El postrero día de Bruce Lee (y la verdad sobre su misteriosa homicidio)

Mucho antaño de la homicidio de Bruce Lee ya se había corrido el rumor de su fallecimiento. Y no una, en varias ocasiones. Así que el día que murió el mito, era el momento propicio para inventarse una letrero a la pico del personaje.

Pero antaño de susurrar de esas 24 horas que pusieron punto y final de modo prematura a la vida del pequeño dragón, vamos a retroceder varios meses antaño. Justo al momento en el que se daba luz verde al tesina más importante (y el postrero) en la carrera de Hollywood de Bruce Lee. Se iniciaba la producción de Enter de Dragon.

La sudadera amarilla

Bruce Lee en Game of Death

Cuando en 1972 se había viejo el pacto que mantenía unido a Lee con la productora Golden Harvest, el pequeño dragón tenía claro que quería permanecer su autonomía creativa y dirigir sus propias películas. Así fue como se originó el binomio entre Bruce y el productor Raymond Chow fuera de la productora.

Chow era precisamente el fundador de Golden Harvest y hoy es recordado por ser el tipo que lanzó al estrellato las artes marciales y el cine de Hong Kong al decorado internacional. Y no sólo con Bruce Lee, el hombre tenía a un tal Jackie Chan con el que se hizo de oro.

Chow convenció a Bruce para que continuara trabajando con él creando la Concord Production Inc., una productora donde Lee era la parte creativa y Chow el padrino financiero. Así nació Way of the Dragon, un film donde Bruce hace de todo (actor, argumentista y director). La película se grabó en Roma y hoy es una obra de culto, conocida mundialmente como la peli que enfrentó a Bruce Lee con Chuck Norris.

Es maniático y mucha concurrencia no lo sabe, pero Bruce Lee tenía la intención de que Way of the Dragon fuera la primera de una trilogía. Un tesina que dejó en el garbo para embarcarse en el film bajo el título de Game of Death, otra obra igual de mítica que recordaran por la inconfundible sudadera amarilla con franjas negras que llevaba Lee y que abriles luego revitalizó el propio Tarantino con Kill Bill.

Bruce Lee en Game of Death. AP

Game Of Death se comenzó a labrar a finales de 1972, antaño de iniciar Enter the Dragon, Bruce Lee la paró para comenzar esta última y sólo grabó 40 minutos del filme antaño de su prematura homicidio. El largometraje fue terminado luego por Golden Harvest y se estrenó en 1978, haciendo uso de un doble y notorios (hasta absurdos) montajes. De hecho, sólo se añadieron 11 minutos del rodaje auténtico.

A finales de 1972 se estrenaba en los cines Way of the Dragon. Todo un éxito de taquilla y considerada como un clásico de las artes marciales. De hecho, la pelea final en el coliseo romano con Chuck Norris fue bautizada como el “combate del siglo”. Unas semanas luego Lee iba a retomar Game of Death pero se produce una señal que lo cambiaría todo.

Se trataba de Ted Ahley, falta menos que el presidente de Warner, para ofrecerle un pacto de medio millón de dólares para protagonizar y codirigir las escenas de lucha de Bood and Steel. Bruce aceptó con la condición de que le cambiaran el nombre a Enter the Dragon. El resto es historia.

La película de las películas de artes marciales

Bruce en Enter the Dragon

Esta fue la última obra de Bruce Lee y la primera de artes marciales chinas que iba a ser producida por el gran Hollywood. El pequeño dragón siempre dijo que la película debía ser un transporte para expresar lo que él percibía como bello en la civilización china, un aspecto que debía resaltar por encima de la actividad.

Lo cierto es que si hoy recordamos a la película, no es por su profundidad. En cambio, el film es puro espectáculo de los 70, una mezcla de suspense al estilo James Bond con utensilios de Fu Manchu. Y obviamente, con la figura omnipresente de un guerrero sin igual como fue Bruce Lee.

La producción se terminó de filmar unas semanas antaño de su homicidio y durante el rodaje se dieron infinidad de anécdotas que han ido contando muchos de los participantes. Entre ellas los constantes desafíos que tuvo que estar en sus carnes el actor y guerrero. Al parecer, la mayoría de extras contratados eran chinos, muchos de ellos artistas marciales y miembros de organizaciones criminales locales o tríadas chinas.

En efectividad aquello venía de remotamente. Como contábamos en el hombre que retó a Bruce Lee a una pelea positivo, el comediante se vio amenazado muchas veces por la comunidad china. Estos veían con malos luceros que Lee enseñara Kung Fu a estudiantes que no fueran chinos.

De hecho, el co-protagonista de la película, Bob Wall, contaba la posterior sucedido en The Curse of the Dragon:

Un hombre se presentó de un brinco, un tipo que era mucho más holgado que Bruce y definitivamente quería hacerle daño, pero comenzó la pelea y Bruce empezó a golpearlo, a hacerle llaves en los pies, llaves en las manos, jugaba con él. Bruce no era muy bruto pero sí le demostró quién mandaba… Lee era un excelente guerrero callejero… luego terminó y dijo “adelante, vamos a trabajar”… este combate con el extra quedó documentado. Bruce Lee fielmente barrió el suelo con él.

