El futuro puede influir al pasado según esta nueva teoría cuántica de la retrocausalidad

La física cuántica es rara. De hecho, seguramente se trate de una de las teorías más raras y contraintuitivas que tenemos, pero al menos tiene su ‘orden’. Un orden cronológico, es cierto, pero orden al fin al mango: el pasado actuaba sobre el futuro como en cualquier esquema fundamental de la física clásica.

Sin secuestro, desde hace abriles varios físicos teóricos están tratando de indagar sobre la ‘retrocausalidad’; es opinar, sobre la idea de que, a nivel cuántico, sea el futuro el que influye en el pasado (al menos parcialmente). Y no por capricho, sino porque esa esencia podría resolver varios problemas cuánticos que aún están en el tintero. Ahora un par de físicos han propuesto una teoría que, bueno, suena comprensible.

¡Hola, pasado!

Back To The Future

A nivel de la física cuántica, la retrocausaldiad tiene un significado asaz concreto: viene a opinar que cuando un experimentador elige la ‘forma de contar’ una partícula, esa atrevimiento puede influir en las propiedades que tenía la partícula ayer incluso de suceder tomado la atrevimiento.

Es opinar que, aunque no hay ni indicio de viajes en el tiempo o cosas de ese tipo, la idea de que nuestras decisiones puedan tener artículos moleculares en el pasado sigue siendo poco increíble. Tan increíble que muchos físicos aún no se lo creen.

¿Qué sentido tiene murmurar de retrocausalidad?

Solvay Conference 1927

Fundamentalmente porque esto tiene consecuencias profundas en la física cuántica. Estamos abriendo la posibilidad de resolver la paradoja de Einstein-Podolsky-Rosen modificando las desigualdades de Bell de tal modo que no solo se tenga en cuenta el determinismo físico y el principio de billete, sino todavía la retrocausalidad.

El núcleo del asunto reside en que, como se dieron cuenta Einstein, Podolsky y Rosen, la teoría cuántica o está incompleta o el ‘entrelazamiento cuántico‘ viola el principio de la propagación finita de los artículos físicos. Bell creó un planteamiento práctico para estudiar esto y el resultado hasta ahora es que la teoría cuántica funcionaba admisiblemente. Es opinar, “ninguna teoría física de variables ocultas locales puede reproducir todas las predicciones de la mecánica cuántica”.

Los defensores de la otra postura (la de Einstein) siempre han alegado que era posible que en esos experimentos estuviéramos obviando alguna variable oculta que explicara el problema. Pues admisiblemente, en la hipótesis de retrocausalidad, esa variable oculta no es restringido, sino temporal. Por decirlo de alguna modo.

No puntada con parecer comprensible en un problema concreto

Retrocausali

El longevo escollo que tiene la retrocausalidad es que requiere una reinterpretación completa de la física cuántica. Es opinar, requiere difundir a todo el dispositivo teórico la idea misma de retrocausalidad y ver qué ocurre. Eso es lo que están intentando hacer Matthew S. Leifer y Matthew F. Pusey siguiendo una idea original de Huw Price.

No es una tarea que esté muy descubierta porque, justificadamente, la mayoría de los físicos no creen seriamente en la idea de retrocausalidad (al fin y al mango, a nivel clásico no existe y no hay indicios experimentales que nos lleven a ella).

Así que la primera tarea que tenemos, si queremos ir en serio con esta idea, es muy parecida a la que Bell hizo en su día: proponer un test práctico. Y para eso me temo que aún queda asaz tiempo. Mientras tanto disfrutemos de las rarezas (y maravillas) de la física cuántica.


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