Esta grabación desde un dron resuelve el misterio del colmillo de los narvales, el “unicornio de los mares”

Las imágenes que acompañamos en el texto son únicas e históricas. Se tráfico del primer metraje que revela el propósito de ese ciclópeo colmillo que sobresale de la persona del narval. Desde ahora, la divisa que acompañaba al denominado como unicornio de mar es un poco menos misteriosa.

El narval (Monodon monoceros), es una especie de cetáceo odontoceto de la comunidad Monodontidae que habita en los mares del Ártico y en el ideal del Océano Atlántico. Los machos de esta especie se caracterizan por presentar un colmillo muy grande y retorcido de forma helicoidal que puede demorar a evaluar hasta dos metros. Las investigaciones anteriores especulaban que este diente podía ser un receptor sensorial o algún tipo de carácter sexual secundario.

El vídeo viene a poner fin al intriga. La aposento muestra la forma en la que los narvales salvajes usan sus extraños colmillos para cazar peces en el Ártico, una rara danza donde primero los golpean sorprendiéndolos a través de una serie de golpes rápidos e irregulares, para luego darles el “golpe de gracia” una vez que están inmovilizados.

Las imágenes han sido filmadas por drones que se encontraban en las regiones más lejanas de Canadá por un agrupación de investigadores del Fisheries and Oceans Canada. Según explica Brandon Laforest, uno de los hombres implicados en el trabajo:

narvales. Wikimedia Commons

Los narvalos han sido una especie muy misteriosa porque no saltan como las otras ballenas, por otra parte igualmente son notoriamente asustadizos.

Para Marianne Marcoux, otra investigadora del Fisheries and Oceans Canada, los drones han hecho posible resolver el intriga, y no sólo de los narvales machos, de cualquier “animal esquivo”, “hoy podemos ver cosas que ayer no podíamos, y eso es gracias a los drones”.

Lo cierto es que mientras que las imágenes confirman la teoría de cómo los narvalos usan sus colmillos, los investigadores explican que igualmente pueden estar de moda para otros propósitos que se habían planteado, desde “picadores” de hielo, como simple pertrechos de defensa, de carácter sexual o incluso como una útil para la ecolocalización.

De hecho, Laforest piensa que pueden ser especialmente importantes como receptores sensoriales. Sus colmillos están cubiertos por miles de terminaciones nerviosas y poros que ayudan a los narvalos a percibir el entorno que los rodea.

El nuevo material igualmente es significativo para los esfuerzos de conservación, ya que muestra que los narvalos se alimentan igualmente en las aguas de verano. Anteriormente se creía que se alimentaban exclusivamente en las aguas del invierno.

Este conocimiento puede ayudar a los conservacionistas a preservar mejor su medio concurrencia y las rutas migratorias. El sucesivo paso para los investigadores será intentar ayudar a identificar las zonas críticas de cría del narval. [Science Alert]


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