esto es todo lo que ha aportado a las series actuales

A nadie le sorprende encontrarse, en la hogaño, series con una protagonista central que se dedica a cumplir diferentes misiones, o que está convocatoria a rescatar el mundo mientras intenta solucionar sus propios problemas. Katniss Everdeen puede haberse convertido en el dechado presente de esas jóvenes heroínas, pero ‘Los juegos del hambre‘ no podría entenderse si antaño no hubiera existido ‘Buffy, cazavampiros‘.

La serie, creada por Joss Whedon, ha cumplido vigésimo abriles desde su estreno en The WB, afianzada como un clásico de la televisión y convertida en una de las más influyentes de las últimas décadas. Probablemente, sólo ‘Los Soprano‘ pueda superarla en cuanto a dramas emitidos en los últimos quince abriles. ¿No nos créeis? Vamos a repasar hasta dónde llega la influencia de ‘Buffy’ en las series actuales.

“Salvó el mundo. Muchas veces”

Una serie que, en 2003, mereció un artículo de opinión en The New York Times hablando sobre su final tiene que ser algo más que una historia de vampiros ambientada en un instituto de California, y emitida en una esclavitud jovial como The WB. Joss Whedon se propuso desde el principio poner al frente de ‘Buffy’ a un tipo de personaje muy escasamente representado en la televisión de 1997: una heroína inexperto, musculoso, y que no necesitaba que nadie la salvara. Ya se encargaba ella de rescatar a todo el mundo.

En una entrevista con The Hollywood Reporter por el 20º aniversario del estreno, el propio Whedon explicaba que “con ‘Buffy’, obviamente quería hacer una serie feminista, pero no estaba interesado en platicar de política. Quería ver poco que sentía que necesitaba ver. Sentía que esta chica no estaba siendo representada. Quería ver a una mujer tomar el mando y a hombres que estaban cómodos con ello”.

Buffy es una heroína musculoso y capaz, pero a la que le pesan todas las decisiones que ha ido tomando

Por supuesto, ya había una mujer en televisión haciendo eso, ‘Xena, la princesa guerrera‘, pero su retransmisión sindicada y su pastiche de referencias mitológicas, aventuras sin sentido del ridículo y anacronismos históricos todavía ponía más difícil que cualquiera la tomara inicialmente en serio. ‘Buffy, cazavampiros‘ no dejaba de ser una serie de instituto y, aunque tenía mucho sentido del humor, se tomaba en serio a sus adolescentes.

Y, sobre todo, se tomaba en serio a su protagonista. Buffy Summers sabía que tenía una encargo más holgado que ella misma que cumplir (rescatar el mundo de vampiros y demonios que querían destruirlo) y, al mismo tiempo, igualmente quería ser una chica natural y corriente. Con el paso de las temporadas, el peso de ser la Cazadora cada vez era más difícil de soportar para Buffy, y eso contribuyó a crear uno de los protagonistas femeninos más ricos en matices. ‘Veronica Mars‘, la nueva era de ‘Doctor Who‘ y, por supuesto, las superheroínas de ‘Los Vengadores‘ (y, sobre todo, Viuda Negra) le deben mucho.

Los vampiros como metáfora

A finales de los 90, lo más habitual es que una serie se adscribiera a un especie y escasamente se saliera de ese molde. Había títulos que estaban probando otras cosas internamente del policiaco, por ejemplo (como ‘Expediente X‘), pero ‘Buffy, cazavampiros’ puso de moda no tener que nominar un único especie. Era tanto una serie de instituto como una historia de terror, y sirvió para revitalizar los títulos juveniles.

Porque Whedon decidió servirse de los vampiros y los monstruos contra los que luchaba Buffy para presentar lo que significaba dejar detrás la adolescencia y convertirse en un adulto. El romance de Buffy con Angel, un negrero con alma, permitía darle un nuevo vuelta a las clásicas historias de pérdida de la virginidad de estas series, y para indicar que muchos jóvenes ven el instituto como la peor época de sus vidas (una en la que otros chicos se meten con ellos y no encuentran el puesto en el que encajen), ‘Buffy’ hizo que Sunnydale High fuera, directamente, la Boca del Infierno.

Willow

Esa guisa de utilizar el especie (de terror, en este caso) para platicar sobre lo complicado que puede ser hacerse anciano se nota hasta en cosas, teóricamente, tan alejadas de esta serie como la película ‘Crudo‘ o ‘Brick‘, cinta de Rian Johnson que mezcla lo jovial con el noir más clásico. Y si estáis siguiendo la serie ‘Riverdale‘, encontraréis una guisa similar de contar su historia.

Lo utópico permitió a Whedon hacer toda una trama sobre la drogadicción (la anexión de Willow a la hechicería) sin que pareciera que iba a caer en la trampa del sermoneo, y igualmente le dio un poco más de manga ancha a la hora de presentar una de las primeras relaciones lésbicas tratadas de la misma guisa en la que se mostraban las heterosexuales. No fue, sin incautación, la primera en mostrar a dos chicas besándose (ésa fue ‘La ley de Los Ángeles‘, en 1991).

Los frikis al poder

De ‘Buffy’ se pueden destacar igualmente sus diálogos, trufados de referencias pop y guiños internos, o su puesta por la serialización, contando siempre con un gran infame para cada temporada (esquema que siguen ahora todas las series de superhéroes), pero al final, uno de los aspectos que más ha perdurado en estos vigésimo abriles ha sido el hecho de que sus personajes fueran, en el fondo, una panda de inadaptados, de frikis, que encuentran una clan entre ellos y que acaban siendo los que toman el poder.

Los mayores dramas en la serie llegaban cuando Buffy se sentía desconectada de ellos, de su particular Scooby Gang. Whedon y compañía mostraban a los jóvenes que podías nominar a tu propia clan, a un montón de personas que te aceptara como eras, y que recurrían al apoyo entre ellos para pasar las peores crisis imaginables. Esa pertenencia a un montón era, igualmente, lo que les daba poder, lo que les garantizaba que, al final, todo iba a mejorar.

Las lecciones de ‘Buffy, cazavampiros’ son mucho más numerosas de lo que puede parecer a simple perspectiva. Hay centenares de trabajos académicos referidos a la serie y creadores tan exitosos como Shonda Rhimes reconocen que es su serie favorita de todos los tiempos. Whedon creó una heroína que se ha convertido en el tipificado para todas las que han venido posteriormente, y su mezcla de angustia adolescente, amenaza verdadero del fin del mundo, sentido del humor y progreso de personajes la ha hecho perdurar en el imaginario colectivo durante estos vigésimo abriles.


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