el retorcido origen del bulo sobre el satélite extraterrestre que vigila nuestro planeta

En 1960, el Ministro de Defensa inglés comentó que la eventual acoplamiento de los cohetes Black Knight para poner satélites en terreno era una prioridad en el presupuesto de investigación en materia aeroespacial. En el área del riquezas no debían pensar igual, porque el software Black Knight terminó en 1965 y nunca puso ningún secuaz en terreno. Sin retención, la expresión Black Knight Satellite Launcher se hizo pública en el momento valentísimo. 1960 fue el mismo año en que la prensa anunció el nuevo avistamiento de un secuaz de origen desconocido en terreno polar.

En febrero de 1960, la recién estrenada red de detección de satélites Space Fence anunció que había localizado un secuaz desconocido. Se pensaba que podía ser un secuaz infiltrado ruso, pero no se correspondía con ningún dispersión evidente desde Moscú. Hasta la revista Time se hizo eco de la historia.

Antena terreno del tesina Space Fence. Foto: Wikipedia.

Días más tarde, se descubrió que el objeto desconocido en existencia era el Satélite de registro estadounidense Discoverer VIII perteneciente al Proyecto Corona. En agosto de 1959, un error en el propulsor del secuaz lo impulsó a una terreno más incorporación, impidiendo su recuperación. La Fuerza Aérea lo dio por perdido hasta que la red Space Fence lo localizó. Los satélites del Proyecto Corona estaban destinados a espiar a la URSS y a China, así que sus lanzamientos no se publicitaban. De ahí que la red Space Fence al principio no supiera de qué se trataba. Time publicó una corrección al artículo.

Avistamiento desde la encargo Mercury

Llegamos a 1963. El cosmonauta estadounidense Gordon Cooper sube a costado de una cápsula del software Mercury sobre un cohete Atlas. Su encargo le iba a resistir a dar 22 vueltas a la Tierra. Cooper fue el primer cosmonauta estadounidense en tumbarse en terreno, y en su momento batió el récord de estancia. Durante la revés número 15, Cooper aseguró suceder conocido una luz delante de la cápsula y se dice que una época de radar en Muchea, Australia, captó un eco proveniente del objeto.

Los astronautas de las misiones MErvcury. Gordon Cooper en la vértice superior derecha. Foto: Wikipedia

Los ufólogos vinculan el avistamiento al Caballero Negro, pero lo cierto es que no existe constancia alguna del supuesto positivo en el radar, y Cooper ha negado una y otra vez suceder conocido ningún objeto. La NASA considera que la luz perspectiva por el cosmonauta fue una fascinación producto de la larga estancia en terreno y el exceso de CO2.

El secuaz extraterrestre de 13.000 abriles

Hasta ahora tenemos un montón de avistamientos sin conexión y que cuentan con explicaciones proporcionado razonables. ¿Cómo se transforma todo eso en la delirante historia de un secuaz que lleva en terreno terreno 13.000 abriles. La pecado de esto posterior la tiene el astrónomo apegado y ufólogo escocés Duncan Lunan (quién, por cierto, además asegura ser descendiente ilegítimo del rey Robert II de Escocia).

En 1973, Lunan se hizo renombrado por un artículo en la revista Spaceflight en el que aseguraba suceder descifrado una señal de radiodifusión captada por radioaficionados noruegos en los abriles 20 que investigaban el eco de largo retardo. Este engendro hace que algunas señales de radiodifusión generen un eco con un retardo de varios segundos y a día de hoy aún no se ha podido determinar su causa exacta.

No podía ofender Stonehenge en un tema como este. Foto: Claudio Accheri / Flickr bajo osadía Creative Commons

El caso es que Lunan aseguraba que había descifrado la señal y se trataba del saludo de una civilización extraterrestre que señalaba su posición en un planeta aproximadamente de la sino Arcturus, en el sistema binario Epsilon Boötis. El mensaje citaba una sonda en terreno mancha y alineada con Arcturus como punto de origen del mensaje. Lunan comprobó que la posición de la sino en el supuesto mensaje no estaba perfectamente, y calculó que la posición correcta correspondía a hace unos 13.000 abriles, de lo que dedujo que la nave debía resistir en terreno ese tiempo. La epígrafe del Caballero Negro había contrario el trasfondo afectado valentísimo.