Unos meses luego Bruce y algunos trabajadores llegaron a ver un primer pase de Enter the Dragon. Se trataba de un pre-estreno peculiar de revisión donde no había música ni mercancía especiales añadidos. Al terminar el visionado la suerte queda gratamente satisfecha del trabajo. El estreno de la película se fija para el 29 de agosto de 1973.

Aunque Bruce Lee nunca llegaría a verlo.

El postrero día de Bruce Lee

Enter The Dragon

Un día recibí una señal de larga distancia del folleto más holgado de Hong Kong. Me preguntaron si todavía estaba vivo. ¿Adivina con quién estás hablando? Respondí.

Bruce Lee contaba muchas anécdotas como esa. Los rumores sobre su homicidio eran abundantes en Oriente, y casi siempre con un final violento a causa de una pelea. Así que cuando murió, las especulaciones sobre las causas fueron la comidilla durante mucho tiempo.

Los rumores eran variados. Desde que Bruce Lee fue asesinado por las tríadas de Hong Kong porque se negaba a pagarles fortuna para protegerles (poco popular para muchas estrellas de cine chinas en aquel momento), hasta un homicidio a manos de los defensores de las artes marciales chinas. Otros, los más amarillistas, llegaron a proponer que Lee estaba maldecido o que se había suicidado por tropiezo de una barragana.

Otros citaban el uso de drogas como la causa de su homicidio repentina. Otros creían que el destino de Lee estaba traumatizado falta más venir al mundo. Y finalmente, hay quienes piensan que la homicidio de Lee fue una elaborada puesta en espectáculo, y que el pequeño dragón está esperando el momento adecuado para regresar a la sociedad. Como Elvis.

Bruce Lee y Chuck Norris durante el rodaje de Way of the Dragon. Foto: The Treasures of Bruce Lee. Ed. Carlton Books

Los hechos del caso fueron los siguientes: Lee murió luego de caer en coma. El crónica del forense no fue concluyente y las autoridades médicas plantearon cinco razones para la homicidio prematura de Lee. Sin secuestro, todos coincidieron en que fue causada por un edema cerebral (una hinchazón del cerebro causada por una congestión de licor).

¿Qué ocurrió? Que lo que causó el edema se convirtió en motivo de especulación. Lo cierto es que hoy y a través de entrevistas y libros se puede reedificar el curso de los acontecimientos en ese fatídico 20 de julio de 1973.

Según la esposa de Lee, Linda, Bruce estaba en su casa de Kowloon con Raymond Chow para discutir sobre Game of Death. Eran los 14:0o y estuvieron trabajaron hasta las 16:00 de la tarde. Luego se dirigieron juntos a la casa de Betty Tingpei, una actriz taiwanesa que iba a tener un papel protagonista en la película. Los tres repasaron el signo en la casa de Tingpei y luego Chow se fue, aunque quedó con Bruce para cenar más tarde.

Poco luego Lee se queja de un dolor de inicio y Tingpei le da una pastilla de Equagesic, una especie de aspirina más potente. Aparte de eso, Lee no consume más que un par de refrescos. Sobre las 7:30 p.m., Bruce se acuesta para tomar una siesta y permanece dormido cuando Chow le flama para preguntarle por qué él y Tingpei no habían aparecido en la cena tal y como estaba previsto.

La actriz le dijo a Chow que no podía despertar a Lee. Lo cierto es que Bruce estaba en coma con 32 abriles y ya no despertaría. La necropsia posterior encontró rastros de cannabis en el estómago de Lee, aunque la importancia de este descubrimiento es anecdótica.

Este hecho alentó a algunos a creer que el cannabis causó una reacción química que llevó al edema cerebral, pero la investigación refuta esta teoría. De hecho, un médico fue citado y explicó que el consumo de cannabis en el estómago de Lee “no era más significativo que si Bruce hubiera bebido una taza de té ese día”.

El doctor. R. R. Lycette del Hospital Queen Elizabeth donde llevaron a Lee el día de su homicidio consideró que la homicidio del actor se debió a una hipersensibilidad a uno o más de los compuestos encontrados en el analgésico para el dolor de inicio que consumió esa tarde.

Aunque su cráneo no mostró ninguna esguince, su cerebro se había hinchado considerablemente. Ninguno de los vasos sanguíneos se bloqueó o se rompió, por lo que la posibilidad de una hemorragia se descartó. Todos los órganos internos de Lee fueron meticulosamente examinados, y la única sustancia “extraña” que se encontró fue el Equagesic.

La homicidio del pequeño dragón dio paso a todo tipo de elucubraciones. Chow apareció en la televisión para intentar contener el furor de las informativo falsas. Explicó lo que pasó, omitiendo exclusivamente el hecho de que Lee no había muerto en casa.

Sin secuestro, la prensa descubrió poco luego la verdad y exigió conocer lo que Chow estaba tratando de encubrir. R.D. Teare, profesor de medicina forense en la Universidad de Londres, y un hombre que había supervisado más de 90.000 autopsias, fue llamado a fallar y dijo que era básicamente inverosímil que el cannabis fuera un ejecutor en la homicidio de Lee.

