El primer teléfono de Essential es ahora 200 dólares más despreciado. La compañía de Andy Rubin ha rebajado el precio de su producto hasta los 499 dólares, un segmento en el que podría cosechar mejores resultados que hasta ahora.

Pese a su exquisito diseño y a las buenas críticas procedentes de los medios estadounidenses, el Essential Phone estaba encontrando serias dificultades para amputar en cuanto a ventas. Algunas de las principales razones:

  • Retrasos. El Essential Phone ha sido sujeto de varios retrasos y cierta incertidumbre respecto a su traspaso. Mientras tanto, el hype que generó durante las semanas de su tirada se fue diluyendo y nuevos teléfonos como el iPhone X o el Galaxy Note 8 atrayeron los focos.

  • Precio. A 699 dólares, el Essential Phone entra en competencia directa con el pequeño de los iPhone 8, el Galaxy S8 y teléfonos “de segunda línea” como el LG G6. Todos ellos, encima de ofrecer experiencias similares —o incluso mejores—, igualmente gozan con el músculo financiero y publicitario de grandes compañías como Apple o Samsung. Competir de frente contra ellos era casi un suicidio. Hacerlo con un precio notablemente inferior, en cambio, es una forma fantástica de contrarrestar esos obstáculos a los que se han enfrentado.

  • Disponibilidad. En Estados Unidos, el Essential Phone se comercializa única y exclusivamente con Sprint; ni AT&T ni Verizon lo ofrecen en su catálogo. En otras palabras: los dos mayores operadores del país norteamericano no ofrecen este producto a sus clientes. ¿El resultado? Menos ventas, visibilidad e ingresos.

En telefonía móvil, al igual que en muchos otros campos, no hilván con producir un buen producto. Las estrategias de distribución, marketing y el posicionamiento en el mercado es casi tan importante como el propio teléfono en sí.

Essential, sin duda, hizo un muy buen producto; todo lo demás, por desgracia, eran obstáculos que difícilmente iban a poder sortear. Con este cambio de organización, el cliente estereotipado tendrá más motivos para decantarse por el primer producto de Andy Rubin en ocupación de situar sus codiciadas manos sobre un iPhone o un Galaxy.