En 1976, Lunan reconoció que quizá se había “precipitado” en su investigación y él mismo desmintió su artículo. Sin retención, en 1998 publicó una reinterpretación aún más hollywoodiense en la que se reafirmaba en su convicción sobre la existencia del secuaz y lo relacionaba con Stonehenge, las pirámides, la actividad solar y la esfinge. El texto completo puede leerse en su página web.

Incidente en la encargo STS-88

Llegamos a la decenio de los 90 y al documento que los entusiastas del engendro ovoide esgrimen como la prueba definitiva de la existencia del secuaz Black Knight. Se manejo de esta foto:

Foto: NASA

La foto forma parte de una serie de imágenes (debajo) tomadas por la propia NASA durante la encargo STS-88 del transbordador Endeavour en 1998. La encargo es mítica porque en ella se ensamblaron con éxito los dos primeros módulos (uno ruso y uno estadounidense) de la Estación Espacial Internacional.

La encargo fue un determinante éxito, pero en ella además tuvo lado un pequeño incidente. Durante una actividad extravehicular, al cosmonauta Jerry L. Ross se le escapó una cobertor térmica que había instalado sobre el módulo en el extranjero del Endeavour. Este tipo de mantas se utilizan para evitar la perdida de calor en determinadas piezas metálicas. La conversación grabada entre el comandante Robert D. Cabana, a costado del Endeavour, y Ross dice así:

-Jerry, una de las mantas térmicas se te ha escapado.

-¿Cómo ha pasado?-

-Jim ha conocido el enganche. Está seguro-

-¿Dónde ha ido? Está fuera de mi… no me lo puedo creer-

-Jerry, ¿de qué enganche se ha soltado? Necesito saberlo para marcar en cuál no confiar-

Este es el vídeo concreto de esa parte de la encargo en la que la cobertor sale despedida. Sí, el supuesto secuaz extraterrestre que lleva 13.000 abriles en terreno aproximadamente de la Tierra en existencia era una cobertor térmica como esta:

Decimos “era” porque la cobertor, como todos los objetos de ciertas órbitas bajas que no tienen mecanismos de propulsión propios, acabó cayendo a la medio al extremo de unas semanas donde ardió sin dejar indicio. No obstante, la habitación se ganó un sitio en el lista de objetos en terreno del NORAD donde figura como: Object 025570, international designator 1998-067C EVA debris — Trunnion pin cover [NASA]

Verdades para todos los gustos

La epígrafe del secuaz Black Knight suscita posiciones tan enconadas como las que separan a los que asumen como cierta la presentación del hombre a la Luna y los que niegan que ese alunizaje haya tenido lado. Internet, y sobre todo YouTube, se encarga de atizar entreambos bandos con todo tipo de pruebas supuestamente irrefutables. Los que creen en la ciencia intentan comparar la forma de la cobertor térmica con la del supuesto secuaz para despejar dudas:

Los entusiastas del engendro ovoide responden comparando la forma del objeto con una reinterpretación artística del cosmonauta de Palenque, un bajorrelieve en la losa del gobernador maya K’inich Janaab’ Pakal que los creyentes en los ovnis asocian con el interior de una nave espacial.

Los escépticos tratan de explicar que si positivamente el objeto fuera un secuaz en su terreno, hubiera pasado tan rápido que los astronautas del Endeavour no hubieran podido fotografiarlo, y que luego tiene que ser un objeto desprendido del propio transbordador o sus módulos. Los amantes del ocultación critican la teoría de la cobertor térmica acusando a la NASA de querer tapar la verdad, y aludiendo que el objeto es adverso y la cobertor térmica es plateada, así que no pueden ser la misma cosa.


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