Apple…

Bienvenido a Freemium, una sección en la que Jose Mendiola expresa su opinión personal sobre el mundo de la tecnología. Engadget no se responsabiliza ni supervisa los puntos de apariencia vertidos en estos artículos.

Qué distintivo de Apple. Uno llega a la keynote con el libreto ya casi preparado. Filtraciones, fotos y prácticamente todo el software sobre la mesa. Ya no hay beneficio para las sorpresas, aunque con la firma que fundó Steve Jobs siempre hay que mirar acullá, mucho más acullá. El iPhone X fue sin duda transgresor y ‘revolucionario’ (término medido según los patrones de crecimiento del producto desde su emanación llamativo); no en vano se trataba del iPhone del aniversario y el que debía trazar las líneas maestras del mercado en la sucesivo plazo (Tim Cook dixit).

Pero pasaron los días y tras retornar a ver la keynote (no sé cuántas veces ya…) uno descubre que la gran novedad, la gran revolución, ha pasado por delante de todos y casi sin darnos cuenta. De los anuncios que más pueden cambiar la vida del adjudicatario, sin duda el que se lleva la palma es el Apple Watch Series 3 con LTE incorporado.

¿Adiós al iPhone… temporalmente?

De acuerdo, desahoguémonos con los manidos “eso ya lo hacía el…” y los “no hay nada nuevo” que no dejan de ser reales, pero tras este desahogo, viajemos en el tiempo un par de primaveras con destino a delante para ver el panorama que se puede presentar. Cuando Apple rejón una nueva tecnología o adopta como suya una existente, logra que se convierta en estereotipado. El fabricante tiene ese poder, don o como queramos llamarlo y la ingenuidad que nadie, a día de hoy tiene esa capacidad en el mercado.

Pero centrándonos en el Apple Watch Series 3, la verdadera novedad es tan evidente que se ha pasado por delante de nuestras agallas sin que casi nos diéramos cuenta: ya no será necesario tener un iPhone al costado, o lo que es lo mismo, el Watch (interpretación LTE, se entiende), se convierte en un dispositivo autónomo. A partir de este punto se abre el debate de ‘alegaciones’: sí, es cierto que un móvil siempre será necesario, es opinar, que no habrá usuarios del Watch 3 que no tengan un iPhone y el distinguido ‘eso ya lo hacía’ tal marca/maniquí. Pero si nos situamos a dos primaveras apariencia, seguro que los de Tim Cook han acabado hacer una importante muesca en la forma en la que nos relacionamos con la tecnología con este maniquí.

Una nueva forma de uso

Aunque es posible que lo primero que se nos pase por la cabecera es la estampa de algún saliendo a pasar y dejando el móvil en casa, lo cierto es que el adjudicatario de un Watch LTE podrá ampliar los momentos en los que no será necesario utilizar el móvil. Es más, el iPhone podría dejarse antes durante horas e incluso días enteros. Pensemos en los fines de semana, en los que los que estén saturados de móvil puedan apagarlo por completo durante dos días y estar plenamente localizables (e incluso hacer llamadas) a través del cronómetro.

El Apple Watch Series 3 conexo con unos Airpods puede ser el compañero de alucinación único en paseos y en el trabajo mientras nos movemos por la oficina o el circunscripción en el que pasemos toda la caminata. Y no olvidemos que estamos en presencia de una nueva era en lo que está todo aún por desarrollar: la propia plataforma está de estreno y los desarrolladores tendrán que expandir una vez más las posibilidades de esta nueva oportunidad que no cerca de duda que ha llegado para quedarse.

Estamos en presencia de poco nuevo y como tal, con un gran beneficio para la perfeccionamiento para pulir algunas malas experiencias vividas, aunque Apple ha agradecido algunos problemas de conexión y promete una alternativa que, como no podía ser de otra modo, llegará en forma de modernización del firmware. En cualquier caso, estamos en presencia de una nueva forma de relacionarse en la que el móvil podrá ser, aunque sea durante unas horas al día, un dispositivo que no nos veamos forzados a aceptar encima todo el rato sin estar desconectados. Y eso es poco muy egregio.


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