El secreto que convierte a la dialecto de los gatos en una utensilio de caza (y tan áspera al tacto)

Los gatos, como muchos otros felinos, presumen de una dialecto con un extraño tacto áspero, como de papel de pintarroja. Esta efectividad tan evidente para cualquier entusiasta de estos animales esconde una utensilio reaccionario especializada con un único objetivo: ayudarles a cazar mejor.

Los gatos utilizan esa dialecto de pintarroja para limpiarse el pelo continuamente. No es una expresión elegida al azar. Los gatos dedican hasta la porción del tiempo que pasan despiertos a limpiarse minuciosamente el pelo. En esa tarea, la dialecto es el cepillo consumado.

Las estructuras responsables de dar a la dialecto de los gatos su tacto rasposo son miles de pequeñas papilas rígidas como pequeñas dificultades. Estas estructuras están formadas por el mismo material que las uñas y, de hecho, se asemejan a diminutas garras.

La esencia para su funcionamiento es la orientación. Todas las papilas están curvadas en la misma dirección. Ello permite no solo peinar el espeso pelo del micifuz, sino por otra parte extraer los pelos muertos para evitar que se formen nudos o se acumule suciedad. Las púas curvadas permiten por otra parte desprender el pelo sobrante con facilidad, poco que ningún cepillo fabricado por el hombre puede igualar.

¿Para qué tanta preocupación por la higiene? En el caso de los gatos es crucial mantenerse limpios para que sus presas no les detecten por el olor. Un pelaje desinteresado y peinado facilita incluso deslizarse entre la flora sin hacer excesivo ruido. La dialecto, en definitiva, es una característica más de los gatos orientada a convertirlos en los letales cazadores que son. [vía Scientific American]


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