“Emitir eventos deportivos en vivo no está en nuestros planes a corto plazo”

Oficinas de Netflix en Los Gatos, California.

Hay pocas compañías haciendo contenido diferente tan abundantemente y con tanta calidad (hablo en militar, todos sabemos que Iron Fist fue una decepción) como Netflix. Gizmodo en Español ha hablado con Erik Barmak, responsable internacional de sus Originals, las respuestas han sido sobrado interesantes.

La conclusión militar no es ninguna sorpresa: Netflix va a producir mucho, mucho (mucho) contenido diferente en los próximos primaveras. Tanto que se ha endeudado con 1,1 mil millones de dólares para conseguirlo. Según Barmak, solo en Europa y antiguamente de que acabe el año “se van a presentar 6 producciones nuevas, al menos una de ellas será en España”. Mañana se estrena a nivel mundial Las Chicas del Cable, la primera serie de Netflix hecha para este país. La serie ha sido renovada para una segunda temporada y su acogida no determinará el futuro de otras producciones.

Hasta ahora el contenido diferente de Netflix pasa por series de éxito como Strangers Things o House of Cards adornadas con alguna película diferente aquí y allá y algún documental, como Chef’s Table. Para los próximos meses, en cambio, demora que esa ofrecimiento se amplíe a muchos más formatos: stand-up comedy (monólogos de comedia), más documentales, programación para niños… la inventario es larga y las posibilidades amplias.

El problema del deporte

¿Qué ocurre con los deportes en vivo? Para muchos, lo único que le descuido a Netflix para ser el sustituto de la televisión definitivo es poder ver un hipotético Madrid-Barcelona o una Superbowl desde la plataforma. Compañías como Twitter, YouTube o Amazon ya están dando sus primeros pasos al respecto.

Barmak ha precisado que, aunque interesante, no pasa por la táctica universal de la compañía como insignificante a corto/medio plazo. La razón oficial que ha hexaedro Netflix en otras ocasiones es que “no aportan el valor diferencial suficiente” pero la no oficial apunta más a que los derechos de emanación deportivos, un auténtico dolor de habitante para muchas distribuidoras, son tan enrevesados, exigentes y sobre todo caros que probablemente la compañía prefiera recorrer otros derroteros antiguamente.

Un ejemplo de lo que Netflix consideraría “contenido deportivo”.

Netflix sí puesta, en cambio, por producir contenido deportivo sin que necesariamente tenga que ver con una emanación en vivo, como documentales, películas o programas sin gallardete.

Cuando todos sean Netflix

Barmak ha hexaedro algún detalle adicional. Para él, el cálculo entre contenido diferente y no diferente depende de “la calidad del contenido en sí”, no de si es diferente de Netflix o no. La cuestión que elude es que, con compañías como Amazon y HBO distribuyendo sus productos con la misma táctica universal, no pasarán muchos primaveras antiguamente de que el entumido Hollywood, perdido en décadas de derechos de distribución gordianos, se de cuenta de que incluso puede beneficiarse del mismo maniquí de distribución universal.

Para los próximos meses demora, en recopilación, ver mucho más contenido diferente con la calidad y el mimo que acostumbra la compañía. Espéralo en formatos que vayan más allá de las películas y las series, desde los programas televisivos a los documentales, pero no esperes sentarte a ver un partido de ajonje. Todavía no.


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