En opinión de Teare, el edema fue causado por la hipersensibilidad al meprobamato o aspirina, o a una combinación de uno y otro. Su punto de presencia fue aceptado por las autoridades, y se determinó como una “desgracia” la homicidio de Bruce Lee.

Finalmente y harta de las especulaciones y las mentiras durante abriles, su esposa, Linda Lee, acabó publicando un artículo en Los Angeles Times (para replicar entre otros a los periodistas del mismo diario) el 17 de agosto de 1998 bajo el título de The Truth Behind Life and Death of Bruce Lee. Esta fue su transcripción:

Estaba personalmente ofendida por el artículo de Alison Dakota Gee sobre mi difunto cónyuge, Bruce Lee, para conmemorar su nuncio de 25 abriles luego de su homicidio. La historia del Times se hundió en las profundidades del periodismo sensacionalista sobre la vida y la homicidio de un ser humano extraordinariamente dotado.

Habiendo estado casada con Bruce durante nueve abriles y siendo la raíz de nuestros dos hijos, estoy más que calificada para explicar correctamente los hechos. Permítanme escoger una mentira evidente en la historia para ilustrar mi punto: Su periodista escribe que Bruce murió por tomar “demasiadas aspirinas”. Además de ser fariseo, el tono de la testimonio tiene sarcasmo e incredulidad.

Sin entrar en todos los detalles, permítanme refutar para aquellos que desean conocer la verdad: Bruce murió de un edema cerebral causado por hipersensibilidad a un ingrediente de un medicamento de prescripción llamado Equagesic. Esta determinación fue hecha luego de una investigación exhaustiva de nueve días por un forense, durante la cual se escuchó el afirmación de patólogos forenses de todo el mundo que habían estudiado todos los tejidos del cuerpo de Bruce.

La pregunta sobre qué fue la causa de la homicidio de Bruce es la que más me preguntan, y sin secuestro, el poderoso padrino investigador de Los Angeles Times no pudo descubrir la verdad.

Además, un patólogo de renombre que testificó en la investigación declaró que la pequeña cantidad de cannabis que se encuentra en el estómago de Bruce no tuvo más huella sobre la causa de la homicidio que si hubiera tomado una taza de té poco antaño de fallecer. Sin secuestro, el reportero del Times hizo un doble brinco titán para fallar falsamente que Bruce tenía una “seria adicción al cannabis”.

Su reportero entonces salta a la precipitada conclusión de que, adecuado a que Bruce se acostó con un dolor de inicio en la casa de una actriz, y luego murió de la tratamiento de prescripción que le dio, entonces había un caso extra-conyugal. Este tipo de declaraciones son rumores puramente especulativos, el producto de un rumor que se ha mantenido vivo 25 abriles por los chismes de personas que nunca estuvieron allí, incluyendo a su reportero y otros citados en el artículo.

He conocido y escuchado cada pequeño rumor zorro sobre la vida y la homicidio de Bruce Lee en los últimos abriles. Pero no pude tener y dejar que este folleto que solía tener estándares de integridad y reverencia se incline al nivel de la charla de basura periodística.

No estoy pretendiendo que Bruce sea un ser humano valentísimo, sólo uno que hizo más aceptablemente que daño en su corto tiempo en la Tierra. Se enfrentó a muchos obstáculos en su vida: superando las actitudes racistas, sobreviviendo a las graves circunstancias económicas, superando las lesiones físicas, y al hacerlo, se distinguió como determinado que debía ser admirado y emulado.

A lo derrochador de estos 25 abriles he recibido decenas de miles de testimonios de personas que han sido influenciadas positivamente por el ejemplo de Bruce, sus doctrina, su filosofía y sus películas. Hay tanto que proponer acerca de rescatar el valía social de Bruce Lee que no entiendo el motivo de designar ignorar detalles y hechos a merced de una presentación sensacionalista de acusaciones infundadas y falsedades planas.

Un folleto que positivamente quiere hacer probidad a la vida de un hombre que hizo una diferencia en la vida de tantas personas en todo el mundo buscaría la verdadera historia de esta figura internacionalmente admirada.

Me entristece ver cómo se han desintegrado sus estándares de profesionalismo. Supongo que fue “más fácil” para su escritor informar sobre chismes que producir lo que podría suceder sido una habitación precisa y verdaderamente inspiradora.

Ustedes deben avergonzarse de llamarse un folleto de buena reputación. Sus acciones han disminuido mi respeto por su publicación.

Linda Lee Cadwell.

¿Y saben una cosa? Curiosamente, la homicidio temprana era una posibilidad que Bruce Lee había contemplado con sorprendente frecuencia. Según su esposa Linda, él no tenía ningún deseo de calar a la vejez porque no podría soportar la idea de perder las habilidades físicas por las que había luchado tanto. Como dijo más de una vez:

Si tuviera que fallecer mañana, no me arrepentiré, hice lo que quería hacer. ¿Qué más puedes esperar de la vida?


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