Evan Blass, conocida fuente en cuanto a filtraciones tecnológicas se refiere, desvelaba hace unos días que los nuevos teléfonos de Google, el Pixel 2 y Pixel 2 XL, traerían consigo una delantera competitiva muy cachas frente a sus rivales en el mercado de smartphones: un nuevo y renovado SoC, el Snapdragon 836. Esta traducción, una revisión del presente 835 dotaría a los Pixel de un atractivo singular, el cual parece haberse esfumado hoy de codazo y porrazo.

Una fuente “muy confiable” ha reportado a XDA Developers que el Snapdragon 836 no está en proceso de fabricación ni se demora que lo esté, desmontando las teorías previas sobre los nuevos Pixel. En su sitio, Qualcomm parece estar trabajando en una traducción denominada 845 que llegaría a finales de año o principios de 2018 adyacente al Galaxy S9, el cual se demora que haga acto de presencia durante los primeros meses del año.

Realmente, que los nuevos teléfonos de Google que se presentarán en octubre cuenten con el Snapdragon 835 no es ningún drama y no supondrá un impacto gafe de cara al consumidor, pero sí es poco a implorar para la empresa norteamericana. Su puesta en el campo de la telefonía ha arrancado a duras penas con los Pixel, no cosechando estos el gran éxito que se esperaría de una hércules tecnológica y, lo que es peor, sin previsiones de prosperidad en el futuro.

Presentar los primeros teléfonos en incorporar el Snapdragon 836, más que una delantera gigantesca a nivel de desempeño, habría supuesto anotarse un punto frente a la competencia en un momento secreto para el futuro de los Pixel. No se demora que haya demasiadas novedades de cara a su presentación, lo cual puede penalizar en el prominencia de ventas este año más que nunca.